sábado, 24 de enero de 2015

¿Para qué sirven las emociones?

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Casita de pájaro




Sin emociones no se puede ni vivir ni decidir…
Es nefasto dejarse llevar por las emociones, pero es peor no tenerlas… Vivir sin ellas, es una sentencia de muerte. Experimentamos emociones cuando sentimos que algo importante nos está sucediendo, o nos puede suceder. Gracias a la reacción emocional, nuestro cuerpo y nuestra mente, se ponen en alerta para responder a esta situación, de la mejor manera posible.
Está demostrado, que las emociones  afectan nuestra manera de ver y de mostrar el mundo. Afectan en nuestra atención, memoria y en nuestros razonamiento lógico. Las emociones nos apartan de un pensamiento determinado solamente para hacernos prestar atención a otro que emerge como más importante. Las emociones intervienen en la memoria como un criterio excelente para determinar qué datos recordar. Son importantes para la toma de las decisiones. La alegría, nos condiciona a intentar repetir esa sensación; la repugnancia, nos impide comer, por ejemplo, alimentos en putrefacción, por más que estemos famélicos, para evitar una infección.
Necesitamos emociones para tomar decisiones, comunicarnos, comprender a otras personas y asegurar la transmisión de nuestros genes.
Paul Eckman, lleva 30 años investigando la universalidad de las emociones básicas. Es el que más sabe sobre cómo expresar nuestros sentimientos, experto hoy en la detección de las mentiras.
Es el sistema de expresión más extenso. Hay cuatro capacidades. Una de ellas es la capacidad de elegir ser o no ser emotivo. Hay un espacio entre el impulso y la acción. Es posible espaciar el impulso de la acción porque es muy pequeño, pero se puede ir ampliando con entrenamiento. La Segunda capacidad es,  cuando se está emotivo pero se puede elegir, cómo es el comportamiento, cuando se está emotivo. El impulso normal es reaccionar ante el enfado, pero sería más útil dirigirlo hacia el enfado, no hacia la persona. Aprender a ser más sensibles hacia las emociones de los otros, es la tercera capacidad. Para ello estaremos pendientes en la microexpresión facial. La cuarta capacidad, disminuir el número de errores y aumentar la exactitud.
Las emociones se aplican en todas partes. Se ha demostrado que una melodía reduce los niveles de estrés y ansiedad. Es el tempo musical lo que influye sobre los niveles de ansiedad. Las piezas más suaves tienen un efecto relajante. Son tan importantes como la vida misma. Los psicópatas no tienen emociones, y todos sabemos las consecuencias nefastas, que tienen sus acciones. Las emociones son universales. Todo ser humano tiene formas de respuestas a las emociones, que vienen dadas genéticamente.
Las emociones son importantísimas. No hay ningún proyecto sin emociones. No se hace correctamente si no es con las emociones. Cada proyecto tiene un componente emocional importante para la toma de decisiones. De hecho, las redes sociales están basadas y construidas sobre las emociones.
Debemos tener en cuenta que muchas emociones se aprenden.  Las emociones nos permiten afrontar las experiencias y los desafíos. Debemos aceptarlas no esconderlas, ya que nos aportan beneficios para la comunicación y así podemos compartir lo que nos sucede. A su vez, nos enseña a diferenciar lo que nos desagrada de lo que nos agrada, y esto nos ayuda a decidir lo más adecuado para nosotros, como si fuera una guía a seguir para nuestras decisiones.
Todas las emociones, nos sirven para expresar sentimientos y para sobrevivir, es decir, para de alguna forma, protegernos, como por ejemplo, el miedo, que nos hace huir o combatir). Normalmente, son reflejos instantáneos de lo que nos sucede. La ira, cuando sale desatada, debemos ser conscientes que está mal canalizada.
Podemos hablar de 6 tipos de emociones:
  • Miedo: Nos sirve para protegernos.
  • Sorpresa: Nos orienta en una situación.
  • Alegría: Nos insta a repetir momentos similares.
  • Ira: Nos induce a la destrucción.
  • Tristeza: Nos motiva a una reestructuración personal.
  • Aversión: Nos produce rechazo a lo que tenemos delante.

La mayor parte de estas emociones, son transmitidas a través del lenguaje corporal o comunicación no verbal. Nuestro colaborador, Rafael López, es Experto en este campo, Presidente en Fundación Universitaria Behavior & Law, Director en Club del Lenguaje No Verbal, y nos enseña que transmitimos mucho más, cuando no hablamos, que cuando lo hacemos. Si intentamos ocultar mentiras, se hace muy difícil con este sistema de estudio científico…
Demostrar emociones es positivo, nos da un rendimiento personal al día muy enriquecedor, y nos ayuda a socializarnos.
Os invito a que viváis a través de las emociones…
Un abrazo de colores!

domingo, 11 de enero de 2015


Todos somos Charlie… Y mucho más

Gustavo Dessal22:02 horas

Todos somos Charlie… Y mucho más

El psicoanalista y escritor Gustavo Dessal, que acaba de publicar, junto al sociólogo polaco Zygmunt Bauman El retorno del péndulo, reflexiona desde España en este texto -exclusivo para esta agencia- sobre el atentado terrorista en la redacción del semanario francés Charlie Hebdo y sobre la ubicuidad del poder de policía del capitalismo global (y de su espejo invertido).
El terrorismo argumentado en el Islam es la contracara del poder contemporáneo. Del mismo modo que el poder se ha vuelto invisible, ilocalizable, disperso en la extraterritorialidad del ciberespacio, el terrorismo es su doble. También él es en el fondo invisible, un enemigo que no tiene rostro, a menos que nos creamos que el rostro de Bin Laden, Mohamed Atta, los hermanos Chérif, Said Kouachi y otros monstruos semejantes conforman el retrato fiel de aquello que los infieles llamamos terrorismo islámico.

¿Quién nos gobierna? No hay respuesta precisa a esta pregunta, porque vivimos en un mundo en el que ya no podemos distinguir quién es el amo. El amo es una figura del pasado. Hoy está fraccionado, difuminado, licuado (Bauman dixit) en los algoritmos que diseñan las ondas que vuelan por el espacio y que transportan imágenes, virus, datos, bitcoins. El amo se ha desmaterializado, y su doble, el Nuevo Terror, es la manifestación de su retorno en lo real.

Arturo Pérez Reverte publica una columna titulada Es la guerra santa, idiotas (El Cronista Comercial, 8-1-14). Es una vieja costumbre de este escritor llamar idiotas a todos los que no piensan como él. Tal vez, como enseña Lacan, Pérez Reverte recibe su propio mensaje en forma invertida, y el idiota sea él, cuando escribe: …pienso en el enemigo. Y no necesito forzar la imaginación, pues durante parte de mi vida habité ese territorio. Costumbres, métodos, manera de ejercer la violencia. Todo me es familiar. Todo se repite, como se repite la Historia desde los tiempos de los turcos, Constantinopla y las Cruzadas. Incluso desde las Termópilas.

La historia no se repite, aunque suele repetirse la estupidez del maniqueísmo, la debilidad mental de la respuesta en espejo, la miserable réplica de ese fanatismo que hoy se disfraza con los ropajes de una interpretación delirante del Corán. La idea de una guerra de civilizaciones, según la tesis de Huntington, es muy tentadora. Pero lamentablemente resulta inservible. No solo por su falacia argumental, sino por su ineficacia práctica. A menos que nos propongamos seriamente una nueva Solución Final, pero esta vez aplicada al mundo musulmán, la cordura debe inclinarnos a no perder la cabeza. Porque uno no solo puede perderla por la espada de un yihadista (como otrora bajo la cuchilla de la guillotina republicana), sino también intoxicándose con el discurso que promueve el mensaje O nosotros, o ellos. ¿Quiénes son ellos? No hay tal distinción. Esa diferencia -mal que le pese a Pérez Reverte y a todos los que piensan como él- forma parte de la lógica de la modernidad que culminó en el siglo pasado. Pertenece a una etapa de la humanidad en la que aún existían categorías capaces de establecer un ordenamiento en la complejidad social y política de la historia.

Ahora estamos en otro tiempo, un tiempo en el cual la violencia terrorista es el síntoma espectacular de una violencia que el discurso neoliberal ha desencadenado al desactivar todas las barreras, las señales de alarma, los límites, al propagar la Idea Universal, totalizadora y totalitaria, de que todo es posible. ¿Por qué debemos aceptar el todo es posible en el plano del terror financiero, pero somos presa de la perplejidad ante esa otra forma del terror cuya raíz resulta ser secretamente la misma? ¿O acaso el Estado Islámico ha nacido de un repollo? ¿Por qué las democracias occidentales se mesan los cabellos cuando sus metrópolis son golpeadas por la furia terrorista, pero desde la Casa Blanca hasta el Palacio del Elíseo reciben con honores de estado y alfombra roja a las autoridades de países como Qatar o Arabia Saudí, que financian los semilleros de fanáticos asesinos?

Si alguien hoy en día cree que entre la yihad islámica, Wall Street, el narcotráfico, las monarquías árabes, los fabricantes de armamento, la CIA, y la tecnociencia no existe ninguna clase de vínculo, entonces se ha quedado atrapado en el pensamiento de Aristóteles, muy sabio para varios siglos, pero algo anticuado para los tiempos que corren.

Francia es hoy el objetivo castigado. Se quiere buscar para ello un sentido: la participación del estado francés en Mali, en los bombardeos al E.I., etc. No queremos reconocer que el terror no es un Accidente en la buena marcha de Occidente, (hay, curiosamente, tan solo una letra de diferencia), sino que es parte sustancial de su propio desenvolvimiento. Porque incluso las nociones de Occidente y Oriente han perdido su significado.

Hoy el terror alza la bandera de la medialuna, mañana actuará con nuevos colores, pero nosotros seguiremos creyendo que se trata de lo Otro, seguiremos queriendo creer que el infierno está fuera de nuestra civilización, y que los terroristas son los marcianos que invaden el noble territorio americano como en las malas películas de Hollywood. Ya no hay guerra de civilizaciones, porque el plural ha sido aplastado por una violencia más poderosa, la de un discurso que mata de manera indirecta, pero no menos eficaz. Aunque también tiene sus excepciones: a veces masacra mineros sudafricanos en huelga emitiendo un mail desde una mansión de Londres. Todos somos Charlie. Todos somos mineros sudafricanos. Todos somos convertidos en desechos por gracia y obra del capitalismo salvaje que se expande como una monstruosa gangrena.

¿A quién debemos cortarle la cabeza para parar la infección, cuando el cuerpo enfermo es uno y el mismo? Porque la yihad islámica no brota de los pedregales del desierto, sino que resulta ser la célula maligna que se propaga en un complejo organismo nacido de un entramado de poder cuyos componentes no pueden diseccionarse, porque han sido ensamblados en las catacumbas de los organismos internacionales democráticos, con la colaboración de paraísos fiscales, laboratorios científicos, agencias de calificación, empresas multinacionales y ejércitos privados.

Soy plenamente solidario con el sentimiento que hoy embarga al pueblo francés. Y como la mayoría, querría ver a los autores de la masacre condenados a cadena perpetua. Pero junto a ellos, me alegraría ver a unos cuantos más, no precisamente hombres vestidos con vaqueros y pasamontañas, sino con trajes de Savile Row o túnicas bordadas de oro. Estos últimos no llevan fusiles Kalashnikov ni conducen camiones cargados de explosivos. Suelen reunirse en Bruselas, y sentados en los despachos de torres de cristal, mueven los hilos de las marionetas desde sus smartphones, deciden el destino de millones de griegos, hojean los folletos de las últimas bombas de racimos que habrán de probarse en la franja de Gaza, y convierten regiones enteras del planeta en un videojuego con personajes de carne y hueso.

miércoles, 31 de diciembre de 2014

"LA IDEA DE LA MORTALIDAD NO TIENE SENTIDO"

La física demuestra que hay vida después de la muerte, pero "nuestra mente no lo ve"

AA
“La muerte, tal y como la concebimos, no existe, sólo es una ilusión”. Esta es la principal conclusión a la que ha llegado el médico y director de Advanced Cell Technology Robert Lanza, defensor de la teoría del biocentrismo, en la que se niega que el tiempo o el espacio sean lineales. Para la gran mayoría de científicos este tipo de afirmaciones son sólo sandeces o, al menos, hipótesis indemostrables. Sin embargo, Lanza parece haber encontrado en el famoso experimento de Young, también denominado de la doble rendija (doble-split), el perfecto aliado para defender su tesis. Si con este se logró demostrar la naturaleza ondulatoria de la luz, Lanza pretende hacer lo propio con el espacio y el tiempo.
En la obra Biocentrism: How Life and Consciousness are the Keys (BenBella Books), el físico norteamericano parte de la premisa de que la vida crea al universo, y no al revés, la base misma del biocentrismo. A partir de aquí, va deduciendo paso a paso que la mortalidad es una idea falsa, creada por nuestra conciencia.
La mortalidad es una idea falsa, creada por nuestra concienciaEn primer lugar, sugiere que la conciencia de una persona determina la forma y el tamaño de los objetos en el universo. Para explicarlo, utiliza como ejemplo la forma en la que percibimos el mundo que nos rodea: “Una persona ve un cielo azul, y se le dice que el color que están viendo es azul, pero las células cerebrales tienen la capacidad de variar esta percepción, pudiendo ver el cielo de color verde o rojo”. En pocas palabras, concluye, “lo que vemos sólo existe gracias a nuestra conciencia”.
-Si quiere saber más sobre la implicación de las teorías de Robert Lanza respecto a la muerte, puede consultar la entrevista realizada a la doctora en Metafísica Anji Carmelo y a la médico anestesista Luján Comas: “Todos los que tienen una ECM cambian su vida: saben que la muerte no es el final”
El multiverso y la teoría de las cuerdas
Este es el motivo por el que Lanza dice que creemos en la muerte. Al observar el universo desde el punto de vista del biocéntrismo, erramos a la hora de concebir el espacio y el tiempo, pues lo haríamos en función de lo que nos dicta la conciencia. En resumen, el espacio y el tiempo son "meros instrumentos de nuestra mente”, por lo que entender la muerte como algo terminal no tendría sentido según sus tesis.
Robert Lanza. Robert Lanza. Al concebir que las dimensiones espacio-temporales son meras construcciones mentales, la inmortalidad sería una realidad para Lanza. Es decir, hay vida después de la muerte (física) debido a que habitaríamos un mundo sin fronteras lineales de espacio y tiempo, lo que entronca con la teoría de las cuerdas.
A pesar de ello, lamenta el científico, seguimos creyendo que “la vida es sólo un poco de carbono y una mezcla de moléculas, las cuales dan forma a nuestra existencia durante un tiempo y luego vuelven a descomponerse en el suelo”, explica el físico. ¿Por qué? Simplemente, “porque se nos ha ensañado que las personas se mueren, aunque sólo existe la evidencia de que desaparece el cuerpo en un momento dado”.
-Para profundizar sobre las nuevas teorías relativas a la formación del universo, su expansión y contracción, puede leer el reportaje El eterno retorno y el misterio de la energía oscura: otra visión del universo.
“Trascendemos a la vida, pero nuestra mente nos impide verlo”
Para explicar la muerte física del cuerpo, Lanza recurre a la teoría del multiverso o universos paralelos. Una interpretación a la que se ha dado un fuerte pábulo debido a los datos recogidos por el satélite Planck, que mostró una serie de anomalías supuestamente causadas por la atracción gravitatoria de otros universos. Así, según Lanza, “todo lo que ocurre en nuestro universo está sucediendo también en el multiverso, por lo que la vida nunca dejaría de existir en este sentido.
Cuando el cuerpo desaparece, nuestra vida se convierte en una planta perenne que vuelve a florecer una y otra vez en el multiverso“Cuando morimos, nuestra vida se convierte en una planta perenne que vuelve a florecer una y otra vez en el multiverso”, explica gráficamente el físico. Por tanto, la vida trascendería a la forma lineal bajo la que se rige nuestro pensamiento. Esto es porque, como sucede con las partículas de la luz, la materia y la energía “funcionan como las ondas”.
El estudio del fenómeno de las Experiencias Cercanas a la Muerte (ECM) ha centrado en los últimos años la atención sobre la posibilidad de que exista la inmortalidad. Una de cada cinco personas que sobrevive a una parada cardíaca asegura haber tenido una ECM durante el tiempo de duración de un coma o de muerte clínica, en el que supuestamente desaparecen todas las señales externas de vida, pero que son capaces de narrar luego sus sensaciones y percepciones.
-Entrevista con Crystal McVea, protagonista de una de las Experiencias Cercanas a la Muerte (ECM) que más ruido han generado entre la opinión pública norteamericana: "Me quedé dormida y me desperté en el cielo. Allí estaba Dios".
Investigaciones millonarias para demostrar la inmortalidad
Cada vez son más los investigadores médicos interesados en este fenómeno, y la literatura sobre el tema llegó a su cénit con la publicación el pasado año de La prueba del cielo: El viaje de un neurocirujano a la vida después de la vida (Zenith). Un libro superventas en el que el neurocirujano Eben Alexander narra su supuesta experiencia en el más allá durante el tiempo que estuvo en coma.
Para intentar acabar con esta incertidumbre, la fundación fundación John Templeton que, con base en Filadelfia, se describe a sí misma como “un catalizador filántropo para la investigación sobre las Grandes Cuestiones de la vida”, financiará con cinco millones de dólares una selección de proyectos de investigación sobre las experiencias al borde la muerte. Es lo que se ha dado en llamar el Proyecto Inmortalidad.
Entre los elegidos en el Proyecto Inmortalidad destaca Sam Parnia, director de investigación sobre reanimaciones en la Universidad de Nueva York, quien tratará de de determinar si las ECM son reales. Es decir, discernir si sus causas son físicas o, por el contrario, parapsicológicas o metafísicas. Para ello, el autor de Erasing Death: The Science That Is Rewriting the Boundaries Between Life and Death analizará la actividad cerebral de los pacientes que sufren un paro cardíaco. De este modo, tratará de determinar si las conexiones neuronales son susceptibles de provocar una experiencia subjetiva, verse a uno mismo fuera del cuerpo y en tercera persona mientras los médicos tratan de reanimarlo.

ESTUDIOS SOBRE EL BIENESTAR

Diez maneras de ser muy feliz (avaladas por los científicos)

AA
La práctica totalidad de las ciencias ha estudiado qué nos hace felices y qué no y las respuestas son tan variadas como investigaciones se han hecho sobre el tema. El periodista Jeff Haden ha recogido algunas de las principales actitudes que contribuyen a nuestra felicidad, basándose en las observaciones de Belle Beth Cooper. Estas son, entre otras, diez de las conclusiones más sólidas.
1. Haz ejercicio. Aunque sea durante 7 minutos.
Con frecuencia pensamos que no tenemos tiempo para hacer ejercicio, pero sólo siete minutos son suficientes para hacernos un poco más felices. ¿No tenemos siete minutos que extraer de nuestro apretado horario?
El ejercicio tiene un efecto tan profundo en nuestra felicidad y en nuestro bienestar que se ha convertido en una estrategia eficaz para combatir la depresión. Así lo probaba un estudio citado en el libro de Shawn Achor The Happiness Advantage. En él tres grupos de pacientes deprimidos fueron tratados con medicación, con deporte o con una combinación de ambos. Los resultados son verdaderamente sorprendentes: todos los grupos experimentaron una mejoría. Sin embargo, fueron testados seis meses después para comprobar si se habían producido recaídas. Un 38% de los que sólo habían tomado medicación había retomado la depresión, un 31% de los que habían combinado medicación y ejercicio había recaído igualmente, y sólo un 9% de los que habían paliado su depresión con el deporte había recaído a los seis meses.
Los beneficios del deporte, sin embargo, no se limitan a las personas deprimidas. Igual que sus efectos son positivos en éstas, lo son en cualquiera que haga ejercicio y desee ser un poco más feliz a lo largo del día. Una buena opción es practicar running, lo que te dará una libertad que es imposible alcanzar mediante otros deportes.
2. Duerme más: serás menos susceptible ante las emociones negativas
Dormir es muy importante para que el cuerpo se recupere de su actividad diaria, y tiene efectos muy positivos en nuestra alegría. Así lo confirman Po Bronson y Ashley Merryman en NurtureShockdonde aluden al hecho de que los estímulos negativos se procesan en la amígdala y los positivos y los neutrales en el hipocampo. La falta de sueño afecta con mayor intensidad al hipocampo, por lo que las personas que duermen mal tienen mayor tendencia a recordar con intensidad los eventos negativos y a olvidar los positivos.
La afirmación se sustenta con un experimento realizado por Walker en el que una serie de universitarios privados de sueño debían memorizar una lista de palabras. Recordaban el 81% de las palabras negativas, como cáncer, y sólo el 31% de las palabras positivas o neutras, como sol o baloncesto.
Aquí te ofrecemos una guía para dormir bien con las mejores (y las peores) posturas para conciliar el sueño.
El humor con que afrontamos las primeras horas del día puede condicionar la jornada completa, de modo que es importante descansar bien.
3. Pasa más tiempo con los amigos y la familia
Suena tópico, pero no haber pasado el tiempo suficiente con los amigos y la familia es uno de los principales arrepentimientos que expresa la gente antes de morir. Interactuar con aquellos que nos aprecian y a los que apreciamos revierte positivamente en nuestro estado de ánimo. Así lo explica Daniel Gilbert, profesor de psicología de Harvard: "Somos felices cuando tenemos familia y somos felices cuando tenemos amigos, y casi todas las otras cosas que creemos que nos hacen felices son, en realidad, vías para tener más amigos y más familia".
En la misma línea, el estudio Terman, recogido en The Longevity Projectconcluía que las relaciones con los demás son fundamentales para vivir una vida larga y feliz: "El beneficio más claro de las relaciones sociales viene de ayudar a los demás. Aquellos que ayudaban a sus amigos y sus vecinos, aconsejando y cuidando de los demás, tendían a vivir más que el resto".
4. Sal a la calle con frecuencia
En The Happiness Advantage Shawn Achor recomienda pasar tiempo al aire libre para aumentar la alegría y el buen humor: "Reservar tiempo para estar al aire libre cuando hace buen día proporciona grandes ventajas; un estudio reveló que pasar 20 minutos en la calle cuando hace buen tiempo no sólo propicia el buen humor, sino que desencadena la reflexión y mejora la memoria".
Así, aunque sea simplemente en el descanso para comer, reserva unos minutos al día para que te dé el aire.
5. Ayuda a los demás
Para ser felices nosotros mismos resulta imprescindible ayudar a los demás, y 100 horas al año (dos horas a la semana) parece ser el número clave de tiempo que debemos dedicar al resto. El Journal of Happiness Studies publicó una investigación que aludía al hecho de que la gente a la que se le había encargado comprar algo para otra persona experimentaba una felicidad mucho mayor que aquellos que se habían comprado algo a sí mismos.
Aquí explicamos por qué la felicidad reside más en el dar que en el tener o en mejorar el estatus social y laboral.
6. Sonríe
No se trata de fingir, pero sonreír nos puede hacer sentir mejor. Por supuesto, es importante que la sonrisa sea el producto de cultivar pensamientos positivos, como afirma un estudio de la Michigan State University. Éste sugiere que los que trabajan de cara al público, si fuerzan una sonrisa falsa a lo largo del día su estado de ánimo empeora y terminan por dejar el trabajo. Sin embargo, aquellos que sonríen como resultado de pensar en cosas positivas mejoran su estado de ánimo y están más alegres.
 José Antonio Marina y el doctor Luis Rojas Marcos, dos de los grandes pensadores de España, explican en esta entrevista a El Confidencial que “cuando yo sonrío, expreso mi bienestar, pero también aumento mi bienestar”.
7. Planea un viaje, aunque no vayas a hacerlo
El mero hecho de planear un viaje o un descanso del trabajo puede contribuir al bienestar. Un estudio publicado en el Applied Research in Quality Life mostraba que el mayor pico de felicidad se experimentaba durante la planificación de las vacaciones, más que durante el propio viaje.
Ello está ligado al sentimiento de anticipación. Como refiere también Shawn Achor, "un estudio reveló que en la gente que pensaba que iba a ver su película favorita se elevaban los niveles de endorfina un 27%".
8. Medita
Un equipo de investigación del Massachusetts General Hospital realizó escáneres cerebrales a 16 personas antes y después de su participación en un curso de meditación de ocho semanas. El estudio, publicado en Psychiatry Research: Neuroimaging, concluía que tras completar el curso las partes del cerebro asociadas con la compasión y la consciencia propia habían crecido, mientras que las partes relacionadas con el estrés se reducían.
Además, meditar suele relajarnos y clarificar nuestra mente, lo que también contribuye a nuestra propia felicidad. Además de aumentar la creatividad y la inteligencia, como defiende el cineasta David Lynch.
9. Múdate cerca del trabajo
El tiempo que nos cuesta llegar al lugar del trabajo tiene un gran impacto en nuestra felicidad. Al fin y al cabo, es algo que hacemos dos veces al día, cinco días a la semana, y la gente a la que le lleva mucho tiempo desplazarse o que lo hace de manera incómoda es menos feliz. Así lo dice The Art of Manliness: "Mientras que muchas condiciones no afectan a nuestra felicidad a largo plazo porque nos acostumbramos a ellas, nunca nos acostumbramos al esfuerzo diario de ir al trabajo. A veces el tráfico es espantoso y a veces no". Así lo decía también Gilbert: "Conducir en un atasco es un tipo distinto de infierno cada día".
10. Practica la gratitud
Estar agradecidos por las cosas que tenemos –lo que implica valorarlas en su justa medida– es muy importante para ser conscientes de nuestra felicidad y disfrutarla más. De hecho, los participantes de un experimento ligado a la gratitud debían, en primer lugar, escribir una lista de las cosas por las que estaban agradecidos, y ese simple hecho ya mejoró su estado de ánimo. Siempre de acuerdo con el refranero español, para el que "es de bien nacido ser agradecido".
De la misma manera que podemos invertir dinero en los demás, podemos invertir nuestro tiempo, lo que resulta ser incluso más satisfactorio y nos proporciona grandes dosis de alegría. Aquí te explicamos cómo trabajar la gratitud para ser más felices.

jueves, 11 de diciembre de 2014

Transforma un 'bajón emocional' en tu cualidad de líder

Transforma un 'bajón emocional' en tu cualidad de líder

Nadie está exento de una crisis de tristeza o enojo en el trabajo, ¿cómo transformarla para mostrar tu liderazgo y obtener la empatía de tu equipo?

Transforma un 'bajón emocional' en tu cualidad de líder

Separar al ser humano del ser profesional es imposible, pero sí se puede aplicar el autocontrol y transformarlo en habilidad de liderazgo.

02-12-2014
POR: Javier Rodríguez Labastida
El puertorriqueño William Rodríguez trabajaba como barrendero cuando ayudó a cientos de personas a salir mientras se incendiaban las torres gemelas de Nueva York el 11 de septiembre de 2001. ¡Ese no era su trabajo, pero lo hizo! ¿Por qué? 
¿Quién regresa a unas torres a punto de colapsar para rescatar personas? ¿Dónde estaban sus emociones cuando Rodríguez pensaba en ayudar en vez de resguardarse?
Airam Sánchez, presidenta de la International Coach Federation (ICF) en su capítulo de México, asegura que un líder debe tener aptitudes, pero también actitudes. Aptitudes para ser capaces de realizar una tarea, y actitudes para adaptarse a su entorno y estar dispuesto para su equipo hasta en las peores circunstancias personales y laborales.
Rodríguez ocupaba una plaza como barrendero en la torre norte del World Trade Center, pero su vida es una muestra de liderazgo, un líder que ahora es reconocido por todo el mundo, gracias a esa capacidad que tuvo para manejar sus emociones en una situación de crisis.
Cuando se le pregunta al puertorriqueño, qué lo impulso a regresar una y otra vez a la torre, el señala que fue la intención de ayudar, pero más que otra cosa era la vulnerabilidad que le causaba el deseo de salvar a sus amigos que se encontraban en los pisos más altos de la torre. ¿Tú cómo manejas tus emociones personales y laborales?
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El líder puede mostrarse vulnerable

Cuántas veces no has escuchado que los problemas de casa se quedan en casa, y los del trabajo en el trabajo. Para la coach Airam Sánchez, esto es imposible.
“Se nos ha enseñado a no mostrarnos vulnerables en ciertos ámbitos, pero cuando yo soy vulnerable y me muestro ante mi equipo como una persona común y corriente que tiene emociones y dudas, mi equipo sabe qué esperar de mí”, dice la presidenta de la ICF.
Sin embargo, para hacerlo debe hacerse a través del autoconocimiento y la autoregulación de las emociones, de lo contrario comenzarás a buscar culpables favoritos en los que descargar tu enojo, sin tener en cuenta que el principal responsable eres tú.
“En alguna ocasión estaba por llegar a la oficina de una clienta con la que tenía cita en un proceso de coaching. Ella me dijo que se estaba avanzando muy bien en la comunicación con su equipo. Ese día llegué cinco minutos antes y vi como aventaba papeles, les gritaba a todos, golpeaba las mesas (…) Cuando se da cuenta que estoy, se calma y entramos a su oficina para ver que estaba pasando”, cuenta Sánchez.
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La coach señala que hay muchas razones que pueden llevar a un directivo a comportarse de esa forma, pero deben descubrir cuál es la razón e impedir que la emoción le gane a la razón.
“Si tengo capacidad de detenerme un momento, me tomo unos minutos, me cambio de espacio físico y hago contacto conmigo, un escaneo emocional para saber qué me está pasando”.
Hecho el análisis, lo ideal es compartirlo con el resto del equipo, y disculparte ante ellos por el bajón emocional.

Los 5 pasos de la inteligencia emocional

La inteligencia emocional está compuesta por cinco características que determina Daniel Goldman en su libro Inteligencia emocional, en el que describe los cinco componentes que se tienen que conocer para implementarlos en el ámbito laboral. Con ayuda de la coach Airam Sánchez, te ayudamos a entenderlos mejor para ponerlos en práctica:
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1.- Autoconocimiento

No es posible dejar atrás los problemas de casa, pero sí es posible manejar esas emociones. Debes conocer tus fortalezas, debilidades y valores, quién eres y cómo te comportas en determinados momentos cuando se disparan esas emociones.
Airam Sánchez señala que para conocer tus fortalezas y debilidades debes hacerte preguntas como ¿para qué soy bueno? ¿Qué se me facilita? ¿En qué áreas batallo más para desarrollarme?

2.- Autorregulación

Controla o redirecciona las emociones y sus impulsos. “Si me dan una noticia relacionada con el flujo de efectivo de la empresa y con base en mi autoconocimiento, ¿qué hago para evitar tomar decisiones de manera impulsiva?

3.- Automotivación

Este elemento ayuda desde la energía y la persistencia a alcanzar lo que se ha propuesto.

4.- Empatía por los otros

“No se trata de juzgar al otro, sino de invitar al otro a que conecte contigo”, dice Sánchez. Esa es una actitud que identifica a un líder que ganará el respeto de su equipo.

5.- Desarrollo de las habilidades sociales

Como líder puedes redireccionar tus emociones y ser capaz de tomar control y ayudar a los demás. Tus emociones no desaparecen, solo les das otro enfoque.
Trece años después, William Rodríguez aún llora cuando recuerda que, de los amigos por los que regresó una y otra vez a la torre y que estaban en los pisos más altos, no pudo rescatar ninguno. Pero ahora son su impulso para apoyar a la comunidad latina afectada por decisiones de gobierno en Estados Unidos.
¿Cuál es tu motivación? ¿Cómo reaccionas ante un 'bajón emocional'?

Ella es.

Marga Canalejo     Ella es, ante todo y sobre todo una profesional, y sabe....que los globos son, sólo eso, Globos. Blufh$$$$ que, o bien ...

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