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viernes, 27 de febrero de 2015

¿Cuál es la música que acompaña la vida de nuestros niños?; por Aquiles Báez

¿Cuál es la música que acompaña la vida de nuestros niños?; por Aquiles Báez

Por Aquiles Báez | 27 de enero, 2015
Cuál es la música que acompaña la vida de nuestros niños; por Aquiles Báez 640
Fotografía: Talleres infantiles de cultura popular de la Fundación Bigott
La música para los niños es fundamental. Diferentes estudios psicológicos coinciden en que los niños que escuchan música con contenido (como el jazz, la música clásica o la música folclórica) desarrollan habilidades tanto físicas como intelectuales que tienen que ver con la creatividad y la imaginación.
Además, los infantes que estudian algún instrumento musical, desarrollan habilidades matemáticas como la capacidad de abstracción, y al estar utilizando los dos hemisferios del cerebro se estimulan la  parte creativa y la lógica, pero además se desarrolla al niño a nivel de motricidad.
La música que desarrolla los sentidos y la actividad intelectual es muy contundente, más aún en esas edades tempranas. Me parece fabulosa la manera en la que en muchos de nuestros pueblos de Venezuela los niños se vinculan con sus raíces. Los vemos tocando quitiplás, tambores, cuatro, maracas, bandola… y logran dominar géneros musicales bastante sofisticados.
Pero esta realidad está cambiando: es triste ver cómo las tradiciones que forman parte de nuestra esencia están siendo afectadas y nuestros niños están cambiando la música tradicional infantil, las nanas, los cuentos, los cantos folclóricos y esa creativa ingenuidad por “el perreo” y otras formas “extra-ordinarias” que, para más, también son importadas.
Nuestros niños se están viendo afectados por un entorno cargado de sexualidad y vulgaridad. Es probable que quien lea este post, donde estoy utilizando estos términos y calificativos, piense que soy un beato salido del San José de Tarbes o que soy muy puritano. Pero no: lo que pasa es que estoy hablando del futuro que nuestros hijos representan y sobre eso hay que hablar, como decimos en venezolano, claro y raspao. Porque, pensando con el corazón, me preocupa el futuro de la relación entre los niños venezolanos, la música y el contenido que están escuchando. Y las canciones que acompañan muchas de las fiestas infantiles de hoy en día son aberrantes.
Tengo un hijo pequeño, de año y medio. Entre muchas otras cosas quiero que crezca con una mejor educación, que tenga mejores oportunidades que las que yo tuve, que se críe rodeado de valores éticos en el buen sentido de la palabra, pero la música “mainstream” actual nos rodea de vacío, mediocridad, vulgaridad y chabacanería.
Todo lo que escuchamos en edades tempranas quedan en el inconsciente. Los niños son como esponjas capaces de absorberlo todo. Y uno puede tratar de educarlos de la mejor manera posible, pero si en su entorno hay discursos errados y cargados de antivalores, eso también quedará en sus cabecitas.
Vemos a padres que consideran “una gracia” que sus hijos pequeños hagan el famoso perreo. Vemos que hay escuelas primarias y preescolares donde utilizan música de reguetón para presentarlos en sus bailes (con perreo incluido) de los actos culturales, en los recreos y en las actividades especiales.
Hay progenitores que se enorgullecen porque sus niños varones frecuentemente ven “videos” con canciones poco pudorosas que estimulan la sexualidad. Quienes divulgan esta música para los niños no se dan cuenta de la irresponsabilidad tan grande que están cometiendo.
El inconsciente es una construcción colectiva y esta generación que está creciendo es perjudicada por quienes no se dan cuenta de su influencia en quienes hoy son adolescentes. Es obvio que temas como la responsabilidad del embarazo precoz, el sexo en la preadolescencia y la actitud vaga y vacía de muchos de nuestros jóvenes no se le puede adjudicar a la música con exacerbado contenido sexual de estos tiempos, pero es sin duda “una mala influencia”, como diría mi abuela: es una puerta a la sexualidad temprana, al no-pensamiento.
Siempre ha habido música mediocre e inapropiada, pero al menos en tiempos pasados no estábamos tan expuestos como hoy en día y, sin duda alguna, había una mayor conciencia a nivel de contenido. ¡Todo esto es tan loco que hacen que uno extrañe a Popy!
Hay que tomar en cuenta que todo tiene su momento y su espacio. Imaginen lo siguiente: que alguien le diera bebidas alcohólicas a niños de tres años. Es impensable, ¿no? Como les comentaba, por ser padre voy a muchas fiestas infantiles y en casi todas hay un punto en común: música inadecuada para niños.
Hace como un mes fui a un cumpleaños de un amiguito de mi hijo y quedé sorprendido por las letras de las canciones que estaban sonando. Esos “poemas urbanos” decían cosas como “Serrucho, serrucho, esta noche te doy con mi serrucho” para luego  exclamar: “¡Clava! ¡Clava! ¡Clava!” y después escuché otra que decía: “Te voy a dar por el cú…” mientras que la siguiente canción repetía reiteradas veces: “A ti te va a caer el hacha porque eres una sexy muchacha”, continuando con “¡Machete afilao!”
Mi paciencia en un momento colapsó. Fui donde el chico con audífonos que tenia actitud de DJ y se encargaba de la música. Le pregunté quién decidía cuáles eran las canciones que se oían en esa fiesta y el muchacho me respondió de muy de mala gana: “La dueña de la fiesta”, a lo que  le respondí muy en criollo algo que me salió desde muy adentro:
– ¿Tú crees que yo soy pendejo? Eso es lo que tú oyes y no es apropiado para una fiesta de niños.
El chico volteó la mirada: era como si yo no existiera. Y confieso que me sorprendió ver el vacío en sus ojos, la actitud tan apática y desafiante, así como la sorpresa ante mi pregunta. Estas cosas están sucediendo, aunque parezcan salidas de un cuento de Stephen King, con una cantidad de zombis tratando de controlar la mente de las personas. Y quizás aquel chico que hacía de DJ es uno de esos zombis que se ha transformado en autómata y, sencillamente, pone esa música de manera mecánica, sin pensarlo. Quizás nunca alguien le había reclamado por poner ese tipo de música. Y eso me dejó pensando, haciéndome muchas interrogantes que quiero compartir con ustedes: ¿qué hace una canción con una letra como ésa en una fiesta de niños entre uno y siete añitos?. ¿Qué significa esto a nivel de contenido? ¿Cuál es el desarrollo intelectual que pueden dejar letras como ésas? Si la música tiene que tener un espacio formativo”, ¿dónde está lo didáctico? ¿Dónde está la música?
Medité un poco antes de molestarme realmente: creo que ese muchacho es una consecuencia y un ejemplo de cómo esta música puede afectar a algún individuo. ¿Pero cómo cambiarle la mentalidad a alguien que lo que ha escuchado son géneros musicales mediocres y cuyos referentes son música de un solo acorde y el pum-pum en las frecuencias bajas?
Nos hemos habituado a la contaminación visual y auditiva, sin tomar en cuenta que esto también afecta a nuestros niños, sumándole a eso el excesivo volumen que hace que el niño se acostumbre a altos decibeles. Sin querer ser profeta del desastre, es probable que cuando estos niños lleguen a ser “adultos contemporáneos” habrán perdido una buena parte de su audición. Incluso uno sale con su “pitíco” en el oído y ronco de tener que gritar para poder hablar, así que los padres también debemos estar perdiendo la audición y las cuerdas vocales.
Un niño lo que quiere es jugar, no quedarse sordo. Después de una cierta cantidad de decibeles, el ruido se considera contaminación sónica y genera varios tipos de penalidades. En otros países existen regulaciones del volumen cuando puede ser nocivo para la salud, desde conciertos en vivo, shows musicales en Broadway y fiestas.
Pero si ese chico encargado de poner la música no tiene otras referencias, ¿cómo va a entender que esa música es inapropiada para una celebración llena de niños? Un autómata aturdido por la mediocridad sónica no puede hacerlo. Y lamentablemente he visto a muchos de estos muchachos que andan en automático.
Señores, esto es grave.
Salimos a la calle y en cualquier restaurante exponen en pantallas enormes videos con música a elevados decibeles y un alto contenido sexual, tanto en lo visual como en lo auditivo. Lo más irónico es que estos restaurantes se autodenominan como “Ambiente Familiar”.
Si alguien en sus plenas condiciones y de manera adulta decide ver pornografía, ésa es una responsabilidad personal. Pero ir a un restaurante y que lo que se vea en los televisores sean videos que podrían ser considerados “soft-porn” es algo terrible para nuestros niños, que empiezan a ver la sexualidad enmarcada en una realidad deformada y llena de antivalores, en lugar del hermoso encuentro entre dos personas.
Además, el contenido que relatan las historias detrás de estos videos son fórmulas patéticas donde esas “mamitas” aparecen como amantes de unos mafiosos o narcotraficantes, pero ellas están enamoradas de los cantantes y sus típicos “chocolaticos” con quienes le “montan cacho” a sus maridos. Impresionante el mensaje, ¿no les parece? Es lo más parecido a una cátedra dictada por Calígula o Nerón. Nos vemos sumergidos en una dictadura visual y auditiva que genera efectos negativos y no nos damos cuenta de eso. Y acá también hay una gran responsabilidad de las autoridades locales, porque este tipo de videos definitivamente no son aptos para todo público.
Vivimos en una realidad compleja. Ser padres implica muchas cosas y no es fácil: hay que tener tenacidad, astucia, sacrificio, pero sobre todo es una gran responsabilidad. Hablando como padre, tengo una gran frustración porque veo un entorno lleno de “malas influencias”. Y es nuestra obligación como padres, tíos, abuelos y seres pensantes hacer algo al respecto. Tenemos un argumento que moralmente es muy contundente: pensar en nuestros hijos, que son el mayor patrimonio que tenemos. Por supuesto que sé muy bien que esto sería luchar contra una gran industria que posee muchos tentáculos, pero cada uno de nosotros puede ayudar a buscar soluciones.
En Venezuela, acá mismo, tenemos música infantil de muchísima calidad. Apenas por nombrar a algunos de los muchos artistas y creadores, piensen y busquen la música de Rosario Anzola, Henry Martínez, Conny Méndez, Edgar Ojeda, Fabby Olano, entre tantos otros que han dejado un repertorio fabuloso que para muchos es prácticamente desconocido.
Discos de música infantil como los de Ilan Chester, María Teresa Chacín, Serenata Guayanesa, Las Ninas, o El Chamario, con poemas de Eugenio Montejo interpretados por con Bartolomé Díaz y Andrés Barrios, tienen que ver con nuestra identidad y son referentes de la música infantil hecha en Venezuela.
Hay quienes  ponen en sus fiestas infantiles discos como estos (o al menos con contenido infantil), pero lamentablemente no son la mayoría. Les pido por sus hijos a quienes son padres. Y a quienes no lo son por sus sobrinos, primos, ahijados o simplemente por la esperanza de tener un mejor futuro, que seamos conscientes y entendamos que hay música que pueda afectar a nuestros niños.
Los niños son la esperanza: no podemos sino darles amor y educación. Debe ser una prioridad, una necesidad. Cada vez que estén en un lugar con niños donde haya música que tenga contenido inapropiado para ellos, ejerzan su derecho a reclamar a la persona responsable. Es nuestro deber y es nuestro compromiso con ellos y con su formación.
Ése puede ser nuestro granito de arena. Tenemos que cuidar el mañana.

miércoles, 9 de abril de 2014

LA CULTURA DEL NARCISISMO CONTEMPORÁNEO Aftersex, la nueva moda entre los jóvenes Tags> Psicología social Sexo Redes Sociales Instagram Identidad Tecnología Psicología Vida sexual Relaciones sexuales Filosofía Estética Inteligencia Autofoto después de mantener sexo (selfie aftersex) colgada en la red social Instagram por uno de sus usuarios. Autofoto después de mantener sexo (selfie aftersex) colgada en la red social Instagram por uno de sus usuarios. Iván GilTwitter de Iván GilIván GilEnviar correo a Iván Gil 02/04/2014 (16:52) 19 AA La moda de los selfies aftersex, nacida hace escasas semanas en EEUU, ya ha tenido su réplica en casi todos los rincones del planeta. Se trata de una autofoto realizada tras haber mantenido relaciones sexuales, y que luego se comparte en las redes sociales, principalmente Instagram. Para los usuarios que cuelgan estos particulares selfies no va más allá que una costumbre como puede ser la del cigarrillo postcoital, aunque para los pocos psicólogos que, debido a la novedad de este fenómeno, se han acercado a ellos como objeto de estudio, coinciden en relacionarlo con un narcisismo de carácter patológico. La frecuencia con la que se cuelgan fotos en las redes sociales es proporcional al grado de narcisismo de cada uno, según un estudio de psicología social citado por Yves Michaud en su ensayo El narcisismo y sus avatares, publicado el pasado mes de marzo por Grasset. Sin embargo, no puede entenderse esta egolatría en los parámetros de antaño, sino en un contexto en el que la tecnología proporciona una multitud de espejos en los que mirarse y mostrarse a los demás, matiza el filósofo francés, autor de numerosas obras sobre estética y filosofía política. En Facebook se trasmite la falsa percepción de que todo en nuestra vida es bonito, cuando en realidad estamos pasando por malos momentosLa necesidad “loca” de exhibicionismo no tiene barreras hoy en día, ni siquiera en lo referente a cuestiones de la esfera más íntima, como el sexo, y es en este punto en el que se enmarcan los selfies aftersex. “Mostrar la vida sexual es un fenómeno generalizado hoy en día, nadie se siente escandalizado por ello y, a todas luces, revela una personalidad vacía”, añade Michaud. Para los menos atrevido existe también la modalidad aftersexhair, que como su propio nombre indica, consiste en mostrar el peinado, o más bien despeinado, que se luce tras una relación sexual. De la necesidad de compartir a la adicción por exhibir El filósofo Michel Foucault teorizaba los encuentros sexuales desde una perspectiva bien distinta y menos banal que la actual: "el sexo es aquello por lo que cada uno tiene que pasar para acceder a la totalidad de su cuerpo (alma) y de su identidad". Una descripción totalmente alejada de la realidad contemporánea, pues la identidad se refleja únicamente en el hecho de compartirla, no ya a la hora del café o tomando una cerveza con las personas más allegadas, sino con esa tropa de admiradores anónimos, o “amigos”, como se denominan en las redes sociales. El compartir ha dado paso al exhibicionismo, lo que pone de manifiesto el placer porque nos mire. Una necesidad de reconocimiento, que ni siquiera es grupal, y que caracteriza a las personas con una “personalidad débil, tremendamente inconsistente”, según Michaud. Un reconocimiento, lógicamente, superficial y que, además, es adictivo y, en ocasiones, hasta perverso. La multiplicidad de medios tecnológicos a nuestra disposición es indisociable de esta cultura narcisista contemporánea. El afán por mostrarse (“mira con quien me he acostado”, “estoy encantado”, “hemos tenido una noche loca”, por poner sólo algunos ejemplos), suele reflejar, en realidad, justo lo contrario a lo que se revela. Como explicaba en esta entrevista la periodista y escritora sueca Carina Bergfeldt, en Facebook se trasmite “la falsa percepción de que todo en nuestras vidas es bonito, cuando en realidad pasamos por una situación difícil”. Las consecuencias psíquicas del narcisismo patológico Cuanto peor sea el momento por el que estamos pasando, asegura Bergfeldt, más fotos colgaremos sonriendo y figurando que estamos pasándonoslo bien. Como dice el refrán: “dime de lo que presumes y te diré de lo que careces”. Y la sabiduría popular rara vez se equivoca. La sociedad está mutando, las nuevas generaciones ya lo han hecho al amparo de la cobertura tecnológica que permite hinchar su ego, y las consecuencias se plasman en una menor capacidad emocional, relacional e, incluso, amorosa. Una triste paradoja. Cuanto más conectados estamos con los demás más nos alejamos de ellos y más nos imbuimos en nosotros mismos. El sexólogo Severio Tomasella, autor de Los amores imposibles, asocia esta nueva cultura con las crecientes dificultades de las parejas para establecer vínculos amorosos fuertes y duraderos. Pese a los cientos de “amigos” que se tienen en este tipo de redes, los lazos sociales son cada vez más débiles. La frecuencia con la que se cuelgan fotos en internet es proporcional al grado de narcisismo de cada unoEl efímero mundo de las redes sociales ha provocado que las relaciones se virtualicen, lo que también implica que se desvirtúen, por lo que “mucha gente descarga todas sus necesidades afectivas en una sola persona, la pareja”, explica el sexól.

LA CULTURA DEL NARCISISMO CONTEMPORÁNEO

Aftersex, la nueva moda entre los jóvenes

AA
La moda de los selfies aftersex, nacida hace escasas semanas en EEUU, ya ha tenido su réplica en casi todos los rincones del planeta. Se trata de una autofoto realizada tras haber mantenido relaciones sexuales, y que luego se comparte en las redes sociales, principalmente Instagram. Para los usuarios que cuelgan estos particulares selfies no va más allá que una costumbre como puede ser la del cigarrillo postcoital, aunque para los pocos psicólogos que, debido a la novedad de este fenómeno, se han acercado a ellos como objeto de estudio, coinciden en relacionarlo con un narcisismo de carácter patológico.
La frecuencia con la que se cuelgan fotos en las redes sociales es proporcional al grado de narcisismo de cada uno, según un estudio de psicología social citado por Yves Michaud en su ensayo El narcisismo y sus avatares, publicado el pasado mes de marzo por Grasset. Sin embargo, no puede entenderse esta egolatría en los parámetros de antaño, sino en un contexto en el que la tecnología proporciona una multitud de espejos en los que mirarse y mostrarse a los demás, matiza el filósofo francés, autor de numerosas obras sobre estética y filosofía política.
En Facebook se trasmite la falsa percepción de que todo en nuestra vida es bonito, cuando en realidad estamos pasando por malos momentosLa necesidad “loca” de exhibicionismo no tiene barreras hoy en día, ni siquiera en lo referente a cuestiones de la esfera más íntima, como el sexo, y es en este punto en el que se enmarcan los selfies aftersex. “Mostrar la vida sexual es un fenómeno generalizado hoy en día, nadie se siente escandalizado por ello y, a todas luces, revela una personalidad vacía”, añade Michaud. Para los menos atrevido existe también la modalidad aftersexhair, que como su propio nombre indica, consiste en mostrar el peinado, o más bien despeinado, que se luce tras una relación sexual.
De la necesidad de compartir a la adicción por exhibir
El filósofo Michel Foucault teorizaba los encuentros sexuales desde una perspectiva bien distinta y menos banal que la actual: "el sexo es aquello por lo que cada uno tiene que pasar para acceder a la totalidad de su cuerpo (alma) y de su identidad". Una descripción totalmente alejada de la realidad contemporánea, pues la identidad se refleja únicamente en el hecho de compartirla, no ya a la hora del café o tomando una cerveza con las personas más allegadas, sino con esa tropa de admiradores anónimos, o “amigos”, como se denominan en las redes sociales.
El compartir ha dado paso al exhibicionismo, lo que pone de manifiesto el placer porque nos mire. Una necesidad de reconocimiento, que ni siquiera es grupal, y que caracteriza a las personas con una “personalidad débil, tremendamente inconsistente”, según Michaud. Un reconocimiento, lógicamente, superficial y que, además, es adictivo y, en ocasiones, hasta perverso. La multiplicidad de medios tecnológicos a nuestra disposición es indisociable de esta cultura narcisista contemporánea.
El afán por mostrarse (“mira con quien me he acostado”, “estoy encantado”, “hemos tenido una noche loca”, por poner sólo algunos ejemplos), suele reflejar, en realidad, justo lo contrario a lo que se revela. Como explicaba en esta entrevista la periodista y escritora sueca Carina Bergfeldt, en Facebook se trasmite “la falsa percepción de que todo en nuestras vidas es bonito, cuando en realidad pasamos por una situación difícil”.
Las consecuencias psíquicas del narcisismo patológico
Cuanto peor sea el momento por el que estamos pasando, asegura Bergfeldt, más fotos colgaremos sonriendo y figurando que estamos pasándonoslo bien. Como dice el refrán: “dime de lo que presumes y te diré de lo que careces”. Y la sabiduría popular rara vez se equivoca.
La sociedad está mutando, las nuevas generaciones ya lo han hecho al amparo de la cobertura tecnológica que permite hinchar su ego, y las consecuencias se plasman en una menor capacidad emocional, relacional e, incluso, amorosa. Una triste paradoja. Cuanto más conectados estamos con los demás más nos alejamos de ellos y más nos imbuimos en nosotros mismos.
El sexólogo Severio Tomasella, autor de Los amores imposibles, asocia esta nueva cultura con las crecientes dificultades de las parejas para establecer vínculos amorosos fuertes y duraderos. Pese a los cientos de “amigos” que se tienen en este tipo de redes, los lazos sociales son cada vez más débiles.
La frecuencia con la que se cuelgan fotos en internet es proporcional al grado de narcisismo de cada unoEl efímero mundo de las redes sociales ha provocado que las relaciones se virtualicen, lo que también implica que se desvirtúen, por lo que “mucha gente descarga todas sus necesidades afectivas en una sola persona, la pareja”, explica el sexólogo galo. Como consecuencia de esta realidad, “cuando las cosas van mal, la separación es la salida más frecuente”, añade Tomasella.
Sin límites a la intimidad
Una incapacidad para superar los baches que, añade el sexólogo galo, antes era menor porque pasar tiempo con otras personas y tener un grupo de apoyo afectivo fuera de la pareja hacían todo más soportable. En esta línea, se explica el fenómeno del aumento de rupturas e infidelidades durante períodos vacacionales, en los que las parejas suelen convivir en solitario 24 horas al día.
Sin duda, la tecnología, las redes y la interconexión permanente cuentan con una gran potencialidad para mejorar la eficiencia, propiciar la participación política, aumentar las habilidades personales y el conocimiento o desarrollar la inteligencia colectiva. Sin embargo, las tecnologías no son buenas o malas por sí mismas, sino que este juicio depende del uso que de ellas se haga.
Para algunos psicólogos que se afanaron en analizar el famoso selfie de Ellen DeGeneres con los actores nominados a los Oscar, que eclipsó informativamente cualquier otro aspecto de la gala, esta moda puede ser una saludable práctica para los jóvenes más tímidos a los que normalmente les cuesta expresarse. Pero los aftersex o los aftersexhair han ido mucho más lejos. Y esto no ha hecho más que empezar. Una nueva cultura está en ciernes.

jueves, 27 de marzo de 2014

El Banco de Inglaterra lo admite: el dinero es solo un reconocimiento de deuda y los bancos se están forrando.


“La verdad al descubierto: el dinero es sólo un reconocimiento de deuda y los bancos se están forrando. La honestidad British banknotes – moneydel Banco de Inglaterra lanza por la ventana las bases teóricas de la austeridad.” Así comienza unartículo de David Graeber publicado hoy, 18 de marzo de 2014, en el periódico británico The Guardian, en el que se comenta el artículo publicado por el Banco de Inglaterra titulado: La creación monetaria en la economía moderna. El artículo del Banco Central se resume en tres puntos que lo encabezan y son:
  • En este artículo se explica cómo la mayor parte del dinero en la economía moderna se crea por parte de los bancos comerciales al otorgar préstamos.
  • La creación de dinero en la práctica difiere de algunas falsas ideas muy extendidas – Los bancos no actúan simplemente como intermediarios, prestando los depósitos que los ahorradores colocan en ellos, ni tampoco “multiplican” el dinero del banco central para crear nuevos préstamos y depósitos.
  • La cantidad de dinero creado de la economía depende en última instancia de la política monetaria del Banco Central. En tiempos normales, esto se lleva a cabo mediante el establecimiento de las tasas de interés. El Banco Central puede también afectan la cantidad de dinero directamente a través de la compra de activos o “flexibilización cuantitativa”.
Igual que en mi ultimo artículo, no estamos ante nada nuevo. Numerosos pensadores independientes como la recién fallecida Margrit Kennedy, Bernard Lietaer, Ellen Brown o Thomas Greco llevan décadas denunciándolo. En general, cualquier persona involucrada en el campo de las monedas sociales o complementarias lo tiene meridiánamente claro. Además, recientemente otras voces bastante poco “alternativas” lo han señalado también, como los economistas del FMI Michael Kumhof y Jaromir Benes en su El Plan Chicago revisado de 2012 y 2013.
La novedad es que lo admita el Banco de Inglaterra. El articulista del comentario en The Guardian, el antropólogo David Graeber, autor del interesantísimo libro “La deuda, los primeros 5.000 años“, se pregunta y él mismo se contesta:
¿Por qué el Banco de Inglaterra de pronto admite todo esto? Bien, una razón posible es que es obviamente cierto. El trabajo del Banco es gestionar el sistema, y en los últimos tiempos, el sistema no ha estado funcionando especialmente bien. Es posible que se decidiera que mantener la fantasiosa versión de la teoría económica oficial, que ha demostrado ser muy conveniente para los ricos, es simplemente un lujo que ya no puede permitirse.
Probablemente David Graeber se queda corto al valorar las consecuentas de esta admisión. Esto no solo lanza por la ventana la base teórica de las políticas de austeridad, sino los mismos pilares fundacionales de los modelos económicos actuales, como la neutralidad del dinero, o incluso su misma naturaleza, pues la consideración de que el dinero es una mercancía es lo que justifica que se trafique en un mercado. No olvidemos que el interés, en la teoría económica actual, se asienta sobre la preferencia temporal del dinero hoy frente al dinero en el futuro, una justificación ligada completamente a la supuesta escasez del dinero, por su calidad de mercancía. El hecho de que la verdadera naturaleza del dinero en la actualidad sea un reconocimiento de deuda significa que la asignación del crédito con el que se crea el dinero puede ser un mecanismo suficiente de asignación de recursos y los mercados de capitales no tienen razón de ser.
Dentro de nada, con un poco de suerte, alguien en alguna de estas importantes instituciones hará una sencilla operación aritmética y se dará cuenta de lo que significa que la mayor parte del dinero en la economía se cree como un préstamo con interés: entonces se reconocerá oficialmente que esta forma de creación monetaria, el crédito con interés, es el verdadero motor que impone el crecimiento económico y causa las crisis financieras cuando el crecimiento no llega.

Ella es.

Marga Canalejo     Ella es, ante todo y sobre todo una profesional, y sabe....que los globos son, sólo eso, Globos. Blufh$$$$ que, o bien ...

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