jueves, 11 de diciembre de 2014

Transforma un 'bajón emocional' en tu cualidad de líder

Transforma un 'bajón emocional' en tu cualidad de líder

Nadie está exento de una crisis de tristeza o enojo en el trabajo, ¿cómo transformarla para mostrar tu liderazgo y obtener la empatía de tu equipo?

Transforma un 'bajón emocional' en tu cualidad de líder

Separar al ser humano del ser profesional es imposible, pero sí se puede aplicar el autocontrol y transformarlo en habilidad de liderazgo.

02-12-2014
POR: Javier Rodríguez Labastida
El puertorriqueño William Rodríguez trabajaba como barrendero cuando ayudó a cientos de personas a salir mientras se incendiaban las torres gemelas de Nueva York el 11 de septiembre de 2001. ¡Ese no era su trabajo, pero lo hizo! ¿Por qué? 
¿Quién regresa a unas torres a punto de colapsar para rescatar personas? ¿Dónde estaban sus emociones cuando Rodríguez pensaba en ayudar en vez de resguardarse?
Airam Sánchez, presidenta de la International Coach Federation (ICF) en su capítulo de México, asegura que un líder debe tener aptitudes, pero también actitudes. Aptitudes para ser capaces de realizar una tarea, y actitudes para adaptarse a su entorno y estar dispuesto para su equipo hasta en las peores circunstancias personales y laborales.
Rodríguez ocupaba una plaza como barrendero en la torre norte del World Trade Center, pero su vida es una muestra de liderazgo, un líder que ahora es reconocido por todo el mundo, gracias a esa capacidad que tuvo para manejar sus emociones en una situación de crisis.
Cuando se le pregunta al puertorriqueño, qué lo impulso a regresar una y otra vez a la torre, el señala que fue la intención de ayudar, pero más que otra cosa era la vulnerabilidad que le causaba el deseo de salvar a sus amigos que se encontraban en los pisos más altos de la torre. ¿Tú cómo manejas tus emociones personales y laborales?
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El líder puede mostrarse vulnerable

Cuántas veces no has escuchado que los problemas de casa se quedan en casa, y los del trabajo en el trabajo. Para la coach Airam Sánchez, esto es imposible.
“Se nos ha enseñado a no mostrarnos vulnerables en ciertos ámbitos, pero cuando yo soy vulnerable y me muestro ante mi equipo como una persona común y corriente que tiene emociones y dudas, mi equipo sabe qué esperar de mí”, dice la presidenta de la ICF.
Sin embargo, para hacerlo debe hacerse a través del autoconocimiento y la autoregulación de las emociones, de lo contrario comenzarás a buscar culpables favoritos en los que descargar tu enojo, sin tener en cuenta que el principal responsable eres tú.
“En alguna ocasión estaba por llegar a la oficina de una clienta con la que tenía cita en un proceso de coaching. Ella me dijo que se estaba avanzando muy bien en la comunicación con su equipo. Ese día llegué cinco minutos antes y vi como aventaba papeles, les gritaba a todos, golpeaba las mesas (…) Cuando se da cuenta que estoy, se calma y entramos a su oficina para ver que estaba pasando”, cuenta Sánchez.
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La coach señala que hay muchas razones que pueden llevar a un directivo a comportarse de esa forma, pero deben descubrir cuál es la razón e impedir que la emoción le gane a la razón.
“Si tengo capacidad de detenerme un momento, me tomo unos minutos, me cambio de espacio físico y hago contacto conmigo, un escaneo emocional para saber qué me está pasando”.
Hecho el análisis, lo ideal es compartirlo con el resto del equipo, y disculparte ante ellos por el bajón emocional.

Los 5 pasos de la inteligencia emocional

La inteligencia emocional está compuesta por cinco características que determina Daniel Goldman en su libro Inteligencia emocional, en el que describe los cinco componentes que se tienen que conocer para implementarlos en el ámbito laboral. Con ayuda de la coach Airam Sánchez, te ayudamos a entenderlos mejor para ponerlos en práctica:
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1.- Autoconocimiento

No es posible dejar atrás los problemas de casa, pero sí es posible manejar esas emociones. Debes conocer tus fortalezas, debilidades y valores, quién eres y cómo te comportas en determinados momentos cuando se disparan esas emociones.
Airam Sánchez señala que para conocer tus fortalezas y debilidades debes hacerte preguntas como ¿para qué soy bueno? ¿Qué se me facilita? ¿En qué áreas batallo más para desarrollarme?

2.- Autorregulación

Controla o redirecciona las emociones y sus impulsos. “Si me dan una noticia relacionada con el flujo de efectivo de la empresa y con base en mi autoconocimiento, ¿qué hago para evitar tomar decisiones de manera impulsiva?

3.- Automotivación

Este elemento ayuda desde la energía y la persistencia a alcanzar lo que se ha propuesto.

4.- Empatía por los otros

“No se trata de juzgar al otro, sino de invitar al otro a que conecte contigo”, dice Sánchez. Esa es una actitud que identifica a un líder que ganará el respeto de su equipo.

5.- Desarrollo de las habilidades sociales

Como líder puedes redireccionar tus emociones y ser capaz de tomar control y ayudar a los demás. Tus emociones no desaparecen, solo les das otro enfoque.
Trece años después, William Rodríguez aún llora cuando recuerda que, de los amigos por los que regresó una y otra vez a la torre y que estaban en los pisos más altos, no pudo rescatar ninguno. Pero ahora son su impulso para apoyar a la comunidad latina afectada por decisiones de gobierno en Estados Unidos.
¿Cuál es tu motivación? ¿Cómo reaccionas ante un 'bajón emocional'?

martes, 9 de diciembre de 2014


AGENCIA DE NOTICIAS DEL ESTADO MEXICANO
COMUNICACIÓN GLOBAL
México,   lunes , 8  de diciembre  de 2014
18:12 hrs.
2014-12-07 - 12:18:01 - SALUD Y CIENCIA
El dolor de no sentir, un trastorno con terribles consecuencias
Por María Yáñez México, 7 Dic (Notimex).- La alexitimia, que impide a las personas identificar emociones, es un trastorno neurológico poco estudiado con terribles consecuencias en el tema afectivo y psicosomático, e incluso puede ser una característica en algunos criminales, quienes simplemente son imperturbables al dolor.
El estudio de esta patología se vuelve central, ya que “gran parte de nuestra vinculación humana tiene que ver con nuestras emociones, es como si tuvieran una especie de analfabetismo emocional”, explica el investigador titular en la Universidad Intercontinental, Juan Pablo Brand Barajas.
De hecho, los involucrados solo se dan cuenta de este trastorno a partir de que los demás les dicen, por lo que “yo lo llamo el dolor de no sentir”.
Ello, ya que la alexitimia “es consecuencia de toda una serie de vivencias dolorosas, desde los primeros años de vida, cuando no muestran interacción emocional, pero sí hay un sufrimiento en el sentido de que no pueden conectar con otras personas”.
En entrevista con Notimex, Brand Barajas indica que ese sufrimiento se puede dar en ambos sexos, pero es más común en los hombres, aunque se ha investigado muy poco y se considera que cada vez es más frecuente.
Algunas de las consecuencias de este padecimiento no son solo del tipo emocional o afectivo, sino también físico, porque al no identificar sus emociones les genera una serie de daños psicosomáticos, ya que todas las emociones se quedan sin expresar y se van al propio cuerpo.
Mientras que en los casos de delincuencia extrema, “escuchamos hablar a los asesinos y no hay ningún tipo de afecto, pero a nivel social sí hay consecuencias graves porque son totalmente pragmáticos”.
El especialista refiere que no existe en ellos un reconocimiento de los otros, “van por su propia causa, es decir, pueden tener un bebé llorando y no les provoca ninguna reacción”.
Se trata de un trastorno bastante reciente, lo propuso el científico Emmanuel Cisneros en 1972, quien combinó los conceptos griegos “a”, que significa privación; “lexis”, palabra o arte de hablar, e “imos”, que es emoción.
Por lo que una descripción de la alexitimia podría ser la de pacientes con trastornos psicosomáticos, incapaces de hablar sobre sus emociones.
A partir de que Cisneros identificó el trastorno, éste ha cobrado fuerza, sobre todo en el campo de la delincuencia y los criminales, pero también en el campo de los trastornos psicosomáticos.
Y es que algunas de las características de la incapacidad de reconocer las propias emociones es una pobre expresión verbal, así como en la parte gestual y sentimental.
Por eso mismo, tampoco tienen capacidad de empatía, no logran percibir las emociones de los otros, se centran en acciones más que en pensamientos o ideas y existe poca expresión de fantasías, sueños e imaginación, por lo que tampoco hay introspección o tendencia a la creatividad.
Asimismo, tienen una serie de complicaciones en las relaciones humanas porque no tienen ese reconocimiento, pero también se vuelve muy difícil la comunicación con ellos, lo que se ve en el espectro autista o síndrome de Asperger.
Mucho tiene que ver con el descubrimiento de las llamadas neuronas espejo, señala Barajas, y en cómo el desarrollo, así como gran parte de la comunicación, se relaciona con el reflejo en el otro, en cómo las vamos aprendiendo.
Por lo que en este tipo de pacientes se ve una falla de inicio en la crianza, donde no fueron muy reflejados; más bien, fueron muy contenidos por las personas que los cuidaron, por lo que todas las expresiones afectivas se desvinculan.
Podría haber algunos casos neuronales de nacimiento o alguna estructura cerebral conectada a la emoción, pero son casos excepcionales, detalló Brand Barajas, quien es investigador en la UIC, en la línea de integración del sentido de coherencia y desarrollo de competencias parentales que favorezcan la construcción.
“Podemos tener casos extremos en donde no hay ni un mínimo de expresión, hay personas que quizás logran mostrar algunas emociones, sobre todo negativas, como ira y tristeza, pero no las positivas, como alegría”.
Son imperturbables, refiere, además pasan desapercibidos porque está de moda no dejarse llevar por las emociones, y es que desafortunadamente hoy estar bajo control está muy valorado socialmente, entonces pueden pasar como personas normales.
Sin embargo, hay que identificar a quienes tienen un mal día de quienes sufren alexitimia, pues a estos últimos les cuesta mucho trabajo establecer una relación de pareja o formar una familia.
Lo pueden hacer de manera muy operativa, abunda, ya que una de sus características es que ante la falta de afectos toman identidades normales, es decir, hacen una especie de disfraz y así van operando, pero se empieza a complicar cuando entran en el territorio de la intimidad.
En ese sentido, indica que el tratamiento debería ser terapéutico, de contacto cara a cara para que se pueda dar la interacción y expresión de las emociones, así como ejercicios grupales, pero no con otra persona alexitímica.
La recuperación requiere un trabajo largo, de una reeducación emocional, “mostrarles: estos gestos corresponden a alegría, estos a enojo, estos a sorpresa, y que los puedan conectar con sus experiencias físicas”.
En este sentido, el especialista se refirió a la “década del cerebro”, del año 1990 al 2000, cuando Daniel Goleman abordó el concepto de inteligencia emocional, la cual se basa en un circuito de tres estructuras, pero aun cuando hay una afectación en dicho circuito, existe la posibilidad de resolverse.
Aquí, lo interesante es que en otras épocas no había un concepto como tal, “parece ser un mal de época”, indica el investigador.
“Son de esos conceptos que apenas se empiezan a reconocer como independientes, lo que sí es que se trata de una característica que cada vez se presenta más”.
Las emociones son un tema de fondo, tienen que ver con una cuestión preventiva, sobre todo con el tema de la crianza, requiere un énfasis, porque se le da toda la atención al desarrollo personal que se deja de lado en ciertos aspectos.
Y es que se han demeritado mucho las emociones, porque se les ve “como un mero sentimentalismo”, aun cuando se calcula que 80 por ciento de la vida está asociada a ellas.
Los investigadores del departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico de la Universidad de Granada, Juan Francisco Godoy y Débora Godoy, que estudian las emociones, las relaciones románticas y sexuales, consideran que este padecimiento lo podrían tener una de cada cinco personas.
Es un problema del cerebro y no significa que no tengan emociones, es que no saben reconocerlas. “Las personas con alexitimia no son psicópatas, ya que sí tienen emoción, simplemente no la reconocen ni la expresan”.
Por esta razón, “es muy frecuente en trastornos del desarrollo (como el autismo), neurodegenerativos (como el Parkinson) o de la experiencia personal (traumas emocionales y estrés post-traumático)”.
También es un síntoma que suele acompañar a los trastornos afectivos (depresión, tristeza, melancolía), a los cuadros psicóticos (esquizofrenia), a trastornos alimentarios (anorexia y bulimia), al dolor crónico (fibromialgia) y otros trastornos psicológicos (drogadicción).

Ella es.

Marga Canalejo     Ella es, ante todo y sobre todo una profesional, y sabe....que los globos son, sólo eso, Globos. Blufh$$$$ que, o bien ...

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