Mostrando entradas con la etiqueta Filósofía y Vida. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Filósofía y Vida. Mostrar todas las entradas

domingo, 1 de junio de 2014

José Antonio Marina: "El primer problema de la educación es la ideología"

AA
"No es cierto que hayamos entrado en la era del conocimiento. Hemos entrado en la era del aprendizaje. Si no aprendemos continuamente, quedaremos marginados". La cita presidía el pasado jueves el acto -denominado "debate" aunque resultó más bien monólogo-, del filósofo y experto en educación José Antonio Marina sobre Educar en el siglo XXI, organizado por la Universidad Pontificia de Comillas ICAI-ICADE y por la revista Ethic.
Para Marina -que hace un par de meses participaba en un foro de El Confidencial sobre las 'enseñanzas' de la crisis-, cualquiera con "dos dedos de frente" puede darse cuenta de que "deberíamos abrir una época dorada de la educación: para no quedar expulsados de la realidad en este nuevo entorno tan cambiante, en el que no basta con aprender un oficio para toda la vida, vamos a tener que aprender constantemente. Debemos inculcar en nosotros mismos, en nuestros alumnos y en nuestros maestros la pasión por aprender. Porque la riqueza de las naciones radica ahora en su capacidad de generar talento, que es el buen uso de la inteligencia".
¿Demasiado teórico? Bajó también el filósofo a la arena: "El primero de los problemas de nuestra educación es su ideologización. La ideología es a la educación lo que la mixomatosis al conejo. En este país nunca va a haber un gran pacto de Estado al respecto, porque cada partido quiere mangonear en ella. A ver si conseguimos que se den cuenta de que hay muchas cosas en las que no se puede tener una idea política de la educación".
La situación de la educación en España 'es mediocre, no catastrófica. Lo grave es que nos hemos estancado en ese puesto', apunta MarinaY pasó de la crítica general a la particular, ante, por ejemplo, el "deprimente e indecente espectáculo" que se dio en torno a Educación para la Ciudadanía (de la que fue defensor): "Si la escuela no tiene poder para transmitir valores morales, como decía la Conferencia Episcopal, ¿entonces, qué enseñamos? Es como decir que hay agua que no es húmeda". O ante el ministro del ramo, José Ignacio Wert: "Decir que recortando presupuestos se va a mejorar algo es una impostura. Yo lo que le critico a este ministro, aparte de que entrara como un elefante en una cacharrería, es que saliera diciendo que con 32 alumnos por aula en vez de 28 se favorece la sociabilidad". Y ante su secretaria de Estado, Montserrat Gomendio: "La inteligencia está en la memoria, que es el órgano del aprendizaje. Cuando se refirió a ella [pidió un cambio en la metodología "anticuada" basada en la memoria], se equivocó. ¿Si no aprendo de memoria, cómo aprendo? A lo que se refería es al uso de la memoria que consiste meramente en repetir".  
Sin embargo, a pesar de la ideologización, de no haber tenido buenos gestores ("y seguimos sin ellos") y de haber administrado "muy mal" los recursos dedicados a la educación española, la situación "es mediocre, no catastrófica. Lo grave es que nos hemos estancado en ese puesto. Con el presupuesto que teníamos [5% del PIB en 2009] podríamos pasar de un sistema mediocre a uno de alto rendimiento en tres o cinco años". ¿Haciendo qué? "Mejorando primero los equipos directivos, que en muy poco tiempo pueden destrozar o mejorar muchísimo un centro. Segundo, la calidad del profesorado, que en España no se ha formado nunca. Había una especie de broma chusca llamada CAP, mientras en el Reino Unido un profesor dedica 100 horas al año en formación. Tercero, que los centros tengan más autonomía, lo que significa que deben organizar sus proyectos educactivos muy bien... y en España están empezando a funcionar mejor los de gestión concertada que pública. Cuarto, implicar a las familias en su relación con la escuela, que ahora está rota. No es verdad que no les interese la educación de sus hijos, pero no saben qué hacer, no tienen vías concretas para colaborar". ¿Sencillo? Quizá hagan falta unos cuantos "debates" más para explicar los cómos de los qués de José Antonio Marina.

martes, 4 de marzo de 2014

Los deseos de Galeano para el 2011

Los deseos de Galeano para el 2011

Archivado en: Filosofía,General — Montse
Gracias a mi amiga Yolajb y a las oportunidades que ofrecen las TiCs, han llegado a mis manos los deseos del genial Eduardo Galeano para este nuevo 2011. Me han gustado tanto que los he traído hasta aquí para compartirlos con vosotros y vosotras:
Ojalá seamos dignos de la desesperada esperanza.
Ojalá podamos tener el coraje de estar solos y la valentía de arriesgarnos a estar juntos, porque de nada sirve un diente fuera de la boca, ni un dedo fuera de la mano.
Ojalá podamos ser desobedientes, cada vez que recibimos órdenes que humillan nuestra conciencia o violan nuestro sentido común.
Ojalá podamos merecer que nos llamen locos, como han sido llamadas locas las Madres de Plaza de Mayo, por cometer la locura de negarnos a olvidar en los tiempos de la amnesia obligatoria.
Ojalá podamos ser tan porfiados para seguir creyendo, contra toda evidencia, que la condición humana vale la pena, porque hemos sido mal hechos, pero no estamos terminados.
Ojalá podamos ser capaces de seguir caminando los caminos del viento, a pesar de las caídas y las traiciones y las derrotas, porque la historia continúa, más allá de nosotros, y cuando ella dice adiós, está diciendo: hasta luego.
Ojalá podamos mantener viva la certeza de que es posible ser compatriota y contemporáneo de todo aquel que viva animado por la voluntad de justicia y la voluntad de belleza, nazca donde nazca y viva cuando viva, porque no tienen fronteras los mapas del alma ni del tiempo.
(Eduardo Galeano)

Ética, Política y Dignidad

Ética, Política y Dignidad

Max Weber en su célebre ensayo de 1919 La política como vocación, distingue entre la “ética de la convicción” o “ética de los principios” (Ética) y la “ética de la responsabilidad” o “ética de las consecuencias” (Política). La primera es la ética de los deberes absolutos y de los principios inflexibles, difíciles de adoptar por un hombre (o mujer) de acción dar cuenta de sus decisiones.
El dilema que Weber plantea es grave, da a entender que la actividad política se hace incompatible con la ética. Parece, según Weber, que si queremos obrar conforme a principios éticos hemos de abstenernos de participar en política. Parece que al político no le queda otro remedio que optar por ser fiel a sus convicciones éticas o dejarlas de lado y atender a las responsabilidades políticas que no siempre serán compatibles con sus principios éticos.  La radical oposición que se establece entre principios (Ética) y consecuencias (Política) suele resolverse renunciando a la acción política que, desprestigiada como “pragmatismo más o menos cínico”, deja las decisiones en manos de otros, que estén dispuestos a “MANCHARSE  LAS  MANOS”.
No obstante, la disertación de Weber no acaba en ese divorcio total entre la Ética y la Política que ya propuso en su día Maquiavelo. Weber acaba elogiando al político “maduro”, el que abdica de la política cuando el conste que ésta le pide es excesivo para sus convicciones éticas. El “político maduro” es el político para quien la última palabra la tiene la Ética y no la Política. Es, con palabras de Weber, “el que siente realmente y con toda su alma esta responsabilidad por las consecuencias y actúa conforme a una ética de la responsabilidad, y que al llegar a un cierto momento dice ‘no puedo hacer otra cosa, aquí me detengo’. Esto sí es algo auténticamente humano y esto sí cala hondo. Esta situación puede, en efecto, presentársenos en cualquier momento a cualquiera de nosotros que no esté muerto interiormente. Desde este punto de vista, la ética de la responsabilidad y la ética de la convicción no son términos absolutamente opuestos, sino elementos complementarios que han de concurrir para formar al hombre auténtico. Al hombre que PUEDE tener ‘vocación política’ “.
Parece claro que tiene que haber cierta distancia entre la Ética y la Política pero no pueden estar totalmente separadas como pretendía Maquiavelo y pretenden hoy muchos de nuestros políticos cuando pasan de la oposición al gobierno. Es cierto que el político debe guiarse por la ética de la responsabilidad, es decir, debe tener en cuenta las consecuencias de las acciones. No podemos olvidar que al político no le está permitido proclamar el “hágase justicia y que se hunda el mundo” porque el político ha de responsabilizarse de la salvación del mundo por miserable que el mundo sea. Pero, señoras y señores políticos, existe un límite en el que deben ser los principios éticos (si de verdad se tienen) los que nos obliguen a plantarnos y decir:  ¡Hasta aquí he llegado, pero de aquí ya no puedo pasar!
En mi modesta opinión, no todo vale, ni en política ni en otros muchos ámbitos de la vida. Por encima de los intereses económicos y del rédito electoral están ciertos valores que, como su nombre indica, tienen valor pero no precio. Sin Ética la Política se deshumaniza y nos convierte en depredadores, ¿es lo que queremos?
Un saludo, Montse.
PD: Si te interesa el tema de la relación entre Ética y Política pincha aquí.

viernes, 21 de febrero de 2014

Trías: una aventura espiritual a la búsqueda de ‘El hilo de la verdad’


Trías: una aventura espiritual a la búsqueda de ‘El hilo de la verdad’

Juan Ángel Juristo / Madrid
Trías: una aventura espiritual a la búsqueda de ‘El hilo de la verdad’

Galaxia de Gutenberg-Círculo de Lectores acaba de editar 'El hilo de la verdad', de Eugenio Trías, publicado en 2004 en Destino y que hoy es prácticamente imposible de encontrar. El filósofo declaró en cierta ocasión que si hubiese que salvar un libro suyo de una catástrofe, él se hubiera decantado por éste, ya que en cierta manera define como ninguno su aventura espiritual. La edición del libro coincide con la exposición, en Barcelona, de 'Eugenio Trías. Un univers de paraules, imatges y harmoníes', en la Ciutadella de la Universidad Pompeu y Fabra, que finalizará el 28 de febrero y donde se muestran documentos, libros y testimonios que dan una idea cabal de la trayectoria filosófica del autor.
El título está sacado de una expresión tomada de Calderón de la Barca, dramaturgo querido por Trías, que se refiere al hilo de la verdad como aquel que porta Ariadna, que entrega a Teseo para no despistarse en el Laberinto de Dédalo, donde habita el Minotauro, y que por mucho que se adelgace, como metáfora justa de la verdad, nunca termina por quebrarse.

“El hilo de la verdad
es tan constante y tan fuerte
que por más que le adelgace
no es posible que se quiebre”

Así reza 'El laberinto del mundo', el auto sacramental, que es el gran fundamento de una pasión. En Eugenio Trías, en su libro, en el apartado dedicado a 'Ciudadano Kane', no hay que olvidar que Trías es uno de los grandes intérpretes del cine, excelente su ensayo sobre 'Vértigo' de Hitchcock, esta cita es pertinente porque le lleva a una declaración filosófica de gran belleza: “Quiero escribir del tiempo y del amor, y sobre todo, del límite. Quiero escribir de filosofía, de carne y de pensamiento. Y en filosofía me oriento en relación a una propuesta: la filosofía del límite”.

Pero este libro en puridad no tiene que ver gran cosa con una indagación filosófica sobre el límite, ya lo hizo en otros libros suyos, sino que la importancia de este volumen radica en otro ámbito. Sabido es que Trías es hombre interesado en diversos campos y que el cine, la música, la literatura, el arte, son temas inscritos dentro de su modo de pensamiento filosófico, por no hablar de la religión. Esto poco o nada tiene que ver con una vertiente divulgativa, Trías suele escribir con cierto estilo literario que le aleja de tales distinciones, que si ensayo o sistema, que si texto didáctico o especializado, sino que es producto de unos intereses donde se combina la puridad filosófica en estricto sentido en diálogo con otras disciplinas.

De ahí que nos encontremos con un brillante ensayo sobre la película primeriza de Orson Welles, todo el simbolismo escondido en Rosebud que le lleva incluso a dar la vuelta a versos eliotianos, como este:

“In my beginning is my end”. En mi principio está mi fin
de 'East Cocker', de los 'Cuatro Cuartetos'

O, sin ir más lejos, dar cuenta de ciertos aspectos de la 'Cuarta Sinfonía' de Brahms o el diálogo que establece con el 'Gran Vidrio' de Marcel Duchamp Estos diálogos con la música, el arte o el cine los inscribe dentro de una reflexión filosófica que denomina “la espiral reflexiva”. Un modo, pues, de entender la metáfora sobre la Verdad a que nos referimos antes contenido en el mito de Ariadna, pues suponemos que el ocuparse de otros autores y de sus peculiaridades no resta un ápice a la articulación formal de sus escritos ni a su entramado conceptual.

Lo interesante de este libro, ya dijimos, publicado en 2004, es que aparece en pleno auge posmoderno y es decisivo poder contar que después de diez años de la publicación del libro, no hay atisbo alguno de que los avatares surgidos de ese movimiento llevase a Trías a ser proclive a tenerlo en cuenta, tampoco del metarrelato que es algo también de aquellos años. Ello no nos debe movernos a pensar que Trías sea reacio a rescatar aspectos deseables de la moda, incluso necesarios, sino que su concepto de filosofía del límite, que quiere sea superación de categorías racionalistas y vitalistas le lleva al dialogo con otros pensadores en especial Immanuel Kant, a quien Trías considera el gran pensador de los últimos doscientos años, Nietzsche, faltaría más, y Ortega y Gasset, filósofo necesario e imprescindible a cualquier pensador español, que tarde o temprano tiene que enfrentarse con él, algo que traiciona ciertas debilidades de la generación a la que pertenece Trías.



¿Es Trías un pensador de raigambre platónica? Al final del libro, en una especie de capitulación de los expuesto con anterioridad, el filósofo se inquiere: “He intentado en este ensayo pensar en compañía de Platón; no contra Platón, como es canónico en las filosofías del siglo XX, o en sus magnos antecedentes, de Heidegger a Derrida o Deleuze, de Nietzsche a Popper”.

Lo que conlleva un riesgo que Trías asume sin problema alguno. Lo de menos es que el pensador quede fuera de contexto pues en puridad eso significa poca cosa. El problema surge cuando podemos pensar que muchas de las cuestiones que Trías propone como diálogo no pasen de ser comentarios, apostillas, a los grandes conceptos de los pensadores clásicos. Tendríamos, así, que asumir una fatal condición: la de la imposibilidad de llevar a buen puerto tamaña empresa porque caeríamos en la cuenta de que somos comentaristas más o menos brillantes de los diez o doce filósofos que, de verdad, han pensado el mundo.

Ella es.

Marga Canalejo     Ella es, ante todo y sobre todo una profesional, y sabe....que los globos son, sólo eso, Globos. Blufh$$$$ que, o bien ...

Translate