miércoles, 23 de mayo de 2018
miércoles, 22 de noviembre de 2017
CARTA DE UNA ZORRA,
CARTA DE UNA ZORRA,
dirigida al juez de la Audiencia Nacional Juan del Olmo, y motivada porque este juez ha dictado una sentencia en la que afirma: «Que llamar zorra a una mujer no es delito, ni falta, ni nada, porque quien usa ese adjetivo en realidad lo que quiere decir es que dicha mujer es astuta y sagaz». En base a ello, he aquí el escrito que le ha remitido una ciudadana:
"Estimado juez Del Olmo:
El motivo de esta misiva no es otro que el de solicitarle amparo judicial ante una injusticia cometida en la persona de mi tía abuela Felicitas y que me tiene un tanto preocupada. Paso a exponerle los hechos:
Esta mañana mi tía abuela Felicitas y servidora nos hemos cruzado en el garaje con un sujeto bastante cafre que goza de una merecida impopularidad entre la comunidad de vecinos. Animada por la última sentencia de su cosecha, que le ha hecho comprender la utilidad de la palabra como vehículo para limar asperezas, y echando mano a la riqueza semántica de nuestra querida lengua española, mi querida tía abuela, mujer locuaz donde las haya, le ha saludado con un jovial "que te den, cabrito".
Se ha puesto como una energúmeno, oiga. De poco me ha servido explicarle que la buena de mi tía abuela lo decía en el sentido de alabar sus grandes dotes como trepador de riscos, y que en estas épocas de recortes a espuertas, desear a alguien que le den algo es la expresión de un deseo de buena voluntad.
El sujeto, entre espumarajos, nos ha soltado unos cuantos vocablos, que no sé si eran insultos o piropos porque no ha especificado a cuál de sus múltiples acepciones se refería, y ha enfilado hacia la comisaría más cercana haciendo oídos sordos a mis razonamientos, que no son otros que los suyos de usted, y a los de mi tía abuela, que le despedía señalando hacia arriba con el dedo corazón de su mano derecha con la evidente intención de saber hacia dónde soplaba el viento.
Como tengo la esperanza de que la denuncia que sin duda está intentando colocar esa hiena -en el sentido de que es un hombre de sonrisa fácil- llegue en algún momento a sus manos, le ruego, por favor, que intente mediar en este asunto explicándole al asno -expresado con la intención de destacar que es hombre tozudo, a la par que trabajador- de mi vecino lo de que las palabras no siempre significan lo que significan, y le muestre de primera mano esa magnífica sentencia suya en la que determina que llamar zorra a una mujer es asumible siempre y cuando se diga en su acepción de mujer astuta.
Sé que es usted un porcino -dicho con el ánimo de remarcar que todo en su señoría son recursos aprovechables- y que como tal, pondrá todo lo que esté de su mano para que mi vecino y otros carroñeros como él -dicho en el sentido de que son personas que se comen los filetes una vez muerta la vaca - entren por el aro y comprendan que basta un poco de buena voluntad, como la de mi tía abuela Felicitas, para transformar las agrias discusiones a gritos en educados intercambios de descripciones, tal y como determina usted en su sentencia, convirtiendo así el mundo en un lugar mucho más agradable.
Sin más, y agradeciéndole de antemano su atención, se despide atentamente, una víbora (evidentemente, en el sentido de ponerme a sus pies), enviándole mis más respetuosos saludos a las zorras de su esposa y su madre"
dirigida al juez de la Audiencia Nacional Juan del Olmo, y motivada porque este juez ha dictado una sentencia en la que afirma: «Que llamar zorra a una mujer no es delito, ni falta, ni nada, porque quien usa ese adjetivo en realidad lo que quiere decir es que dicha mujer es astuta y sagaz». En base a ello, he aquí el escrito que le ha remitido una ciudadana:
"Estimado juez Del Olmo:
El motivo de esta misiva no es otro que el de solicitarle amparo judicial ante una injusticia cometida en la persona de mi tía abuela Felicitas y que me tiene un tanto preocupada. Paso a exponerle los hechos:
Esta mañana mi tía abuela Felicitas y servidora nos hemos cruzado en el garaje con un sujeto bastante cafre que goza de una merecida impopularidad entre la comunidad de vecinos. Animada por la última sentencia de su cosecha, que le ha hecho comprender la utilidad de la palabra como vehículo para limar asperezas, y echando mano a la riqueza semántica de nuestra querida lengua española, mi querida tía abuela, mujer locuaz donde las haya, le ha saludado con un jovial "que te den, cabrito".
Se ha puesto como una energúmeno, oiga. De poco me ha servido explicarle que la buena de mi tía abuela lo decía en el sentido de alabar sus grandes dotes como trepador de riscos, y que en estas épocas de recortes a espuertas, desear a alguien que le den algo es la expresión de un deseo de buena voluntad.
El sujeto, entre espumarajos, nos ha soltado unos cuantos vocablos, que no sé si eran insultos o piropos porque no ha especificado a cuál de sus múltiples acepciones se refería, y ha enfilado hacia la comisaría más cercana haciendo oídos sordos a mis razonamientos, que no son otros que los suyos de usted, y a los de mi tía abuela, que le despedía señalando hacia arriba con el dedo corazón de su mano derecha con la evidente intención de saber hacia dónde soplaba el viento.
Como tengo la esperanza de que la denuncia que sin duda está intentando colocar esa hiena -en el sentido de que es un hombre de sonrisa fácil- llegue en algún momento a sus manos, le ruego, por favor, que intente mediar en este asunto explicándole al asno -expresado con la intención de destacar que es hombre tozudo, a la par que trabajador- de mi vecino lo de que las palabras no siempre significan lo que significan, y le muestre de primera mano esa magnífica sentencia suya en la que determina que llamar zorra a una mujer es asumible siempre y cuando se diga en su acepción de mujer astuta.
Sé que es usted un porcino -dicho con el ánimo de remarcar que todo en su señoría son recursos aprovechables- y que como tal, pondrá todo lo que esté de su mano para que mi vecino y otros carroñeros como él -dicho en el sentido de que son personas que se comen los filetes una vez muerta la vaca - entren por el aro y comprendan que basta un poco de buena voluntad, como la de mi tía abuela Felicitas, para transformar las agrias discusiones a gritos en educados intercambios de descripciones, tal y como determina usted en su sentencia, convirtiendo así el mundo en un lugar mucho más agradable.
Sin más, y agradeciéndole de antemano su atención, se despide atentamente, una víbora (evidentemente, en el sentido de ponerme a sus pies), enviándole mis más respetuosos saludos a las zorras de su esposa y su madre"
sábado, 18 de noviembre de 2017
Los ´fedeos´ contra los fabianos
Economía
M. M. / J. C.| A CORUÑA
La profunda crisis económica ha agudizado el debate entre las diferentes
corrientes de pensamiento y de análisis. Nada distinto de lo que
ocurrió en otros periodos críticos. Hay diferentes estrategias para la
salida de la crisis y hay también distintas aproximaciones a los
problemas. Los economistas han fortalecido el debate. La primera gran
iniciativa surgió con el llamado Manifiesto de los cien (mayo de 2009),
promovido por un centenar de economistas de diversas universidades, con
proyección internacional, y vinculados a la Fundación de Estudios de
Economía Aplicada (Fedea). El Manifiesto de los cien lideró el debate
sobre la necesidad de una reforma laboral en España. Pero en su blog
Nada es gratis el colectivo aborda otros desafíos.
Luego han salido otros grupos de pensamiento. Está el Colectivo Cívico de Opinión, Economistas frente a la crisis y Fabianos Hoy. Este último es el que se ha planteado de forma más nítida como una alternativa antagónica al de los economistas integrados Fedea.
Las posiciones son divergentes. Los analistas de esta fundación se alinean en lo que se ha denominado como la corriente mainstream, la tendencia dominante o escuela de pensamiento "establecida". Para los fabianos, Los Cien son liberales o neoliberales. Pero los economistas de Fedea niegan esa etiqueta como definición del colectivo. "Muchos no nos sentimos así", aseguran. Los llamados fabianos sí se definen políticamente: se adscriben en la corriente socialdemócrata y en la opción keynesiana.
Precisamente, Los Cien se distinguen de los fabianos porque reniegan de cualquier identificación partidista o doctrina política y, si fueron críticos con el Gobierno de Zapatero (PSOE), también lo están siendo con el de Rajoy (PP): tres de sus cualificados integrantes -Luis Garicano, de la London School of Economics, Jesús Fernández-Villaverde, de la Universidad de Pennsylvania, y Tano Santos, de la Universidad de Chicago- pidieron hace un mes un nuevo Gobierno para España -de concentración- cuando el actual (PP) apenas lleva seis meses y dispone de muy amplia mayoría absoluta. "La prueba más evidente es que nuestra propuesta de reforma laboral poco tiene que ver con la que se ha hecho", aseguran.
Los fabianos tienen un origen político. Son economistas, abogados e inspectores de Trabajo que formaron equipo en el Ministerio de Trabajo cuando su titular era el economista Luis Martínez Noval (1989-1993). De ese colectivo también forma parte el profesor Jesús Arango, que fue secretario general de Empleo.
Ya en su origen el grupo de Los Cien hizo gala del alto nivel académico, científico e investigador de sus integrantes como respaldo y credibilidad de la fortaleza de sus propuestas reformistas.
Los fabianos, aunque admiten su ideario de centroizquierda, se desvinculan de cualquier dependencia orgánica de partido. El nombre lo toman de la corriente que dio origen al laborismo británico y que aún hoy perdura en Reino Unido con la Sociedad Fabiana, sin alineamiento partidista. Fabianos Hoy asevera que carece de dependencia patronal y que, a diferencia de otros foros y colectivos, incluidos Los Cien, no dispone de financiación empresarial. Los fabianos creen que la posición de Fedea es asimilable a la que sostiene la patronal española CEOE.
Pero Los Cien lo desmienten e ignoran las atribuciones de quienes los identifican con los intereses de bancos, eléctricas y multinacionales que financian a Fedea. "Nosotros investigamos y decimos, en función de los resultados de los estudios, lo que consideramos que sería más beneficioso para la sociedad en su conjunto", afirman estos analistas.
Los miembros de Fedea se autodefinen como un grupo de investigadores especializados en diversos campos de la economía y cuyos resultados hace públicos "sin argumentos políticos, sólo sustentados en las investigaciones realizadas".
El grupo de los fabianos acaba de apoyar el manifiesto difundido por los economistas Paul Krugman y Richard Layard, en el que se plantea una reducción a medio plazo del déficit pero acompañado de estímulos, porque "los recortes presupuestarios no infunden confianza en el mundo de los negocios. Las empresas sólo invierten cuando esperan suficientes clientes y con suficientes ingresos. La austeridad desanima la inversión", señalan.
Pero los economistas integrados en el grupo de Los Cien también discrepan del ajuste como terapia única para resolver la actual crisis económica. "Defendemos la austeridad y otro modelo de gestión en muchos ámbitos, pero no los ajustes drásticos y brutales que se plantean, porque eso afecta al crecimiento y retrasa la salida de la crisis", sentencian.
Los fabianos aseguran que las políticas restrictivas ya fracasaron en los años 30. "Cuando en Estados Unidos se incrementó el gasto entre 1940 y 1942, el PIB creció el 20%". Es decir, que "el problema en la década de 1930 -tras el crack del 29- fue de escasez de demanda y no de oferta". Lo mismo ocurre con el mercado de trabajo, señalan: "Si no hay pedidos, no hay demanda de trabajadores; y sin trabajo, no hay consumo, y se entra en un círculo vicioso que se agrava con los drásticos recortes y la falta de inversión. Y si no se corta este círculo, vamos al suicidio". Defienden que hay que recuperar "la política económica que surge en el XIX". "Muchos se han alejado de ello y del mundo real y estamos pagando las consecuencias", aseguran los defensores de esta corriente de pensamiento.
Los ´fedeos´ contra los fabianos
Los economistas del grupo de Los Cien, de orientación liberal, y un nuevo colectivo de intelectuales socialdemócratas avivan el debate sobre las estrategias anticrisis
El análisis de la actual crisis económica y de las posibles soluciones para salir de ella ha provocado la aparición de corrientes de opinión tan distintas que chocan entre ellas. Es el caso de los economistas del conocido como grupo de Los Cien y el de los Fabianos Hoy, que hacen planteamientos totalmente divergentes. Son movimientos que se denominan a sí mismos analistas independientes, aunque tengan convicciones políticas, y que saltan de los ajustes a las medidas de apoyo al crecimiento para salir de la crisis
Luego han salido otros grupos de pensamiento. Está el Colectivo Cívico de Opinión, Economistas frente a la crisis y Fabianos Hoy. Este último es el que se ha planteado de forma más nítida como una alternativa antagónica al de los economistas integrados Fedea.
Las posiciones son divergentes. Los analistas de esta fundación se alinean en lo que se ha denominado como la corriente mainstream, la tendencia dominante o escuela de pensamiento "establecida". Para los fabianos, Los Cien son liberales o neoliberales. Pero los economistas de Fedea niegan esa etiqueta como definición del colectivo. "Muchos no nos sentimos así", aseguran. Los llamados fabianos sí se definen políticamente: se adscriben en la corriente socialdemócrata y en la opción keynesiana.
Precisamente, Los Cien se distinguen de los fabianos porque reniegan de cualquier identificación partidista o doctrina política y, si fueron críticos con el Gobierno de Zapatero (PSOE), también lo están siendo con el de Rajoy (PP): tres de sus cualificados integrantes -Luis Garicano, de la London School of Economics, Jesús Fernández-Villaverde, de la Universidad de Pennsylvania, y Tano Santos, de la Universidad de Chicago- pidieron hace un mes un nuevo Gobierno para España -de concentración- cuando el actual (PP) apenas lleva seis meses y dispone de muy amplia mayoría absoluta. "La prueba más evidente es que nuestra propuesta de reforma laboral poco tiene que ver con la que se ha hecho", aseguran.
Los fabianos tienen un origen político. Son economistas, abogados e inspectores de Trabajo que formaron equipo en el Ministerio de Trabajo cuando su titular era el economista Luis Martínez Noval (1989-1993). De ese colectivo también forma parte el profesor Jesús Arango, que fue secretario general de Empleo.
Ya en su origen el grupo de Los Cien hizo gala del alto nivel académico, científico e investigador de sus integrantes como respaldo y credibilidad de la fortaleza de sus propuestas reformistas.
Los fabianos, aunque admiten su ideario de centroizquierda, se desvinculan de cualquier dependencia orgánica de partido. El nombre lo toman de la corriente que dio origen al laborismo británico y que aún hoy perdura en Reino Unido con la Sociedad Fabiana, sin alineamiento partidista. Fabianos Hoy asevera que carece de dependencia patronal y que, a diferencia de otros foros y colectivos, incluidos Los Cien, no dispone de financiación empresarial. Los fabianos creen que la posición de Fedea es asimilable a la que sostiene la patronal española CEOE.
Pero Los Cien lo desmienten e ignoran las atribuciones de quienes los identifican con los intereses de bancos, eléctricas y multinacionales que financian a Fedea. "Nosotros investigamos y decimos, en función de los resultados de los estudios, lo que consideramos que sería más beneficioso para la sociedad en su conjunto", afirman estos analistas.
Los miembros de Fedea se autodefinen como un grupo de investigadores especializados en diversos campos de la economía y cuyos resultados hace públicos "sin argumentos políticos, sólo sustentados en las investigaciones realizadas".
El grupo de los fabianos acaba de apoyar el manifiesto difundido por los economistas Paul Krugman y Richard Layard, en el que se plantea una reducción a medio plazo del déficit pero acompañado de estímulos, porque "los recortes presupuestarios no infunden confianza en el mundo de los negocios. Las empresas sólo invierten cuando esperan suficientes clientes y con suficientes ingresos. La austeridad desanima la inversión", señalan.
Pero los economistas integrados en el grupo de Los Cien también discrepan del ajuste como terapia única para resolver la actual crisis económica. "Defendemos la austeridad y otro modelo de gestión en muchos ámbitos, pero no los ajustes drásticos y brutales que se plantean, porque eso afecta al crecimiento y retrasa la salida de la crisis", sentencian.
Los fabianos aseguran que las políticas restrictivas ya fracasaron en los años 30. "Cuando en Estados Unidos se incrementó el gasto entre 1940 y 1942, el PIB creció el 20%". Es decir, que "el problema en la década de 1930 -tras el crack del 29- fue de escasez de demanda y no de oferta". Lo mismo ocurre con el mercado de trabajo, señalan: "Si no hay pedidos, no hay demanda de trabajadores; y sin trabajo, no hay consumo, y se entra en un círculo vicioso que se agrava con los drásticos recortes y la falta de inversión. Y si no se corta este círculo, vamos al suicidio". Defienden que hay que recuperar "la política económica que surge en el XIX". "Muchos se han alejado de ello y del mundo real y estamos pagando las consecuencias", aseguran los defensores de esta corriente de pensamiento.
sábado, 11 de noviembre de 2017
El 6 de noviembre tendrán lugar las presidenciales en
Estados Unidos, país en donde desde hace mucho sólo vota el 50% del
censo y, justamente porque es un hecho asumido, se suele hablar poco de
él. Pero esta vez es distinto. Porque todo indica que la participación
electoral de un sector concreto de la población, los latinos, que
simpatizan más con Obama que con Romney, podría decidir la suerte de los
comicios. Lo dicen muchos diarios,
entre ellos el Wall Street Journal, que cuentan además cómo el equipo
de campaña del actual presidente está desplegando un esfuerzo
extraordinario y muy sofisticado para atraerse a ese colectivo: a
través de Internet está rastreando casi uno por uno a los potenciales
electores latinos y personalizando al máximo la petición del voto a
Obama.
No menos llamativo, porque iniciativas de este
tipo son poco habituales, es el documental sobre los motivos que la
gente tiene para no votar que ha realizado el cineasta Errol Morris
y que ha difundido el New York Times, que también ha publicado un texto
de su autor en el que se dice: "Lo que me han contado mis
entrevistados, mayoritariamente jóvenes y probablemente votantes, es que
sus coetáneos no votan porque ni los demócratas ni los republicanos
debaten sobre muchos de los asuntos que a ellos les preocupan: el cambio
climático, los derechos civiles, la guerra contra las drogas, la
inmigración y la reforma de las cárceles. Y Morris añade: "Mucha gente
argumenta que si no votas, pierdes tu derecho de quejarte de los
resultados de una elección. Respetuosamente, no estoy de acuerdo: en
nuestra sociedad, el derecho a quejarse es mucho más fundamental que el
viernes, 10 de noviembre de 2017
Observaciones sobre la rebelión fiscal
IntroducciónEn foros y conversatorios liberales o anarquistas se habla cotidianamente del Estado y de lo perjudicial que representa su influencia para la civilización así como la convivencia pacífica en sociedad, pero en realidad pocos se dedican a analizar la epistemología o el método para lograr la meta de una sociedad libre.
Parafraseando a Ludwig Von Mises “La historia de Occidente, desde la era de las polis griegas hasta la resistencia actual al socialismo, es esencialmente la historia de la lucha por la libertad contra los privilegios de los burócratas”, en esta frase descubrimos algo fundamental, la libertad es un valor que nunca será otorgado, sino que requiere ser conquistado; nuestra imaginación se desborda de guerras civiles o guerra de guerrillas y milicias rebeldes abriendo fuego contra las fuerzas represoras del Estado, pero la realidad es que, la violencia de los oprimidos en respuesta al Estado no se da por cuestiones del azar. La pregunta fundamental del método es ¿Cómo exactamente?, se preguntarán los lectores ¿Cómo se lucha contra el Estado?, la respuesta es a través de la desobediencia civil, sin embargo, cuando se habla de lucha no se habla de uno o varios sucesos o estallidos sociales aislados, se habla de un proceso que por lo general, empieza con una declaración expresa o implícita de rebelión fiscal; la desobediencia civil que no incorpore la rebelión fiscal como elemento primordial constitutivo, estará destinada al fracaso por la sencilla razón de que no tiene sentido luchar contra la bestia si la sigues alimentando y fortaleciendo. Por tanto, la rebelión fiscal es (y debe ser) el elemento principal de la desobediencia civil.
Los Impuestos
Para entender que es una rebelión fiscal es necesario saber ¿Qué son los impuestos? y para ello es menester romper con varios paradigmas inculcados por el adoctrinamiento político. Varios diccionarios y enciclopedias los definen como ‘‘Tributos que se exigen en función de la capacidad económica de los contribuyentes’’. Otros como ‘‘Contribuciones que ha de pagarse al Estado para hacer frente a las necesidades públicas’’, entre otras supuestamente ‘‘neutrales’’ sobre los impuestos. El común recurre con gran frecuencia a estas fuentes, pero debemos tener claro que, estas fuentes ‘‘políticamente correctas’’ no son lo suficientemente convincentes para entender la naturaleza de los impuestos. Definiciones que son aparentemente neutrales pero que en realidad representan una visión parcial ‘‘estatista’’ de los impuestos que cumplen con una función política, usando eufemismos como ‘’tributos’’, ‘‘contribución’’ o como un pago para cubrir ‘‘necesidades públicas’’ dejan entrever una naturaleza ‘‘voluntaria’’ cuando no es así, como veremos a continuación.
¿Por qué los impuestos? Los defensores del Estatismo dirán que los impuestos son pagos voluntarios, que son una necesidad para financiar ‘‘obras públicas’’ pero, ignoran la realidad: los impuestos tienen una naturaleza compulsiva, es decir no voluntaria de allí su nombre (y calificativo) ‘‘impuestos’’ los cuales son entendidos como un robo por corrientes de filosofía política contrarias al Estatismo como el anarquismo y el objetivismo.
El propósito de los impuestos no es altruista ni filantrópico, el Estado no es una organización como las Misioneras de la Caridad de la Madre Teresa como te lo han hecho creer, todo lo contrario, su objetivo es el de enriquecer a una clase parasítica (la burocracia) a costa de otra clase (la productiva), en consecuencia los impuestos representan una violación al principio de no agresión, ya que son pagados bajo la amenaza de violencia y su evasión es castigada con privación de la libertad, daños a la integridad física o la muerte si te resistes a ser capturado. Murray Rothbard argumentaba que los impuestos son un mero y vulgar atraco y que la resistencia a su pago es totalmente legítima: ‘‘Así como nadie está moralmente obligado a responderle a un ladrón cuando pregunta si tenemos pertenencias de valor en nuestras casas, por la misma razón, nadie está obligado moralmente a responderle al Estado cuando nos hace esas preguntas al momento de llenar la planilla de pago del impuesto sobre la renta’’.
Si para ti es moralmente reprochable extorsionar, robar, secuestrar y asesinar, ¿Por qué los funcionarios del Estado están revestidos de una moral superior para ejecutar estos actos? ¿Qué hace que todo cuestionamiento moral desaparezca cuando se trata de los gobernantes? ¿Es que de pronto pensamos que los burócratas son seres angelicales y desprovistos de maldad y ambiciones?. El Estado se convierte en un círculo de contradicciones.
La Rebelión
En virtud de lo antes expuesto, se puede deducir que el Estado opera
cual organización delictiva o mafia que para funcionar requiere del robo
o la expoliación planificada y sistemática de los súbditos, a través
del cobro de ‘‘plazas’’, ‘‘vacunas’’, ‘‘impuestos’’ mal llamado en
lenguaje políticamente correcto ‘‘tributos’’ o ‘‘contribuciones’’. Sin
la fuente de ingresos de los impuestos el Estado no puede funcionar y
sin una rebelión fiscal la desobediencia civil estará destinada al
fracaso. Se debe tomar en consideración que la rebelión fiscal es un
acto esencialmente pacífico, legítimo, de irreverencia y cuestionamiento
moral del Estado, pero desde el momento en que es declarada el Estado
se verá en la necesidad de iniciar la violencia para reprimir y censurar
al individuo o grupos de individuos involucrados en la resistencia.Max Weber define al Estado como el monopolio territorial de la violencia pero más precisamente, el inicio de la violencia, la legitimidad de dicha violencia está bajo cuestionamiento. Por ello es que en mayor medida, las luchas de los grupos de individuos oprimidos por la bota estatal desembocan en violencia organizada como respuesta natural a la agresión institucional. Es oportuno recordar que todos los medios violentos que utiliza el Estado: policías, balas, jaulas, instrumentos de tortura para someter a la desobediencia no son gratuitos, son pagados con dinero que viene directamente de tu bolsillo.
Los Insurrectos
La rebelión fiscal no puede ser entendida sin indagar en la naturaleza de los individuos o grupos de individuos involucrados en ella. La historia nos ofrece una variada sucesión de ensayos y errores, pero lo cierto es que las masas de insurrectos muchas veces desconocen la verdadera naturaleza del movimiento al cual frecuentemente sin darse cuenta se ven involucrados más sobre todo la naturaleza del enemigo contra el que están luchando.
Si bien toda rebelión fiscal es legítima y esencial como elemento de lucha dentro de la desobediencia, es de suma importancia descifrar el fin del movimiento social al cual pertenece. Tenemos que recordar que la Revolución Rusa de 1905 encabezada por Lenin manifestó una resistencia fiscal contra la monarquía rusa, de la misma forma la Revolución Cubana liderada por Fidel Castro contra el gobierno de Fulgencio Batista. Muchas veces la rebelión fiscal se encuentra en contradicción cuando, dentro de sus fines, lo que existe es la consolidación y magnificación de un nuevo y más asfixiante poder estatal; lo que trae como consecuencia la pérdida de todo su sentido.
Por ello se hace de suma importancia observar bien la naturaleza de los insurrectos y los fines si queremos encontrar la coherencia, decodificar las intenciones de las masas muchas veces no es cosa fácil, sabemos bien los fines de aquellos grupos definidos de insurrectos que han declarado rebelión como FARC y ETA, pero lo problemático es descifrar los fines de aquellos grupos sociales difusos, sin trasfondo ideológico, que surgen espontáneamente como consecuencia de medidas políticas populistas y opresivas por ejemplo: en Venezuela durante el Caracazo o Grecia en años recientes, por desconocimiento general del funcionamiento del Estado muchos son arreados por el camino de la amplificación de su poder a través del populismo y la demagogia. Mientras tanto sigo esperando algún movimiento exitoso que haya sido guiado hacia la reducción al mínimo posible o abolición de los impuestos y del poder estatal, sin embargo sigo siendo optimista.
Conclusión
Para cerrar, hago referencia al padre filosófico de la desobediencia civil, Henry David Thoreau; quien estuvo plenamente consciente de la rebelión fiscal que el mismo ejemplificó así como de las consecuencias que padeció siendo encarcelado y torturado por este motivo, el legado que nos dejó ha sido inmortal, aunque sistemáticamente subestimado y ensombrecido.
Hay que destacar que su rebelión fiscal y objeción de conciencia eran de naturaleza liberal ya que estaban enfocadas a protestar a favor de la abolición de la esclavitud, contra el inicio de la guerra y por una total abolición de la burocracia. Visión que deberían tener todos los insurrectos objetores de consciencia alrededor del mundo para garantizar el final del Estatismo y como resultado la continuidad y auge de la civilización. Todo aquel que piense sumarse a una rebelión fiscal y desobediencia civil, debe hacerlo con pleno conocimiento acerca de los fines, he aquí la importancia de leer maestros como Henry David Thoreau así como de muchos otros en la filosofía libertaria y ser portavoces de sus obras y legados.
‘‘Creo de todo corazón en el lema “El mejor gobierno es el que menos gobierna”, y me gustaría verlo hacerse efectivo más rápida y sistemáticamente. Llevado a cabo, finalmente resulta en algo en lo que también creo: “El mejor gobierno es el que no tiene que gobernar en absoluto”. Y cuando los pueblos estén preparados para ello, ése será el tipo de gobierno que tengan”.- Henry David Thoreau.
La abstención electoral y el voto en blanco como expresiones legítimas de protesta
La abstención electoral y el voto en blanco como expresiones legítimas de protesta
INTRODUCCIÓN
Vivimos
en una realidad prácticamente global donde los políticos adalides del
saqueo y medios de comunicación a su servicio hacen llamados activos y
constantes al voto, se habla de lo maravilloso que es participar en la
‘‘democracia’’ como forma de gobierno, se te habla de un presunto
derecho (y deber) que como ciudadano tienes para elegir a tus
gobernantes, así como de una campaña continua de satanización y
desprestigio a la abstención electoral y de los supuestos peligros que
implica la no participación en este proceso; dicho esto surgen dos
preguntas fundamentales: ¿Qué tiene de maravilloso elegir a tus amos o
gobernantes? y ¿Cuáles son los peligros de la abstención a participar?,
la respuesta a la primera pregunta serán dislates de la típica borregada
o expresiones de sentimientos de inferioridad y auto-flagelación
colectiva, pero la respuesta a la segunda merece especial atención,
porque es donde por lo general se demuestra la naturaleza totalitaria de
los llamados ‘‘demócratas’’: si no participas en el proceso ‘‘te debes atener obligatoriamente a los resultados de los que sí votamos’’ así que para empezar, la incorporación al sistema democrático como forma de gobierno no es libre sino compulsiva, es decir, autoritaria.
LA ABSTENCIÓN Y EL VOTO EN BLANCO
La abstención es simplemente no ejercer el voto, el voto en blanco es ejercerlo para no elegir gobernantes. Puedo anticipar a la borregada decir ‘‘no seas tonto Edgar, tienes que participar, si no votas otros lo harán por ti’’ y sandeces por el estilo, cosa que es una mentira descarada porque con la abstención no estoy autorizando a nadie ni legitimando ningún gobierno. Hay que tener claro que con el acto de votar por un candidato no decides absolutamente nada, sólo delegas un poder para que terceras personas tomen decisiones por ti, se le encarga la facultad a unos burócratas para que tengan control sobre tus ingresos y ahorros.
La abstención es frecuentemente vista como un gesto de apatía política, pero atención: también puede manifestar una expresión de protesta contra el sistema político establecido.
La democracia como forma de gobierno emplea un conflicto eterno de masas e ideologías, la actitud de los votantes es como la del vivaracho: ‘‘¡Apresúrate, agarra ese palo para jorobarlos rápido!’’. Este sistema se fundamenta en la falacia ad populum: ‘‘x tiene razón porque x es mayoría’’, si una mayoría decide robar o confiscar tu propiedad legítimamente adquirida con trabajo y esfuerzo, ¿te parece justo?, ¿si entre todos votan y deciden perseguirte y matarte siendo inocente lo ves justo? ¿Por qué las decisiones de una mayoría invalidan los argumentos de una minoría?, por el hecho de que x sea mayoría no significa que está justificado para pisotear tus derechos, tu libertad y tu propiedad.
También sucede que las intenciones o decisiones de una mayoría se diluyen o transforman cuando pasan por la burocracia, porque la democracia como forma de gobierno no es más que un espejismo que da una ilusión de acceso al poder, los gobernantes hacen su campaña electoral (con fondos arrancados de tu bolsillo) y una vez elegidos se burlan de sus votantes porque sus decisiones no corren con ningún riesgo, ya que la burocracia se financia a través de impuestos, que son ingresos que se obtienen sin ningún coste, extorsionando y robando a la población, es un sistema que es corrupto desde su génesis.
La falacia autoritaria de la democracia como forma de gobierno queda al descubierto con el siguiente ejemplo: ¿Qué pasa si la mayoría (50+1) se abstiene (y/o vota en blanco) y no legitima ningún gobierno? O un 70% se abstiene, o la situación más extrema un 99,9% se abstiene, ¿eso legitima al 0,01% para gobernar sobre el 99,9% de la población? Se les cae el velo, todo forma parte de un vulgar totalitarismo y autoritarismo.
Otra situación que puede darse es la siguiente, la mayoría de los habitantes de una determinada provincia, o región administrativa especial se abstiene y decide no legitimar al gobierno central, de acuerdo a ésta lógica, dicha región puede autodeterminarse e independizarse de iure del gobierno central y constituir su propia área administrativa, pero sabemos que en realidad eso no pasa porque la democracia como forma de gobierno es una completa falacia, no existe la libertad su naturaleza es la participación forzosa.
No es sorpresa que en presencia de estos argumentos el Estado dicte leyes para hacer el sufragio obligatorio, cuando una persona se abstiene no legitima ningún gobierno, pero cuando una mayoría se abstiene pone en peligro el propio sistema, porque toda la falacia autoritaria de la democracia como forma de gobierno se sustenta sobre una ficción tan frágil como un castillo de naipes.
CONCLUSIÓN
La posición de todo libertario debe ser la abstención electoral, porque es el medio idóneo de protesta para no legitimar la expoliación del Estado, nosotros estamos conscientes de que no necesitamos de políticos que metan sus manos en nuestros bolsillos, como lo había explicado en ésta publicación anterior, sabemos que el poder de elección o la soberanía deben residir en el individuo en cualidad de consumidor, que con sus ahorros decida cuáles productores de bienes y servicios deben producir y cuáles no y que el mejor sistema para llevar esto a cabo es el mercado, donde cada centavo de nuestro patrimonio equivale a un voto, lo que se conoce como Democracia de Mercado.
La abstención organizada y activa junto con la rebelión fiscal deben ser las armas de lucha por excelencia de la desobediencia civil contra el totalitarismo.
Vivimos
en una realidad prácticamente global donde los políticos adalides del
saqueo y medios de comunicación a su servicio hacen llamados activos y
constantes al voto, se habla de lo maravilloso que es participar en la
‘‘democracia’’ como forma de gobierno, se te habla de un presunto
derecho (y deber) que como ciudadano tienes para elegir a tus
gobernantes, así como de una campaña continua de satanización y
desprestigio a la abstención electoral y de los supuestos peligros que
implica la no participación en este proceso; dicho esto surgen dos
preguntas fundamentales: ¿Qué tiene de maravilloso elegir a tus amos o
gobernantes? y ¿Cuáles son los peligros de la abstención a participar?,
la respuesta a la primera pregunta serán dislates de la típica borregada
o expresiones de sentimientos de inferioridad y auto-flagelación
colectiva, pero la respuesta a la segunda merece especial atención,
porque es donde por lo general se demuestra la naturaleza totalitaria de
los llamados ‘‘demócratas’’: si no participas en el proceso ‘‘te debes atener obligatoriamente a los resultados de los que sí votamos’’ así que para empezar, la incorporación al sistema democrático como forma de gobierno no es libre sino compulsiva, es decir, autoritaria.LA ABSTENCIÓN Y EL VOTO EN BLANCO
La abstención es simplemente no ejercer el voto, el voto en blanco es ejercerlo para no elegir gobernantes. Puedo anticipar a la borregada decir ‘‘no seas tonto Edgar, tienes que participar, si no votas otros lo harán por ti’’ y sandeces por el estilo, cosa que es una mentira descarada porque con la abstención no estoy autorizando a nadie ni legitimando ningún gobierno. Hay que tener claro que con el acto de votar por un candidato no decides absolutamente nada, sólo delegas un poder para que terceras personas tomen decisiones por ti, se le encarga la facultad a unos burócratas para que tengan control sobre tus ingresos y ahorros.
La abstención es frecuentemente vista como un gesto de apatía política, pero atención: también puede manifestar una expresión de protesta contra el sistema político establecido.
La democracia como forma de gobierno emplea un conflicto eterno de masas e ideologías, la actitud de los votantes es como la del vivaracho: ‘‘¡Apresúrate, agarra ese palo para jorobarlos rápido!’’. Este sistema se fundamenta en la falacia ad populum: ‘‘x tiene razón porque x es mayoría’’, si una mayoría decide robar o confiscar tu propiedad legítimamente adquirida con trabajo y esfuerzo, ¿te parece justo?, ¿si entre todos votan y deciden perseguirte y matarte siendo inocente lo ves justo? ¿Por qué las decisiones de una mayoría invalidan los argumentos de una minoría?, por el hecho de que x sea mayoría no significa que está justificado para pisotear tus derechos, tu libertad y tu propiedad.
También sucede que las intenciones o decisiones de una mayoría se diluyen o transforman cuando pasan por la burocracia, porque la democracia como forma de gobierno no es más que un espejismo que da una ilusión de acceso al poder, los gobernantes hacen su campaña electoral (con fondos arrancados de tu bolsillo) y una vez elegidos se burlan de sus votantes porque sus decisiones no corren con ningún riesgo, ya que la burocracia se financia a través de impuestos, que son ingresos que se obtienen sin ningún coste, extorsionando y robando a la población, es un sistema que es corrupto desde su génesis.
La falacia autoritaria de la democracia como forma de gobierno queda al descubierto con el siguiente ejemplo: ¿Qué pasa si la mayoría (50+1) se abstiene (y/o vota en blanco) y no legitima ningún gobierno? O un 70% se abstiene, o la situación más extrema un 99,9% se abstiene, ¿eso legitima al 0,01% para gobernar sobre el 99,9% de la población? Se les cae el velo, todo forma parte de un vulgar totalitarismo y autoritarismo.
Otra situación que puede darse es la siguiente, la mayoría de los habitantes de una determinada provincia, o región administrativa especial se abstiene y decide no legitimar al gobierno central, de acuerdo a ésta lógica, dicha región puede autodeterminarse e independizarse de iure del gobierno central y constituir su propia área administrativa, pero sabemos que en realidad eso no pasa porque la democracia como forma de gobierno es una completa falacia, no existe la libertad su naturaleza es la participación forzosa.
No es sorpresa que en presencia de estos argumentos el Estado dicte leyes para hacer el sufragio obligatorio, cuando una persona se abstiene no legitima ningún gobierno, pero cuando una mayoría se abstiene pone en peligro el propio sistema, porque toda la falacia autoritaria de la democracia como forma de gobierno se sustenta sobre una ficción tan frágil como un castillo de naipes.
CONCLUSIÓN
La posición de todo libertario debe ser la abstención electoral, porque es el medio idóneo de protesta para no legitimar la expoliación del Estado, nosotros estamos conscientes de que no necesitamos de políticos que metan sus manos en nuestros bolsillos, como lo había explicado en ésta publicación anterior, sabemos que el poder de elección o la soberanía deben residir en el individuo en cualidad de consumidor, que con sus ahorros decida cuáles productores de bienes y servicios deben producir y cuáles no y que el mejor sistema para llevar esto a cabo es el mercado, donde cada centavo de nuestro patrimonio equivale a un voto, lo que se conoce como Democracia de Mercado.
La abstención organizada y activa junto con la rebelión fiscal deben ser las armas de lucha por excelencia de la desobediencia civil contra el totalitarismo.
viernes, 3 de noviembre de 2017
Mary Beard: “La identidad tiene que ver con cómo enseñamos la historia”
Mary Beard: “La identidad tiene que ver con cómo enseñamos la historia”
La experta británica en Grecia y
Roma y Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales 2016 visitó
Madrid esta semana. En esta entrevista habla sobre Europa, la identidad,
las redes sociales y la importancia de compartir el conocimiento.
El primer recuerdo que Mary Beard conserva de algo como la historia o lo histórico
proviene de una visita al museo Británico. Entonces tenía cinco años.
Ante una vitrina de pequeños cofres egipcios, le pidió a su madre que la
alzara en brazos para poder observarlos. Un conservador que estaba en
la sala escuchó a la pequeña. Sacó unas llaves del bolsillo, abrió el
escaparate, extrajo la caja y se la mostró muy de cerca. Casi sesenta
años después, la especialista en los clásicos de la antigüedad y Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales 2016 no sabe si lo que recuerda es el objeto o el gesto de compartirlo.
Mary Beard se ha convertido en la principal divulgadora del mundo romano en el Reino Unido
Catedrática de Historia Antigua de la Universidad de Cambridge, Mary Beard (Munch Wenlock, 1955)
se ha convertido en la principal divulgadora del mundo romano en el
Reino Unido. Su obra escrita ha conseguido traspasar el coto académico y
convertirse en auténtico fenómeno.Uno de sus libros más recientes es SPQR, una historia de Roma desde su nacimiento hasta el edicto de Caracalla, y que ha sido publicado en España por Crítica, el sello que ha traducido y editado buena parte de su bibliografía. Mary Beard ha presentado varias series en la BBC. Pompeya: vida y muerte en una ciudad romana (2010) fue vista por cuatro millones de personas. Pero a ésa siguieron otras más: Conoce a los romanos con Mary Beard (2012) o Pompeya: nuevos secretos revelados por Mary Beard (2016).
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Hay algo en ella, acaso un sentido profundo de la comunicación, que le permite acercar a las personas al conocimiento
Su aproximación a la historia, basada en la idea
de la duda, de no dar cosas por sentado, ha conseguido resituar y
acercar el tema al gran público. Su blog (A Don's Life), los artículos de divulgación, su trabajo como editora de temas de cultura clásica en Times Literary Supplement, sus tuits, vídeos, conferencias y opiniones... El éxito ha sido tan potente como las reacciones en contra. Pero Mary Beard está por encima de algunas cosas, incluso de los linchamientos 2.0. Ha encarado a los trolls, aquellos que por su solo aspecto físico han decidido desacreditar su trabajo ante las cámaras. Beard ha librado esa batalla con empatía, humor e inteligencia. En ella la sabiduría no es postureo
y podría pensar quien la escucha que le ocurre lo mismo que con la
risa: no la controla. Esa manera natural de compartir aquello que otros
preferirían que se mantuviese bajo llave.
Esta semana, la Premio Princesa de Asturias fue invitada por la Universidad Carlos III a Madrid, donde impartió varias conferencias, una en el Museo Arqueológico Nacional y también en el Espacio Fundación Telefónica.
En el último día de su visita, Beard concedió cerca de cinco o seis
entrevistas seguidas y sin embargo, nada en ella delataba cansancio o
hartazgo. Su aspecto de abuela enrollada. Esa larga y blanca cabellera que a veces recuerda a la melena de Doris Lessing. La permanente sonrisa y el humor como el más brillante de sus argumentos. Todo en Mary Beard comunica. Todo en ella acerca.
Asegura
usted que los romanos fueron los primeros en desarrollar algo como un
pensamiento globalizado. Han transcurrido más de dos mil años y mire,
aquí el Brexit. ¿Qué pasó?
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Me
gustaría tener una respuesta sobre por qué parece que retrocedemos en
esto del pensamiento global. Realmente me gustaría. Lo que sí creo que
puedo hacer es plantear algunas preguntas al respecto. Parte del
problema está en la desigualdad. No puedo hablar de España, porque no
conozco la situación, pero en el Reino Unido lo que parece muy claro es
que hay personas que han sido beneficiarias del acceso a Europa y al
mundo globalizado, mientras hubo otras se quedaron atrás. Ahí hay un
problema.
Los romanos y los griegos tampoco eran inmunes a esa situación, ¿no?
El
problema es el salto, mejor dicho la contradicción entre ideas que van
en dos direcciones opuestas. Por una parte existe un pensamiento
progresista sobre la integración. Esta idea de moverse a Londres un día y
estar en París a la mañana siguiente. Al mismo tiempo hay una sensación
de quienes no quieren moverse. La pregunta de fondo sería: ¿lo que
ocurre en el Reino Unido que lo que ocurre en EEUU es lo mismo?
¿Obedecen a la misma dinámica? Detrás de todo esto hay un sentimiento de
no pertenencia o ideas muy diferentes acerca de lo que significa
pertenecer.

En el caso europeo es manifiesto, ¿no le parece?
Una
de las cosas que más se ha debatido en el Reino Unido es esta idea
acerca de dónde o de qué somos ciudadanos. ¿Cuándo podemos decir que
somos europeos y cuándo no? ¿Y... por qué? Hay personas que no están en
capacidad de identificar a dónde pertenecen, ni tampoco el motivo
exacto. El tema de la identidad en el mundo global tiene que ver con
cómo enseñamos la historia. Y aunque quiero subrayar lo importante que
eso es, también creo que estas ansiedades sobre la identidad son
propiciadas, explotadas y manipuladas por alguien, por un poder
interesado en crear ese fenómeno.
Lo
importante es que seamos capaces de pensar históricamente, dijo en su
discurso en Oviedo en 2016. ¿Realmente somos más capaces de hacer eso en
el siglo XXI con respecto a alguien del XVIII?
Creo
que a veces nos acomodamos en esta idea de que tenemos una visión más
completa, profunda y amplia de la historia. No estoy muy segura de que
sea así. Si pensamos en la historia como en una manera de entender unos
hechos y relacionarlos con el pasado, es difícil llegar a saber si hemos
avanzado. El debate tiene que seguir siendo productivo, pero no creo
que tengamos una mejor visión del pasado o que seamos mejores
historiadores ahora con respecto a hace 20 años.
El conocimiento es político. En principio, democratiza. Usted, ¿qué opina?
Pensemos
en algo. Si todos dijeran 'hemos estudiado a los griegos y los romanos
en el instituto, vamos a dejarlo estar', pues mataríamos la historia. El
conocimiento es democrático pero lo que realmente es efectivo es la
capacidad de debate que podamos generar a partir de lo que aprendemos.
¿Quiénes pueden participar en ese debate y de qué forma? La idea de que
todo el mundo puede acceder es una fantasía liberal, pero es mejor
tenerla (aunque sea un deseo) que no tenerla en absoluto. Estoy muy
feliz de poder usar la televisión para decirle a las personas: esto es
interesante, puedes disfrutarlo e incorporarte. Todos podemos formar
parte de ese intercambio.
"Estoy muy feliz de poder usar la televisión para decirle a las personas: esto es interesante, puedes disfrutarlo e incorporarte"
Hay una larga historia de
obstáculos en el acceso de las mujeres al poder, pero eso no quiere
decir que las mujeres no lo tuviesen. ¿Cuál es la diferencia entre tener
un poder y ejercerlo?
El tema de
las mujeres y el poder es muy complejo. Tendemos a pensar el poder de
las mujeres con el enunciado ‘cuántas hay representadas en el
parlamento’. Pensamos en el poder en términos masculinos. ¿Qué es para
nosotros ser poderosos? Las mujeres han sido muy efectivas en
determinados mecanismos, la pregunta es cuál es nuestra noción de
representación de ese poder.

Usted
de trolls ha escrito mucho y conoce el tema de primera mano. Hace unos
días alguien dijo que ésa es la cuota que teníamos que pagar por vivir
en un mundo más civilizado. ¿Qué piensa?
Siempre
han existido personas a las que le incomoda el resto. No se trata de
que antes todo el mundo fuese políticamente correcto y ahora, de la
nada, salgan miles de personas que ponen verde a los demás escondidos
detrás de sus portátiles -Mary Beard suelta una carcajada-. La gente
siempre ha sido desagradable y, en el fondo, no podemos imaginar un
mundo que sea siempre políticamente correcto. El problema está en el
alcance global que eso adquiere y en su efecto instantáneo. Soy
optimista con esto de los trolls. Apenas estamos en el comienzo de lo
que sea en lo que vayan a convertirse las redes sociales. Cuando yo era
pequeña, en el colegio, me enseñaban cómo se escribía y se dirigía una
carta. A mí nunca nadie me enseñó a tuitear. Conseguiremos una manera de
encauzar esto.
Stanley Payne: "Hay un cierto complejo en la élite cultural española"
El catedrático emérito de
Historia en la Universidad de Wisconsin-Madison presenta su ensayo En
defensa de España: desmontando mitos y leyendas negras (Espasa)
Muchos lo tildan de conservador,
incluso de estar escorado hacia la derecha. Él, insiste: se dedica a
estudiar la historia. Es la materia prima. Así comienza esta
conversación con el hispanista Stanley G. Payne,
catedrático emérito de Historia en la Universidad de Wisconsin-Madison y
autor de una veintena de libros sobre la historia contemporánea de
España y Europa, el más reciente En defensa de España: desmontando mitos y leyendas negras, que obtuvo el pasado 15 de septiembre el premio Espasa 2017. En
sus páginas, Payne asegura que "España es el único país occidental, y
probablemente del mundo, en el que una parte considerable de sus
escritores, políticos y activistas niegan la existencia misma del país,
declarando que la nación española sencillamente no existe".
A lo largo de estas páginas, Stanley G. Payne
explica la evolución de España y, con ella, la de los mitos,
estereotipos y leyendas que se han formado a través del tiempo. Son
muchos y muy variados, aunque si alguno de ellos ha contribuido a
deformar la imagen de España en el exterior y en el interior ha sido la
"leyenda negra" del siglo XVI. Las imágenes negativas sobre España, que
se prolongan desde el siglo XVI hasta el XX, tienen en común "el cliché,
la simplificación, el reduccionismo y el maniqueísmo, con un escaso
interés por la diversidad del país, no solo en lo tocante a su
estructura territorial, sino también a sus diversos valores", plantea el
historiador.
"España es el único país occidental en el que una parte considerable de sus escritores y políticos niegan la existencia misma del país"
"Este libro no es una historia, sino una interpretación
sobre ella", asegura Payne, para quien "la historia de España es la más
distorsionada de Occidente". Payne se ha dedicado a estudiar España
desde los años cincuenta, trayectoria en la que se inscriben sus libros La Guerra Civil Española, El colapso de la República, ¿Por qué la República perdió la guerra?, Franco. Biografía personal y política (con Jesús Palacios) o El camino al 18 de julio. Es miembro de la American Academy of Arts and Sciences y correspondiente de las RR. AA. de Historia y Ciencias Morales y Políticas de España.
A
juicio de Payne, la historia de España "se ha descrito y definido a
partir de conceptos inusitadamente controvertidos: reino bárbaro
decadente, conquista oriental, paraíso multicultural, guerra divina,
Reconquista, Inquisición, primer imperio mundial, decadencia profunda, leyenda negra".
Algunas de estas descripciones "son tópicos esencialmente falsos", pero
la mayor parte se refiere a procesos o logros históricos enormemente
complejos que suscitan polémicas y requieren mucha matización e
interpretación.
Algunas de estas descripciones "son tópicos esencialmente falsos", pero la mayor parte se refiere a procesos complejos que suscitan polémicas
Para arrojar luz sobre muchos de estos episodios, el ensayo de Payne comienza en hechos fundacionales, su existencia previa al Imperio Romano o el llamado el Al-Ándalus y proceso de Reconquista -uno de los más prolíficos en lo que a mitos supone-, pasando por el imperio de Ultramar y la llamada Edad de Oro a mediados del siglo XVII hasta su decadencia a partir del siglo XVIII
con las tres guerras que marcaron el ocaso histórico. La revisión se
extiende a lo largo del siglo XX y llega hasta el XXI, uno de los
periodos donde Payne identifica mayor dificultad para relacionarse con
su historia reciente.
¿De dónde surge, según usted, la imposibilidad de España para construir una imagen objetiva de sí misma?
Los
problemas de los españoles para conseguir una imagen propia proviene
del siglo XIX. El proceso histórico de creación de esos llamados mitos
viene desde muy lejos. Tiene que ver con las dificultades y
frustraciones de la modernización. España no ha podido enfrentarse con
los problemas modernos que surgen a raíz de la desaparición del viejo
imperio. Ha influido el proceso de cambio universal, en el que
predomina una aprehensión a la historia. Se trata de una visión
victimista, que culpa a la historia. Un discurso que crea malvados y
victimarios. Eso ha hecho más estragos en España que en otros países.
¿Por qué? ¿Quiénes han puesto en marcha ese discurso?
Ha
sido un arma política de la izquierda y la extrema izquierda. Eso ha
creado unos efectos directa en la forma que tienen los españoles de
concebirse, aunque insisto en que forma parte de un fenómeno global.
Sobre la imposibilidad de tal cosa como una unidad en la idea de España, ¿cuál es su punto de origen?
En
el caso de España hay que buscar en las dificultades para afrontar la
modernización del siglo XIX, uno de ellos, el tema de la unidad. Hay que
decir otra cosa: influyen las consecuencias de la dictadura de Franco,
que afectó la propia noción de lo regional.
En el caso de los nacionalismos, ¿cuánto tuvo que ver el franquismo y cuánto la conformación de las autonomías?
El
franquismo se identificó con el nacionalismo español. Eso, por una
parte genera consecuencias en la expresión de lo regional. A eso se suma
el desmoronamiento de un discurso nacional por otro europeísta, que
coincide dentro con la aparición de la UE. En ese proceso, expresiones
como Escocia, Gran Bretaña, el Norte de Italia o Flandes, Bélgica, es
una tendencia general. No es una peculariadidad española. Forma parte de
una tendencia general.
El secesionismo catalán es anterior a esa clave que propone.
La
idea política catalana viene de lejos, del siglo XIX pero el primer
movimiento importante catalanista no era anti-español. Se concebían como
un ente autónomo dentro de España.
¿Por qué la versión más virulenta del independentismo estalla ahora? ¿Esa épica del agravio de dónde nace?
De
la clase política en Cataluña, que busca ganar más poder con eso. Eso
se ha alentado incluso por parte del gobierno español, concretamente el
de José Luis Rodríguez Zapatero. Eso sirvió de acicate.
¿Por qué da usted un paso al frente con este libro?
Es
importante explicar qué me propongo. No planteo un libro polémico,
aunque el título lo parezca. Lo que intento es iluminar los sucesos más
importantes que se han utilizado para interpretar la historia de España.
En estas páginas hablo muy poco de Cataluña, no es el tema principal.
Pero bueno, sobre este tema hemos terminado por creer algunos malos
entendidos. Hay títulos muy anodinos en el tratamiento de la historia de
España y una interpretación seria de la historia de España, que es lo
que pretende revisar este libro.
¿Qué paradoja plantea el papel del hispanista? ¿España necesita la mirada de otro para explicarse?
Hay
un cierto complejo en la élite cultural española. Es verdad que el
siglo XX es muy complejo y el papel de los hispanistas colaboró con el
esclarecimiento del franquismo. Sin embargo, desde hace 40 años, a
partir de la Transición, España se ha asumido. No ha necesitado la
mirada extranjera salvo en su talón de Aquiles. La reconstrucción tras
el franquismo utilizó algunas concesiones que resultaron excesivas y me
refiero a la cesión de derechos y atribuciones regionales. Eso es la
consecuencia de una historia política muy complicada. Durante la
Transición, el gobierno de Adolfo Suárez se comportó de una manera
entreguista a la Izquierda.
Atribuye como talón de Aquiles qué exactamente. Señala a la izquierda.
El Partido Socialista, especialmente el de Zapatero, cometió errores y fue excesivo en esas concesiones.
¿Está de acuerdo con la tesis que sostiene Elvira Roca-Barea en Imperiofobia acerca de la baja autoestima española?
Es
una consecuencia y la sufren los países dominantes en ciertas épocas.
Eso es cierto. Pero también hay que decir que durante mucho tiempo en
España se rechazaron esas ideas. Sin embargo, comenzaron a permear y
reproducirse esas ideas, y eso ocurre en buena medida durante el siglo
XIX, e insisto, por los problemas de España para afrontar los procesos
de modernización.
John H. Elliott: "Los españoles tienen problemas con su historia, desde hace mucho"
John H. Elliott: "Los españoles tienen problemas con su historia, desde hace mucho"
El historiador británico ha visitado Madrid para participar en el homenaje a Hugh Thomas, en Casa de América.
Al catedrático de la Universidad de Oxford Sir John H. Elliott
no le gusta que lo llamen hispanista. El Premio Príncipe de Asturias de
Ciencias Sociales prefiere que se refieran a él como historiador. El
autor de El Conde Duque de Olivares y La rebelión de los catalanes: un estudio sobre la decadencia de España (1598-1640) es una voz fundamental para entender la historia de España, país al que ha dedicado años de reflexión. Elliott ha visitado Madrid esta semana para participar en Tribuna del Hispanismo, un nuevo foro de debate de destacados estudiosos de la cultura hispánica en el Instituto Cervantes y también para integrarse al homenaje que preparó Casa de América al historiador Hugh Thomas, de cuya muerte se cumplen seis meses.
Tras reivindicar el valor de la "historia narrativa" que caracteriza la obra Thomas, John H. Elliot
se refirió al intelectual británico como una figura esencial para
componer una fotografía de conjunto de la sociedad española. Se limitó
no sólo a citar el libro más conocido de Thomas, La Guerra Civil Española,
publicado en 1961, sino también la visión más amplia Elliott ha
destacado la "voluminosa" obra de Thomas, y ha recordado que solo el
texto de sus cuatro principales libros como La Conquista de México y una trilogía de la España del siglo XVI sobrepasan las 1900 páginas.
Su
diagnóstico fue claro en ese sentido: "Los españoles tienen problemas
con su historia desde hace mucho tiempo, a partir de una falsa imagen de
época dorada del siglo XVI", aseguró Elliott citando a Thomas. Hace
unos meses, Sir John H. Elliott regresó a Cataluña. Visitó el monasterio de Poblet,
y en ocasión de ese episodio publicó un texto en el que condenó la
pretensión de los independentistas de falsificar la historia a su favor.
"Cataluña padeció durante largo tiempo bajo el régimen dictatorial del
general Franco, pero entre 1978 y la crisis económica de 2008 prosperó
como región y disfrutó de un alto grado de autogobierno", asegura
Elliott.
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"Los
partidarios de la independencia intentan sacar provecho de presuntas
medidas represivas tomadas por Madrid, pero puede que aquellos que
simpatizan con el referéndum no sean conscientes de hasta qué punto el
Gobierno catalán ha intentado imponer desde hace tiempo su propia agenda
radical a la sociedad catalana en su conjunto", escribió hace escasos
días en la prensa británica. Esa idea es la que ha sostenido en este
viaje en sus encuentros y declaraciones a la prensa. El régimen del Pujolismo, asegura, manipuló la historia a su favor, para crear un discurso de agravio.
Aunque en su intervención de la Casa de América
se limitó a un análisis de conjunto de la historia española con
respecto a la figura de Thomas, esta semana Elliot ha aportado algunas
opiniones sobre la pretensión secesionista
en Cataluña, que esta semana alcanza su punto más álgido. La obra de
Elliott se ha centrado en la historia de España desde el siglo XV hasta
el XVIII, un campo en el que Cataluña ha funcionado como eje para
generar una concepción de conjunto. Por eso John H. Elliot habla del
proceso catalán con una visión que arroja luz en las claves
contemporáneas.
Homenaje a Hugh Thomas
Cuando se cumplen casi seis meses de la desaparición del historiador e hispanista británico Hugh Thomas,
Casa de América ha rendido homenaje en un acto cuyo objetivo es
analizar las aportaciones de Lord Thomas a la historiagrafía de España y
de América. La jornada ha sido inaugurada por Fernando García Casas,
secretario de Estado de Cooperación Internacional y para Iberoamérica y
el Caribe; y por Fernando Benzo, secretario
de Estado de Cultura. Además de Sir John Elliott, catedrático emérito
de Historia Moderna de la Universidad de Oxford, participaron Thomas
Burns Marañón; el escritor Jorge Edwards; Isabella Thomas, hija del
homenajeado.
Hugh Thomas,
uno de los hispanistas que mejor supo contar la Guerra Civil española y
dedicó a ella más tiempo, falleció a los 85 años en su casa de Londres.
Thomas nació en la ciudad de Windsor en 1931 y educado en las universidades de Cambridge (Reino
Unido) y la Sorbona (París). Al margen de su fecunda carrera como
historiador, trabajó en el Foreing Office y fue también asesor de Margaret Thatcher. Trabajó
en la Cancillería de 1954 a 1957 y para el Subcomité de Desarme de la
ONU por el Reino Unido. Destacado estudioso de la historia, ha sido
catedrático en la Universidad de Reading de 1966 a 1976,
en la Graduate School of Contemporary European Studies de 1973 a 1976,
en el Centre for Policy Studies de Londres de 1979 a 1991, en la
Universidad de Nueva York de la cátedra Rey Juan Carlos I de
civilización española en 1995 y en la Universidad de Boston en 1996.
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Fue
miembro correspondiente de la Real Academia de la Historia de Madrid y
de la Royal Historical Society de Londres.Su obra recibió importantes
premios y distinciones, como el premio Somerset Maugham 1962, el Arts
Council National Book Award de 1980, la Orden de Isabel la Católica en
1986 y la Orden del Águila Azteca en 1995. Entre sus obras destacan La guerra civil española, La historia inacabada del mundo y Cuba. La lucha por la libertad. Además
de "El Imperio español", de Colón a Magallanes» (2003);La conquista de
México, El Imperio español de Carlos V (2010) y "El señor del mundo:
Felipe II y su imperio" (2013).
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