jueves, 12 de marzo de 2015

¿Qué ocurre cuando se combina el talento de un bailarín profesional —Sergei Polunin—, la canción Take me to church (Llévame a la iglesia) del músico irlandés...

martes, 10 de marzo de 2015

Mi mejor amante Cuerpos, Entrevista

Publicamos el diálogo sobre maternidad y sexualidad que mantuvieron Helen Torres y María Llopis para el libro ‘Relatos marranos’. Entre otros temas, charlan sobre el placer y el erotismo durante el embarazo, el parto, la lactancia y la relación corporal con el bebé.
Foto de Ana Belén Jarrín Morán. www.anabelenjarrin.com
Foto de Ana Belén Jarrín Morán. www.anabelenjarrin.com
Traducción de un skype entre María Llopis1 y Helen Torres. María es una artista multimedia que desarrolla una visión alternativa de la identidad sexual y de género a partir de la deconstrucción del sujeto del feminismo, para acercarse al feminismo pro sex o al transfeminismo. Sus vídeos, performances, charlas, talleres y libros se mueven alrededor del orgasmo y la violencia, la sexualidad de las personas mayores, el sexo virtual y la performatividad de género. Actualmente lleva un proyecto alrededor de las maternidades subversivas y los partos orgásmicos. Las notas al pie son comentarios a la conversación de Aida I. de Prada, coeditora de ‘Relatos marranos’.
Helen Torres: Cuéntame sobre tu proyecto de maternidades subversivas.
María Llopis: Estoy a tope con el tema de maternidad y sexualidad2. Acabo de hacer un taller sobre maternidades subversivas en Olba, un pueblo de Castellón, y me vinieron todas las madres punkis y hippies neo-rurales con sus criaturas y sus partos orgásmicos, sus lactancias orgásmicas, sus embarazos orgásmicos… ¡todo orgásmico! A mí me apetecía hacer así como en coña una especie de guía para el parto orgásmico (digo de coña porque es mucho más complejo que seguir unos pasos determinados para conseguir un objetivo), y, aunque lo hicimos, fue muy diferente a lo que me había imaginado. Por otro lado, estoy haciendo entrevistas sobre parto y orgasmo y me están saliendo muchas lactancias orgásmicas. Yo ahora mismo estoy en período de lactancia y lo estoy disfrutando muchísimo.
Llopis: “Prefiero hablar de parto extático que orgásmico. El parto no tiene que llegar al orgasmo para ser una experiencia sexualmente satisfactoria”
H: A mí lo que me chirría de lo orgásmico es que no todas tenemos esa experiencia, por mil motivos que no dependen sólo de nosotras. Mi parto, por ejemplo, estaba superpreparado, estaba pariendo en casa y por eso sé que es verdad lo del orgasmo porque lo viví, pero acabé en un hospital y de orgásmico no tenía nada. Mientras estuve en casa, las primeras contracciones me sorprendieron porque nunca había tenido dolor de regla y no entendía qué pasaba, de dónde venía, qué hacer con eso. Entonces empecé a respirar como había aprendido haciendo kundalini y desaparecí, volé, de repente estaba en otro lugar donde no había dolor ni ruido. Sabía que había gente y sonidos, pero yo no estaba allí. Supongo que esa sensación abre la posibilidad del orgasmo, de que el dolor devenga placer. Por eso, lo que me resulta frustrante al escuchar hablar del parto orgásmico es que se viva casi como una obligación.
M: Sí, entiendo, parece que fuera una obligación, como si no fueses suficientemente cool si cuando pares no te corres. Si lo ves de esta manera, es como que tienes que ser la Superwoman, y cada vez que follas te tienes que correr, y si te corres tienes que eyacular. Esto lo hablamos en el taller, y una de las cosas que hicimos fue cambiarle el nombre: “parto extático” en lugar de “parto orgásmico”. De hecho, hay muchos partos en los que las mujeres no llegan a experimentar un orgasmo, pero que durante todo el proceso están en un estado de éxtasis, de placer, que las mantiene en el umbral del dolor3. Sería como echar un polvo de puta madre sin correrte. ¿Ha sido un mal polvo? ¡En absoluto! Por eso, estoy considerando cambiar el nombre al libro. El parto no tiene que llegar al orgasmo para ser una experiencia sexualmente satisfactoria. Quizás está bien quitarnos la presión del orgasmo, pero no sólo en los partos, también en las relaciones.
H: Lo importante es subrayar que en el parto, al igual que en una relación sexual, hay placer, y la percepción del dolor, si se dan las condiciones para que sea un parto extático, no tiene nada que ver con la percepción del dolor en otro estado. En ese momento tienes otra sensibilidad, hueles diferente, ves diferente, con otra intensidad… Por eso para mí lo necesario es definir el parto como un acto sexual4, más allá (y más acá) del orgasmo.
M: Exacto. Entender que es parte de tu sexualidad. En mi parto, toda la parte de la dilatación fue maravillosa, conecté con esa sensualidad, esa sexualidad. Estaba a cuatro patas como una osa, con el Dani abajo, en la cama, y yo encima mordiéndole, chupándole, disfrutando, dilatando… Pero luego me contaron que él iba saliendo para coger aire y refrescarse la cara, porque yo tenía la calefacción a tope y a él inmovilizado en la cama. Había leído que es bueno dilatar la mandíbula porque así se abre la vagina, el útero y el cuello del útero, entonces yo allí venga morderle. En fin, toda esta parte la gocé muchísimo, aunque no me acuerdo de nada.
Pero hubo un momento, que llaman “Caja de Pandora”, que es cuando estás completamente dilatada y entras en la fase del expulsivo. Por lo visto, ese es el momento en que salen los leones, las fieras, las mariposas o lo que sea que guardas y no sabías que guardabas. En ese momento, tuve la visión de un hombre, a lo lejos, que era el Hombre malo. Entonces empecé a decir: “Ha venido el Hombre malo”. Y Dani me contó que las comadronas, que estaban muy seguras de sí mismas, se quedaron en plan “¡Uy! ¿Ahora qué hacemos? Esto no estaba en los manuales…” Suerte que había también una doula súper hippy y fantástica, que vino y me dijo: “Bueno, ahora vamos a sacar al Hombre malo”. Y con el Hombre malo vino el dolor, un dolor extremo, alucinante… El dolor ese de “ya toca la cabecita del niño”, y tú “¡¿pero qué me estás contando?! ¿qué niño ni que ocho cuartos? ¡Socorro!”. Pero fue el expulsivo final, no fue muy largo, una o dos horas como mucho, y ya nació Roc.
Torres: “A partir del (no)parto cambié completamente mi manera de vivir la sexualidad: me refiero a cómo sentía mi cuerpo y qué era un orgasmo. Unos tres años después empecé a eyacular como una fuente”
Ahora estoy entrevistando a muchas mujeres que han tenido partos extáticos con mucho placer, como me hubiera pasado a mí si no hubiera venido el Hombre malo, que yo interpreto como el Sr. Patriarcado. Hay mujeres que han llegado a correrse de placer, pero no correrse así nomás, ¡es la corrida del siglo! Y eso les ha cambiado la sexualidad y la vida, fue un antes y un después.
H: Ahora que dices esto, pienso que yo, a pesar de que no parí, fue a partir del (no)parto que cambié completamente mi manera de vivir la sexualidad. Y no digo con quién follaba o con quién no, no hablo de una cuestión identitaria (eso vino después) sino de cómo sentía mi cuerpo y qué era un orgasmo. Fue unos tres años después de haber (no)parido que empecé a eyacular como una fuente. Al principio no sabía ni lo que era, con el tiempo me di cuenta de que me pasaba en la adolescencia pero, por verguenza, lo había anulado. Entonces salió lo que podríamos llamar mi lesbianismo oculto, porque me enrrollaba con tías pero políticamente no me sentía lesbiana, no lo sentía como una cuestión mía, estaba fuera de mi jurisdicción. En realidad lo que estaba haciendo era aplacar mi sexualidad, porque no la vivía como realmente quería. Pero entonces no lo sabía.
M: Qué interesante lo que me estás diciendo porque esta es una de las cuestiones que surgieron en el taller y que me parece clave: el hecho de que ser madre, haber pasado por esa experiencia (ya sea pariendo o no), hace que folles distinto.
H: Es que la relación que tienes con tu cuerpo, o mejor, la manera en que lo sientes, cambia completamente. Yo ya sabía hasta en qué polvo me había quedado preñada. A la semana, todo mi cuerpo había empezado a cambiar. No sólo las tetas, todo… los fluidos, cómo se movía la sangre… Parto orgásmico no tuve, pero mi embarazo fue un orgasmo permanente… follaba todos los días… Igual con la lactancia. El primer año del bebé, yo no quería follar. No podía. Al principio me frustré, no entendía, nunca me había pasado. Hablaba con otras madres y me decían: “Bienvenida al club”. Entonces me di cuenta de que no quería follar porque ya estaba follando… con el bebé. ¡Y era una relación monógama! Las tetas no me las podía tocar ni dios. Estaba completamente enamorada. Me quedaba horas extasiada mirándolo. Cuando ahora veo las fotos de cuando era bebé, no lo reconozco. Yo veía a un ser que abarcaba todo con su belleza y su fragilidad… Es como si estuvieras con alguien con quien has follado, porque es otro cuerpo pero es tu cuerpo5, es una sensación que tampoco puedes entender muy bien.
Una amiga, a los pocos meses de parir, cuando nos vimos por primera vez después de su parto, nos abrazamos largo y fuerte hasta que ella me separó, me buscó los ojos detrás de sus lágrimas y me dijo: “Es devastador”. Durante el primer año, esa compenetración, esas miradas, ese entenderse, crea momentos en los que si hay padre es un ser aparte, fuera de esa relación… muchos padres se sienten desplazados, porque es como que tú pasas de él y el bebé tampoco le necesita a él como a ti, como a tu cuerpo… pero bueno, yo estaba en mi globo. Y así estuve durante tres años…
M: Claro, el período de lactancia.
H: Cuando se me pasó empecé a follarme hasta a las piedras… Y entonces supe que esto es lo que nos ocultan: que cuando pares tienes una relación sexual con la criatura.
Llopis: “Una costumbre que se ha perdido y es importante, es la de compartir la lactancia. En mi grupo de madres del pueblo lo hacemos. Pero, al igual que hay la monogamia en las relaciones sexuales, hay la monogamia de la teta”
M: Una relación sexual placentera. Una relación sexual con amor infinito6
H: ¡Infinito, sí!
M: Tú estás enamoradísima, el placer es máximo, la otra persona está flipando contigo más, ¡es la relación perfecta! A mí me hizo reflexionar mucho sobre las relaciones románticas que había tenido en mi vida. Y pienso, ¡cuánto tiempo he perdido con el amor romántico, con esas relaciones! ¡Cuando era esto! ¡Esta sensación de plenitud!
H: ¡Ese es el amor!
// ¡pum! un golpe en el teclado //
M: ¡Que se nos va la olla, Helen, que se nos va la olla! ¡Nos va a llamar biomadres! ¡Nos van a colgar todas las etiquetas!
// ¡pum! ¡pum! ¡pum! ahora es un libro sobre el escritorio //
H y M: ¡¡¡¡jajajajaja!!!!
M: Siguiendo con el tema de la lactancia, hay una costumbre que se ha perdido y que es muy importante, y es el compartirla. Nosotras lo hacemos con el grupo de madres que nos hemos juntado en el pueblo. A mí me hicieron una operación cuando Roc tenía cuatro meses y no tenía acceso al nano, entonces pensé, ¡que le dé la teta otra! Pero, al igual que hay la monogamia en las relaciones sexuales, hay la monogamia de la teta.
H: Antes había las nodrizas…
M: Pero era diferente. Las señoras ricas que no querían dar la teta contrataban a las nodrizas, sí. Esto era trabajo sexual, eran mercenarias del amor y de la leche. La señora que no quería tener esa relación con su bebé porque era muy virginal y muy victoriana, contrataba a una puta que le daría cariño, sexo, placer y leche. Es un tipo de trabajo sexual que ha caído en desuso. Ahora en vez de contratar a la nodriza, le das un biberón lleno de leche nestlé.
H: // Lo que sigue no lo pongo porque más que marrano es políticamente incorrecto7. En resumen, conversamos acaloradamente sobre la negación de la lactancia materna como un acto sexual placentero, como un derecho y no un deber, como una posibilidad y una elección que no todas pueden o quieren escoger //
H: Yo creo que esa relación amorosa tan intensa de la que hablamos es la base para lo que vendrá luego, pero poder empezar a separarte. Porque no vas a estar toda la vida así, eso sería un daño para todos. Pero esa conexión inicial, si fue muy fuerte, no se diluye sino que se transforma. Aprendes a soltar. Y de ahí deberíamos aprender que ese amor es verdadero porque ya no necesitas estar con la otra persona: ya estás con ella. Y la posibilidad de soltarte y soltarle está en esa conexión. Y ahí está también esa comprensión que sólo tienes con quienes has tenido una relación muy intensa, y te entiendes más allá y más acá de las palabras. Si hubo esa conexión tan fuerte, luego no es sólo que tú, como madre, le entiendes, la otra persona también te entiende, ella también te conoce.
M: Eso no lo había pensado yo…
H: Es que yo lo estoy viviendo ahora…
// snif a dos bandas //
M: Cuidado también con esto que dices porque entonces pareciera que una mujer que no quiera o no pueda ser madre no llegaría a saber qué es el amor… Quizás la reflexión aquí sería que cada quien en su vida encuentra las cosas de una forma u otra, y que la maternidad puede llevar a esto, como puede que no. Se trata de no negar ninguna realidad. Es importante respetar las decisiones de las personas, pero por respetarlas no vamos a negar otras realidades.
H: Exacto. Igual que con el parto orgásmico, no estamos planteando modelos ni guías de acción, sino posibilidades, experiencias… No todas las madres tienen que amar a sus hijos o hijas. Pueden criarles con cariño y no estar perdidamente enamoradas. Puede que te pase o puede que no, no hay que negar de ninguna de estas posibilidades. Los modelos siempre son frustrantes. Siempre dejan algo fuera. ¿Qué pasa si le rechazas, si no soportas esa criatura berreante, si odias tu tripa gigante, los pasos pesados y los culos por limpiar? Te machacan como machacan a la que le da el pecho hasta los 3 años…
M: Pero es que los modelos estándar de crianza, al menos en la España del Mediterráneo, parten de la negación de la posibilidad de ese enamoramiento. Estos modelos de crianza plantean que como tarde al año empiecen la guardería. Y la escolarización, cuanto más pronto mejor. Como si se tratara de que, cuanto antes te quites la criatura de encima, mejor8. Es un tema muy delicado. Yo creo que todos los problemas de crianza y maternidad vienen de la relación de pareja estable y monógama que no funciona en la maternidad. Hay sociedades que tienen otras formas de relaciones que funcionan mejor con la maternidad.
H: Y es ese modelo relacional de pareja estable monógama el que necesita negar la sexualidad durante la maternidad, pero no sólo en ese momento, sino que luego está la negación de la sexualidad durante la infancia. Fíjate que, cuando te preguntan cuándo has tenido tu primera experiencia sexual, te están preguntando por el coito, por un polvo con alguien, ya que antes de eso se supone que la sexualidad no existe. Pero, ¡si hasta los bebés se hacen pajas! Y luego está ese explorar de los cuerpos entre la madre y la criatura… tocarse, mimarse, descubrirse…
De Prada: “Todo el mundo me toca, y me gusta, pero todas estas interacciones las siento totalmente desexualizadas. No soy un cuerpo deseable, lo bueno es qué espantados están los babosos de turno, pero también se hace difícil vincular maternidad y sexualidad
M: Eso causa mucho terror… Tengo una colega que es terapeuta, hace medicina china, y tiene un crío, y me contaba sobre estas interacciones sexuales con su hijo en que deja que él le explore su cuerpo, le toque el coño, en fin… Ella decía que la gente no hace diferencia entre que yo satisfaga mis deseos sexuales sobre una criatura pese a ella, sin tenerla en cuenta, y el permitir que esa criatura explore la sexualidad ayudada por mí. Entre esas dos posiciones hay un mundo. La diferencia sería la misma que la que hay entre una relación sexual consentida en la que todas las partes se tienen en cuenta entre ellas y una satisfacción del propio deseo sexual pasando por encima de todas las voluntades que no son la mía. Eso se llama violación.
H: También es importante no perder nunca de vista el contexto. Es decir, cuando la situación se complica porque tanto la madre como la criatura viven en una sociedad en la que ese acompañamiento en el descubrir de la sexualidad es considerado una aberración. Entonces tienes que parar, o tener cuidado, porque esa persona a la que acompañas es muy pequeña como para ir por el mundo diciendo que se quiere follar a su madre y que el mundo no piense que eso es una perversión imperdonable.
M: Hay una autora muy interesante sobre crianza que se llama Aletha Solter, que a mí me gusta mucho, que trata este tema. Ella dice que si estás con tu hijo o hija, y sientes deseos de abusar sexualmente de él o ella (y digo abusar, que no es de lo que estábamos hablando), no tienes que tener miedo sino pedir ayuda. Porque es muy probable que hayas sido abusada de niña. De lo que se trata es de eliminar el tabú, porque entonces hay el ocultamiento, la mentira, el silencio que se perpetúa.
Esta autora también dice que, si en medio de una rabieta, lo que te sale es levantar la mano, no te flageles. Punto 1: no le pegues; punto 2: pide ayuda. Es probable que a ti te hayan pegado de pequeña. Imagínate qué diferente sería el mundo si pudieras ir al bar y decir: “Hoy he tenido el impulso de pegar a mi nene… tengo que currarme esto”.
Yo creo que el abuso sexual, la violencia sexual en general están muy extendidos en la infancia, y que sería muy diferente si, en lugar de ocultarlo, lo sacáramos a la luz9.
H: Por eso es tan importante tu libro, porque se trata de visibilizar experiencias…
M: ¡Ay! qué linda esta especie de entrevista o como se llame… tenía un día de esos de dentista, comida, calor… nada glamouroso… ahora ya se me ha cambiado el día…
H: Podríamos ponerle este nombre: “Cómo cambiar un día no glamouroso hablando de tus mejores amantes”.
M: ¡Jajaja! ¡Sí! ¡Mi mejor amante! ¡Ese es el título!
H: ¿Tú crees?
M: No tengo ninguna duda. Venga, me voy a dar la tetita.
H: Adiós, preciosa.
M: Chau10.
—-
Notas al pie de Aida I. de Prada
2Mientras hacemos este libro, un embrión, que ahora ya se puede llamar feto, crece en mi útero. Es un embarazo deseado, punto de partida importante, y por suerte no siento nada de los malestares diagnosticados de antemano, ni físicos ni anímicos. Al principio esperaba anhelante el anunciado éxtasis hormonal, como cuando pruebas una droga por primera vez y esperas ansiosa el subidón, pero el subidón que imaginaba no terminaba de llegar, porque esto es otra cosa, una cosa muy diferente a lo que había vivido hasta ahora. No me siento colocada ni eufórica, sino que tengo una feliz gustera oleosa a modo de cápsula protectora, como en los videojuegos. Me siento monstruosa, miro y toco mi cuerpo más que nunca, porque convertirme en un monstruo me produce una sensación grata y extrema: ahora tengo dos cabezas, dos corazones, 40 uñas y quizás hasta tenga un micropene. También tengo dos sistemas nerviosos y, no sé si es por esto, pero todo se potencia. La percepción es diferente.
No quiero vivir el parto como si fuese una intervención quirúrgica de alto riesgo y estoy preparando el terreno para evitar que así sea, pero tampoco quiero hacerme ilusiones, pues ya me han contado que no depende de cómo yo quiera que sea, ni siquiera aunque ocurra en casa. Y me pregunto, ¿y si no llego ni al placer y me invade ese desconocido dolor? ¿Puede ese dolor ser también satisfactorio?
3Por lo que decís, entiendo que ese peculiar dolor siempre estará presente, sea extático o no. Sin embargo, lo que cambia en una u otra situación es la percepción de este. Si la percepción de ese dolor no tiene nada que ver con la percepción del dolor en otro estado, me imagino que ocurre lo mismo con el placer… y me pregunto ¿podría ocurrir que sea el cóctel de dolor y hormonas lo que me lleve a un estado de éxtasis, lo que haga del parto una experiencia sexual extrema? Lo que me ocurre es que me quedo mucho tranquila haciendo un pacto con el dolor. Si mi útero está reprimido por una sociedad patriarcal que me dificulta correrme al expulsar un cuerpo por mi coño, asumiré esa construcción… y si el placer no llega ¿podría conseguir que el dolor sea mi aliado y no un castigo divino? Por ahora, he empezado a comer muchas manzanas.
4En las visitas al centro de salud de la Seguridad social me tratan como si estuviese en un estado de alto riesgo, ¡peligro! peligro! Por suerte, la comadrona que visito paralelamente me lo explica como parte de mi sexualidad y no como parte de una enfermedad, lo que cambia totalmente el panorama. Tener presente que lo que va a generar mi cuerpo durante el parto es lo mismo que podría generar en un polvo lleno de felicidad (estrógenos) y amor (oxitocina), es muy diferente a pensar que van a secuestrar mi cuerpo y que mi única salvación serán inyecciones de hormonas prefabricadas y anestesia inyectada por la médula.
5A veces siento que “Tengo un pasajero”, como cantaba Parálisis Permanente. Por otra parte, sé que no es otro cuerpo, es el mío. Por ahora no quiero pensarme como dos, pues me parece que este planteamiento además de favorecer las lógicas mal llamadas “provida”, también podría sostener la desvinculación entre maternidad y sexualidad, porque si no se entiende que ese cuerpo es o ha sido parte del tuyo, es fácil ver esa sexualidad como algo perverso… Pero aquí se abre un tema que me queda grande ¿qué ocurre con las maternidades que no han pasado por un proceso de embarazo? ¿cómo lo viven las madres que no paren, las madres que no engendran? Estos argumentos ya no sirven… tiene que haber otros… ¿no?
6Esto por ahora me queda lejos, lo que sí veo es que ya desde la gestación hacer el vínculo entre maternidad y sexualidad es una lucha. Todo el mundo me toca, y me gusta, aunque normalmente se centran en la barriga y es un poco raro que te hablen mirándote el ombligo. Las sonrisas de las personas desconocidas, aunque me hacen sentir un poco incubadora, no me desagradan. Ahora, eso sí, todas estas interacciones las siento totalmente desexualizadas. No soy un cuerpo deseable, lo bueno es qué espantados están los babosos de turno, pero también se hace difícil vincular maternidad y sexualidad. La belleza de lo monstruoso queda tipificada en esas pegatinas de lo extraño que te dan preferencia de asiento, en que resulte más fácil encontrar un sujetador para la lactancia en una ortopedia que en una lencería. Y, además, muy a mi pesar, tengo un branding marca nacionalcatolismo. Hay muchos más referentes para pensar la maternidad desde la abnegación, la pureza y el decoro, que desde la sexualidad y el placer. Suerte de los feminismos que me sirven para resquebrajar prácticas y discursos hegemónicos.
7Últimamente me suelo quedar atrapada viendo dar la teta. He observado que, con frecuencia, las criaturas buscan la otra teta con la manito y que, en ocasiones, con el dedo pulgar e índice… retuercen el pezón!!! Esta imagen me remite a otra, y sí, me hace cortocircuitar… porque aunque la leche de las tetas pueda ser un fetiche sexual, siento que las tetas dejan de ser algo sensual para convertirse en un dispensador de alimento, y que de lo contrario, sería algo perverso. Quizás si no hubiese este tabú, si la articulación entre sexualidad y lactancia fuese políticamente correcta, no me saltarían chispas al ver a un bebe pellizcar un pezón, y quizás tampoco me plantearía que me pueda llegar a dar grima el que una criatura esté enganchada a mi teta. Por otra parte, pienso que a mí no siempre me gusta que me toquen las tetas…¿y si me pasa lo mismo cuando dé de mamar? Ya sé que está la oxitocina de por medio, pero esto de las hormonas no lo acabo de entender…
8Ya antes de que nazca‐porque en cuanto te quedas embarazada parece que tu cuerpo se hace público y todo el mundo tiene derecho a opinar y juzgar – me ha llegado esta advertencia con frases del tipo: “¿Vas a llevar mochila? Le vas a malcriar, es mejor acostumbrarle a que no esté siempre contigo” “¿Lactancia sin programación de horas? Le convertirás en un tirano!” “¿Va a dormir contigo? ¡Uy! ¡Qué consentido1” Leer vuestras reflexiones me hace pensar que quizás estas reacciones son lastres de esa forma hegemónica de entender el amor desde la confrontación y la competición, en lugar desde la complicidad y la cooperación.
9Desde luego cambiaría todo, y también poder sacarlo a la luz tranquilamente sin que tengas como respaldo el que te haya ocurrido de pequeña, porque ni todas las personas que abusan han sido abusadas, ni todas las abusadas abusan.
10Un gusto haber leído vuestra conversación, no para no dar vueltas de tuerca, sino más bien para cambiarlas, para construir nuevos sistemas con los que fijar tornillos.
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miércoles, 4 de marzo de 2015

La impactante reacción de tu cerebro cuando dejas el azúcar

La impactante reacción de tu cerebro cuando dejas el azucar

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“Los primeros días son difíciles. Casi se siente como si te estuvieras rehabilitando de una adicción a las drogas”, cuenta Andrew que pasó 40 días de abstinencia de dulces. 
*Este artículo fue originalmente escrito por Jordan Gaines Lewis, una joven neurocientífica conocida por sus escritos sobre temas relacionados a la ciencia.
Todos los que me conocen saben que tengo una adicción por lo dulce. Siempre la he tenido. Mi amigo y compañero de clase Andrew tiene la misma adicción, y el hecho de vivir en Hershey, Pennsylvania –la “Capital Mundial del Chocolate”– no nos ayuda mucho.
Pero Andrew es más valiente que yo. El año pasado, inició una cuarentena sin azúcar. No puedo asegurar que seguiré sus pasos este año, pero si durante 40 días te abstienes de comer dulces, esto es lo que puedes esperar:

1. Azúcar: recompensa natural, dosis artificial

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En la neurociencia, la comida es algo que llamamos “gratificación natural”. Para poder sobrevivir como especie, las actividades tales como comer, tener sexo y criar deben ser placenteras para el cerebro para que estos comportamientos se refuercen y se repitan.
La evolución ha dado paso a la “vía mesolímbica”, un sistema del cerebro que descifra estas gratificaciones por nosotros. Cuando hacemos algo placentero, un grupo de neuronas conocido como área tegmental ventral usa el neurotransmisor conocido como dopamina para enviar la señal a una parte del cerebro llamada núcleo accumbens. La conexión entre este núcleo y nuestro lóbulo prefrontal dicta nuestros movimientos motores, tales como decidir si comer o no otro trozo de ese delicioso pastel de chocolate. El lóbulo prefrontal también activa las hormonas que le dicen a nuestro cuerpo: “Oye, este pastel está muy rico. Lo recordaré en el futuro”.
No todos los alimentos son igual de gratificantes, por cierto. La mayoría de nosotros preferimos lo dulce por sobre lo ácido y lo amargo porque, con el tiempo nuestro cerebro ha reafirmado la idea de que las cosas dulces proveen de una saludable fuente de carbohidratos. Cuando nuestros ancestros buscaban frutos, por ejemplo, lo ácido indicaba “no está maduro aún” mientras que lo amargo significaba “¡Alerta! ¡Veneno!”.
La fruta es una cosa, pero las dietas modernas son el producto de años de transformaciones. Hace una década, se estimaba que el estadounidense promedio consumía 22 cucharaditas de azúcar añadida al día, aumentando la dieta en unas 350 calorías. Hace unos meses, un experto sugirió que el británico promedio consumía 238 cucharaditas de azúcar a la semana –34 cucharaditas por día aproximadamente–.
Ahora que las personas están mostrando un mayor interés y cuidado respecto a la alimentación saludable, son más los que notan que es casi imposible toparse con alimentos procesados o preparados que no contengan azúcar añadida, ya sea para darle más sabor, conservación o para ambos. Y de la misma manera en que las drogas secuestran la vía de la gratificación del cerebro y nos hacen dependientes, la evidencia indica que el azúcar es adictivo y provoca exactamente lo mismo en tu cerebro que los cigarrillos, el alcohol y la cocaína hacen al cerebro de un adicto.

2. La adicción al azúcar es real

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“Los primeros días son difíciles”, me dijo Andrew respecto a su aventura sin azúcar el año pasado. “Casi se siente como si te estuvieras rehabilitando de una adicción a las drogas. Me descubrí comiendo muchos carbohidratos para compensar la falta de azúcar”.
Hay cuatro componentes principales de una adicción: “atracón” –de drogas o dulces en este caso–, abstinencia, ansiedad y la “sensibilización cruzada” –la noción de que una sustancia adictiva predispone a alguien a hacerse adicto a algo–. Un experimento común funciona así: las ratas son privadas de alimento por 12 horas al día, entonces se les da 12 horas de acceso a una solución azucarada y alimento regular. Luego de un mes de seguir este procedimiento, las ratas experimentan un comportamiento similar a aquellos adictos a las drogas. Se atracan de la solución azucarada en poco tiempo, demostrando mucho más interés por esta que por su alimento regular. Además muestran signos de ansiedad y depresión durante el periodo de privación.
Al igual que las drogas, el azúcar gatilla la liberación de dopamina en el núcleo accumbens. A largo plazo, el consumo regular de azúcar cambia la expresión génica y la disponibilidad de receptores de dopamina en el lóbulo frontal y mesencéfalo. En resumen, esto significa que un consumo repetido de azúcar a lo largo del tiempo lleva a una señalización de dopamina prolongada, una mayor excitación de las vías de gratificación del cerebro y la necesidad de aún más azúcar para activar todos los receptores de dopamina del mesencéfalo, como antes. El cerebro se vuelve tolerante al azúcar, y por ende se requieren mayores cantidades para lograr el mismo efecto.

3. El síndrome de abstinencia al azúcar también es real

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Aunque estos estudios fueron ejecutados en roedores, no es descabellado afirmar que los mismos procesos primitivos ocurren en el cerebro humano. “Las ansias nunca se fueron, pero quizá era algo psicológico”, me dijo Andrew. “Pero fue más fácil después de la primera semana”.
En un estudio realizado en 2002 por Carlo Colantuoni y sus colegas de la Universidad de Princeton, las ratas sometidas a un protocolo de dependencia al azúcar luego experimentaron el síndrome de abstinencia al azúcar. Este fue facilitado ya sea por la privación de alimento o por el tratamiento con naloxona, una droga utilizada para tratar la adición a los opiáceos. Ambos métodos de tratamiento de la abstinencia conducen a problemas físicos, incluido el castañeteo de dientes, temblores en las patas, y sacudidas de cabeza. El tratamiento con naloxona también demostró que ponía a las ratas más ansiosas, ya que pasaban menos tiempo en lugares elevados que carecían de paredes a ambos lados.
Experimentos de abstinencia similares llevados a cabo por otros científicos también demostraron comportamientos parecidos a una depresión en tareas tales como la prueba de nado forzado. Las ratas que pasaban por el periodo de abstinencia al azúcar mostraban comportamientos más pasivos (como flotar) que activos (como tratar de escapar) al ponerlas en el agua, sugiriendo un sentimiento de desamparo.
Un nuevo estudio publicado por Victor Mangabeira y colegas en Physiology & Behavior informa que la abstinencia al azúcar está también relacionada con el comportamiento impulsivo. Al principio, las ratas eran entrenadas para recibir agua empujando una palanca. Luego del entrenamiento, los animales volvían a sus jaulas y tenían acceso a una solución de azúcar y agua, o sólo agua. Después de 30 días, cuando a las ratas se les dio nuevamente la oportunidad de empujar la palanca para obtener agua, aquellas dependientes de azúcar empujaban la palanca muchas más veces que los animales de control, sugiriendo así un comportamiento impulsivo.
Estos son experimentos extremos, por supuesto. Nosotros los seres humanos no solemos pasar por 12 horas de privación de alimento, así como tampoco nos atiborramos de bebidas y pasteles al final del día. Pero estos estudios en roedores sin duda nos dan una idea de los apuntalamientos neuroquímicos de la dependencia del azúcar, síndrome de abstinencia, y comportamiento.
¿Sigues motivado en hacer una cuarentena sin azúcar? Quizá te preguntes cuánto tardará tu cuerpo en liberarse de las ansias y los efectos colaterales, pero no hay respuesta para ello. Cada persona es diferente y no hay estudios sobre esto en humanos. Pero después de 40 días, está claro que Andrew ya superó la peor parte, incluso  ha revertido algunas de sus alteradas señalizaciones de dopamina. “Recuerdo que cuando comí mi primer alimento azucarado, lo encontré demasiado dulce”, dijo. “Tuve que reconstruir mi tolerancia”.
Y como clientes regulares de una pastelería local en Hershey, les puedo asegurar, mis queridos lectores, que lo ha hecho tal cual.

martes, 3 de marzo de 2015

EL VALOR DE LA JUSTICIA

Qué es la justicia Conferencia de Camilo Gallo

Las mujeres hicieron la mayoría de las pinturas rupestres

Arte

Las mujeres hicieron la mayoría de las pinturas rupestres

Un estudio reciente analiza el sexo por las medidas de quienes dejaron dibujadas sus manos en los muros de las cuevas

Un arqueólogo de la Universidad de Pennsilvania, Dean Snowha realizado un estudio en las cuevas con pinturas rupestres de España y Francia que arroja una conclusión sorprendente: la mayoría de las impresiones fueron realizadas por mujeres. ¿Cómo pudo saberlo?
Ha comparado el tamaño de los dedos que aparecen donde los hombres de hace muchos miles de años (de 12,000 hasta 40.000 años de antigüedad) dejaron pintados en los muros de las cuevas. Lo hicieran como amuleto, o como marcas de su paso por el mundo, lograron que sus pinturas perdurasen gracias a una sencilla técnica: espurreaban los pigmentos desde la boca sobre la mano apoyada en la pared y el hueco que dejaban aparece retratada.
Snow ha comparado la longitud de los dedos (sobre todo la proporción entre el índice y el anular, y también frente al meñique) y el volúmen de la mano, de forma que, utilizando un sencillo algoritmo, esos datos arrojan conclusiones sobre si la mano perteneció a un hombre o una mujer. Snow le otorga a su estudio una exactitud del 60 %.
Parezca mucho o poco, lo cierto es que el resultado es sorprendente: 24 de las 32 manos analizadas eran femeninas. Se da la circunstancia de que las diferencias por sexos son mucho más marcadas que en las manos de los hombres que hoy poblamos la tierra. Es decir que la conclusión es que el 75 % de las manos que estudió Snow son de mujer. El estudio aún no ha salido en revistas científicas de pares, pero National Geographic ha publicado un adelanto. Aunque aún es pronto para aceptar todas sus conclusiones, el debate científico ya ha comenzado.
En la revista aportan una reflexión evidente: el hecho de que las más antiguas y llamativas pinturas rupestres realizadas por el hombre en las cuevas representasen animales y escenas de caza ha llevado a suponer que los primeros artistas fueron hombres. El hombre era el cazador en las sociedades primitivas. Snow piensa que "cuanto más sabemos de estas pinturas más tenemos que replantearnos nuestro conocimiento de aquellas sociedades". Las mujeres se involucraban en la caza para transportar y despiezar y cocinar los animales. Ahora, además, se puede concluir que tuvieron un gran protagonismo en las pinturas de las cuevas.
Las más importantes cavernas con manos pintadas son las de El Castillo y Maltravieso en España y las de Gargas, Tibiran y Pech-Merle. Pero hay improntas en muchas más cuevas: en España Atapuerca, Altamira, El Pindal, Santián y la Pasiega. En Francia se encuentran en Le Portel, Badeilhac, Ganties-Montespan, Trois-Freres, Rocadour, Cap Blamc, Sergeac, Font-de-Gaume, Bernifal, Combarelles, Beyssac, Arachambeau, Bara-bahau, Baume-Latrone, Collias y Grotte du Bison. También hay manos pintadas en cuevas de Argentina, Borneo, África y Australia.

lunes, 2 de marzo de 2015

Consigue tu bienestar emocional en 10 pasos

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BIENESTAR
Las emociones que sientes son reacciones psicofisiológicas que representan modos de adaptarte a tu entorno y a tu realidad.
Psicológicamente, las emociones alteran tu atención, hacen subir de rango algunas de tus conductas y activan redes asociativas relevantes de tu memoria.
Fisiológicamente, las emociones organizan rápidamente tus respuestas. Los distintos sistemas biológicos, incluidas las expresiones faciales, los músculos, la voz, la actividad del Sistema Nervioso Autónomo y la del Sistema Endocrino, establecen un medio interno óptimo para el comportamiento más efectivo.
Conductualmente, las emociones sirven para establecer tu posición con respecto a tu entorno, y te impulsan hacia ciertas personas, objetos, acciones, ideas, y nos alejan de otros.
"Las emociones actúan también como depósito de influencias innatas y aprendidas, y poseen ciertas características invariables y otras que muestran cierta variación entre individuos, grupos y culturas" (Levenson, 1994).
Las emociones son:
  • Una señal para nosotros mismos.
  • Nos preparan para la acción.
  • Vigilan el estado de nuestras relaciones.
  • Evalúan si las cosas nos van bien.
  • Sirven de señales a los demás.
Después de describirte brevemente lo que son las emociones, cómo funcionan y para qué te sirven, vamos a lo práctico. Te detallo a continuación diez pasos que te pueden generar bienestar emocional.
1. Elige los pensamientos positivos frente a los negativos
Si eliges los pensamientos negativos, te generarán malestar. Si por el contrario te inclinas por pensar de manera positiva, estos producirán en ti bienestar. Esto no resulta fácil si estás habituado a hacer lo contrario. Para ti, pensar de manera negativa se ha podido convertir en un hábito. Romper este hábito para implementar otro hábito es difícil, pero no imposible. Tendrás que decirte a ti mismo (autoinstrucción) valoraciones positivas de ti y de tus comportamientos: "yo puedo", "me gusta como soy", "soy capaz", "qué bien lo he hecho", etc. La persona con la que más vas hablar a lo largo del día eres tú. Por ello, cuida de decirte a ti mismo cosas positivas. Tienes que animarte a ti mismo, y esto hará que te encamines hacia lo que quieres.
2. Centra tu atención en lo que tienes no en lo que te falta
Tú, como todo ser humano, tiendes a centrar tu pensamiento en exceso en aquello que te hace falta, y esto hace que no te des cuenta de las cosas positivas que te ocurren en el día a día. No pierdas el tiempo pensando lo que te ocurrirá en el futuro, por inmediato que sea. Trata de centrarte en lo que puedes hacer hoy para llegar a aquello que quieres mañana. Desmenuza tus objetivos futuros en aquello que puedas hacer presente para acercarte a lo que quieres en el futuro.
3. Maneja tu actitud frente a las circunstancias
En muchas ocasiones, las circunstancias que vives influyen en tu vida y no son favorables. Esto no lo puedes cambiar, pero sí tu actitud frente a ello. Tienes que aceptar la parte injusta que tiene la vida. Potencia una actitud positiva frente a la adversidad. Esta actitud igual no hace que se resuelvan tus problemas, pero hará que busques alternativas como solución, y que además, te sientas mejor. Pensar negativamente hará que baje tu autoestima, y como consecuencia, tu seguridad.
4. Actúa positivamente
Si piensas de un modo positivo, por sí solo no te solucionará la vida. Si piensas en positivo, no creas que todo se va a solucionar sin que hagas nada. Si piensas de un modo positivo, es para movilizarte, para actuar. Si piensas en positivo, es para ver qué hay que hacer para solucionar los problemas o superar las adversidades. Sería trivializar el pensamiento positivo si crees que con dificultades soy feliz, si consideras que los inconvenientes se solucionan por sí mismos. Tienes que no solo pensar positivamente tienes que además actuar de manera positiva.
5. Abandona ya tu zona de confort
Es dónde te sientes cómodo, aunque probablemente instalado en la queja, pero no siendo feliz. Y me preguntarás: ¿cómo salir de la zona de confort? Exponte a nuevas experiencias, deja que la vida te sorprenda. Trata de perder el miedo a descubrir nuevas realidades y busca experiencias que te aporten nuevos aprendizajes. El crecimiento es aprendizaje, y se aprende experimentando.
6. Quiérete
No puedes depositar la llave de tu felicidad en las manos de otro. No dependas única y exclusivamente de las opiniones positivas o negativas de los demás. Acéptate tal y como eres, valorando tus cualidades y siendo consciente de tus defectos. Premia tus logros, sean pequeños o grandes. Recuerda que tus experiencias positivas son únicamente tuyas. ¡Disfrútalas!
7. Confía en ti
Toma una actitud de "YO PUEDO HACERLO". Ten confianza en ti y en tus posibilidades. Cuida de ti mismo, nadie va a cuidar mejor de ti que tú mismo. Eres el mayor responsable de tu bienestar, ponte a ello. Genera y disfruta del sentido del humor.
8. Cambia o acepta
En la vida sufrirás dolor, el dolor forma parte de la vida, es imposible obviarlo. Cuando intentas hacerlo, al final siempre sale por algún sitio. Se trata de que lo vivas y lo superes. Acepta las situaciones que no puedes modificar y, si está en tu mano, trata de hacer lo posible para cambiarlas.
9. Haz lo que te gusta
No esperes al momento ideal para hacer aquello que te hace sentir bien y estar satisfecho. Disfruta de las cosas cotidianas que te gustan.
10. Expresa lo que sientes
Para consolidar tu bienestar emocional comunica tus sentimientos, tanto las alegrías como las tristezas, dificultades... Es una buena fórmula para establecer un verdadero diálogo con las personas con las que convives. No esperes a que adivinen lo que tú quieres o cómo estás. Trata de ser coherente entre lo que dices y lo que expresas de una manera no verbal.
Para concluir, quería hacer mías las palabras de Leslie Greenberg, que es psicoterapeuta, y cuyas investigaciones se centran principalmente en la terapia focalizada en las emociones: "La lección, en la vida actual, es que la inteligencia emocional implica que nuestras emociones nos movilicen y que nuestra razón nos guíe. Integrar la cabeza y el corazón supone que la acción incitada por la emoción sea razonada".

La mujer y la cultura cambiaron en los 60


La mujer y la cultura cambiaron en los 60

En su nuevo libro, el historiador relata los avances logrados en esa década, no solo en Colombia sino en Latinoamérica.

Foto:Santiago Aguirre
Foto:Santiago Aguirre

El pasado jueves se llevó a cabo en el Salón de Honor de la Universidad Andina Simón Bolívar la presentación del libro Los años sesenta. Una revolución en la cultura, del historiador colombiano Álvaro Tirado Mejía. En la mesa estuvieron Enrique Ayala Mora, el excanciller José Ayala Lasso y el escritor Jaime Marchán, quienes leyeron breves textos para contextualizar a los asistentes, sobre historia, política y literatura en los años sesenta. No faltó la mención a la relación que Ecuador ha mantenido con el país del norte, y de uno de los grupos emblemáticos de la época, los tzántzicos.
Al final, Tirado Mejía, habló brevemente sobre el papel de la memoria y el contexto en la elaboración de este tipo de libros. En una entrevista con EL TELÉGRAFO, amplió estas afirmaciones.
Usted señalaba que la memoria política era un poco susceptible de ser ‘mentirosa’ y por eso construyó este libro desde lo que había vivido. ¿Es posible sustraerse del contexto político?
En primer lugar, este libro tiene mucho de memoria pero no memoria clásica. No estoy ahí en primera persona, pero todo lo que está ahí lo viví, no porque lo protagonizara sino porque lo vi por televisión o lo supe por otros medios. Segundo, actúo como historiador, así, en vez de acudir a la memoria, pongo los respectivos pies de página, pero sí me sirvió la memoria para saber cosas que un historiador dentro de 200 años no sabría porque no está en las bibliotecas. Tercero, decía que desconfío -aunque las leo mucho y me parecen muy útiles- de las memorias de los políticos, porque, en general, y eso es humano, quien las escribe lo hace para mostrar la importancia que tuvo, el valor de sus actos o a veces incluso para tapar o dar su versión sobre cuestiones controvertidas. Me viene a la mente lo que dijo Winston Churchill: “Nosotros ganamos la guerra, pero yo la gané sobre todo porque yo la escribí”.
Por supuesto, todo es político, porque esto es una visión del mundo. Seguramente, otro contemporáneo mío dirá que los sesenta fueron un horror, porque la familia se disgregó por la minifalda, inmoral. En ese sentido, todos tenemos nuestra visión política. De lo que sí abomino, sobre todo en literatura, es de la literatura política que no tenga un valor literario importante.
Hablaba sobre los cambios que protagonizaron las mujeres en aquella época. ¿Se ha avanzado realmente?
Sí creo que hemos avanzado pero aún falta mucho. Cuando hablo de avances, me refiero a algunas partes del mundo. Hay sociedades que tienen una valoración de la mujer muy diferente y atrasada. Pero indudablemente, de lo que pasó en los sesenta ha habido avances, como el uso de los anticonceptivos en forma masiva. Desde entonces, la mujer puede disponer de su cuerpo y su sexualidad. Existen aún tabúes sobre el sexo, pero la vida de las parejas cambió, definitivamente, ya no hay ese misterio, prohibición.
Luego, la mujer logró el acceso masivo a la educación. En este país, entiendo que el 80% puede acceder a la educación, en mi país el 60%. Hubo una apertura para ocupar cargos de importancia. En los sesenta fue la primera vez que una mujer ocupó un puesto en la Bolsa de Nueva York. Cuando se dieron las conversaciones sobre la guerra de Vietnam, los vietnamitas encargaron a una mujer que presidiera la delegación. Es decir, contribuyó todo a un avance.
Cuando menciona la contextualización de los hechos históricos, ¿no se pierde un poco su objetividad al ser el narrador?
La objetividad absoluta no existe, por la visión propia del mundo. Ayuda mucho realmente el acudir a fuentes, siempre citar, tratar de ubicar referencias. Sobre el asunto de la objetividad, es una cuestión de profesionalismo, por eso es un libro de historiador. El método es muy importante, pero es imposible sustraerse a cierta subjetividad.
¿Es la cultura un motor sobre lo económico para movilizar una sociedad?
Hay una correspondencia, no mecánica. Por ejemplo, hay una inmensa cultura en India a pesar de su pobreza. Pero en el mundo moderno hubo correspondencia aunque los fenómenos en general fueron universales, como el Mayo francés. Todo tuvo una repercusión universal. En los sesenta se consolida la descolonización y surge el Tercer Mundo, pero ahora esos pequeños países son los que piden cambios al FMI. Por eso vinculo culturalmente el boom. No solo un fenómeno literario, por primera vez en el mundo del norte se reconoce como superior una muestra cultural de estos países ‘subdesarrollados’.
¿Por qué son tan importantes los años sesenta y no otros?
Nunca se había dado una ruptura tan grande entre hijos y padres, porque fue un quiebre en la cultura. En el conjunto de la sociedad. Hubo otros acontecimientos importantes en el siglo XX, pero ninguno tuvo la trascendencia de lo que ocurrió en los sesenta. De la Revolución soviética ya no queda nada, las 2 guerras mundiales no dejaron sino muertos. Los sesenta siguen marcando.
Por ejemplo: inmediatamente cambió el vestido, las relaciones entre hombres y mujeres. Hablando de política, pensemos en el movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos, el movimiento hippie, los acercamientos a la naturaleza que derivaron en los grupos ecológicos de hoy en día. Uno de los efectos políticos allá es que hayan elegido un presidente negro. Cuando yo era joven, en esa época, había novelas de ciencia ficción que hablaban sobre un presidente negro.
En los sesenta se iniciaron los problemas entre Cuba y Estados Unidos y recién hoy los están solucionando.
Retomando esto del boom, muchos consideran que este fue más una maniobra editorial que una emergencia literaria…
De todo hay. Primero la calidad. Si los escritores hubiesen seguido en las condiciones anteriores, no se hubiesen dado a conocer. Sí, se universalizó la literatura, hubo marketing, que no lo veo malo, igual para los procesos políticos, como lo de Cuba, que tuvo también una influencia enorme en la juventud en todos lados. Quienes marchaban, por ejemplo, en París o en Berkley exhibían las efigies del Che Guevara o de Ho Chi-Minh. Pero por mucho marketing que se haya hecho, sino hubieran sido escritores del tamaño que fueron, no hubiesen llegado tan lejos.
¿Hemos superado el boom en Latinoamérica?
Está superado. Fue un momento glorioso de la literatura universal, pero por ejemplo, en Colombia ya nadie escribe como García Márquez. Si bien todavía hay imitadores, son pálido reflejo. Ya eso dejó su huella, para otras expresiones.
En cuanto al cine, que hoy en día parece agonizar, ¿fue importante dentro de estos cambios o acontecimientos que usted anota dentro de los años sesenta?
Realmente, el cine colombiano nunca ha sido muy importante. Hubo algunas películas que tuvieron su mérito, pero nada más. Para nuestra generación fue muy importante el cine, por tener la posibilidad, por ejemplo, la Nueva Ola francesa, el Nuevo Realismo italiano, lo que nos enriqueció culturalmente. Incluso en el medio estrecho colombiano, donde la Iglesia mandaba, fue más importante, pues ir al cine era casi una transgresión.
En los años sesenta se dan estos movimientos globales, ¿se empezaron a desdibujar las fronteras culturales?
Sí. Las culturas del llamado Tercer Mundo tuvieron presencia en Norteamérica y Europa. En Norteamérica, por ejemplo, el boom tuvo una presencia importante. Eso contribuyó a la creación de departamentos de Literatura latinoamericana en las universidades.
Pero en el sentido político, no. El mundo estaba repartido. La Unión Soviética se fue desmoronando y las nuevas realidades aparecieron, con las consecuencias vistas, las guerras y conflictos.
Con esto de las fronteras que se desdibujaron, ¿qué le parece esto de que García Márquez haya ido a dar clases a la Universidad de Denver?
Natural. La verdad, si están bien cuidados, pues qué bien. Yo soy nacionalista, pero en otras cosas.
Le preguntaba esto por la relación tensa entre el Gobierno de EE.UU. y García Márquez…
Digamos que a él le pasó lo que al Campeador, ganó una batalla después de muerto.

resentaba la modernidad Rosalía de Castro, una mujer en la sombra que rep

resentaba la modernidad

Rosalía de Castro, una mujer en la sombra que rep

Por el 01 de marzo de 2015 en ·

Autor

María Rodríguez
Licenciada en ciencias de la Documentación en la Universidad de Granada. Escribe en MUNDIARIO.
Cantares Gallegos de Rosalía de Castro.
Cantares Gallegos de Rosalía de Castro.
Escribía en castellano y gallego, pero fue una gran defensora de la lengua gallega. Valoró mucho la literatura en este idioma, en una época en la que carecía de importancia a nivel cultural.

El 24 de febrero hizo 178 años del nacimiento de Rosalía de Castro, todos nos despertamos con el doodle de Google a esta gran escritora, hoy yo le hago un pequeño homenaje desde aquí, quizás no sea un gran texto, ya que se ha escrito mucho sobre ella, pero lo hago con toda la admiración que me procesa esta gran mujer.  Rosalía de Castro nació en Santiago de Compostela el 24 de febrero de 1837, hija de una noble María Teresa Castro y de un sacerdote, fue una niña no deseada, en su partida de nacimiento se puede leer "hija de padres incógnitos".
No fue aceptada por la familia materna, por eso, durante sus primeros años fue criada por sus dos tías paternas, pero hay estudios que dicen que vivió siempre con su madre, sea como fuese, si que hay constancia de que vivió con su madre a partir de los quince años, con la que tenía un vínculo especial y a la que se sentía muy unida.
En 1858 se casa con Manuel Murguía la principal figura del llamado rexurdimento galego, él hizo una crítica del primer poemario de Rosalía "La flor" y a raíz de esto estrecharon su relación, hasta terminar en boda. Manuel Murguía la apoyó mucho en su carrera literaria , siendo un gran refuerzo intelectual para ella, de hecho su poemario Cantares Gallegos, el más importante en su obra, fue editado por su marido, sin el permiso de ella, un 17 de mayo de 1863 en Vigo. El día de las letras gallegas se celebra ese día en homenaje a Rosalía y a este poemario por suponer el renacimieto de la literatura gallega.
Escribía en castellano y gallego, pero fue una gran defensora de la lengua gallega. Valoró mucho la literatura en este idioma, en una época en la que carecía de importancia a nivel cultural. A orillas del Sar es su primer libro en lengua gallega.
Madre de sietes hijos( uno nació muerto) de la que se dice que nunca fue feliz en su matrimonio, supongo que ella al ser diferente a la mayoría de las mujeres de aquella época, buscaba algo más que ser madre y mujer y quizás de ahí su infelicidad matrimonial.  La muerte de uno de sus hijos la marcó muchísimo y la hizo caer en una profunda tristeza, de la que no se recuperaría nunca.  Aquí el principio del poema que dedicó a su hijo muerto.

"Era apacible el día
y templado el ambiente
y llovía, llovía,callada
y mansamente;
y mientras silenciosa
lloraba yo y gemía,
mi niño, tierna rosa,
durmiendo se moría.  
Al huir de este mundo, ¡qué sosiego en su frente!
Al verle yo alejarse, ¡qué borrasca la mía!."

Hizo en su obra un gran retrato de Galicia, de su paisaje y de sus gentes. Es considerada junto con Gustavo Adolfo  Bécquer como la precursora de la poesía española moderna.
La obra de Rosalía, se mueve también entre una preocupación de tipo social. La emigración de los gallegos, las duras condiciones de los pescadores y de los campesinos, le importaban mucho, de hecho en Cantares gallegos, hay un cantar "Castellanos de Castilla",  en el que podemos leer, una gran denuncia por las condiciones de trabajo de los agricultores gallegos en Castilla.

"Castellanos de Castilla,
tratade ben ós gallegos,
cando van, van como rosas;
cando véná vén como negros."

Rosalía de Castro fue una gran defensora de la libertad de la mujer, una gran feminista y transgresora para aquella época, donde los que escribían eran hombres y donde no estaba  bien visto que las mujeres expresasen sentimientos de deseo, ella era muy pasional y en parte de sus escritos podemos leer esa pasión y esa búsqueda del amor. Abrirse en el mundo de las letras, para ella, en ese siglo era algo casi imposible, y eso la hizo permanecer en la sombra. "Porque todavía no les es permitido a las mujeres escribir lo que sienten y lo que saben". (prólogo de su primera novela, La hija del mar.)
Si Rosalía existiese  y viviese en la actualidad estaría defendiendo a los menos favorecidos, protestando y luchando por una sociedad más igual, porque ella era una mujer muy activa y estoy segura que no se quedaría inerte.
Yo pienso lo que daría ella por vivir en el SXXI, poder ser libre y escribir sobre lo que quisiese, sin los prejuicios ni límites de ser mujer, poder expresar todos sus deseos sin ser censurada, probablemente seguiría siendo una gran transgresora, llevando también su modernidad a este siglo, pero sin estar en la sombra. Que grande eres Rosalía, siempre te leeré con admiración.

Negra sombra, cantada por Luz Casal
Muchos cantantes son los que cantan por la voz de Rosalía: os dejo el vídeo de Luz Casal, otra gran mujer gallega, con su Negra sombra.
Vídeo de Luz Casal junto a Carlos Núñez.

viernes, 27 de febrero de 2015

¿Cuál es la música que acompaña la vida de nuestros niños?; por Aquiles Báez

¿Cuál es la música que acompaña la vida de nuestros niños?; por Aquiles Báez

Por Aquiles Báez | 27 de enero, 2015
Cuál es la música que acompaña la vida de nuestros niños; por Aquiles Báez 640
Fotografía: Talleres infantiles de cultura popular de la Fundación Bigott
La música para los niños es fundamental. Diferentes estudios psicológicos coinciden en que los niños que escuchan música con contenido (como el jazz, la música clásica o la música folclórica) desarrollan habilidades tanto físicas como intelectuales que tienen que ver con la creatividad y la imaginación.
Además, los infantes que estudian algún instrumento musical, desarrollan habilidades matemáticas como la capacidad de abstracción, y al estar utilizando los dos hemisferios del cerebro se estimulan la  parte creativa y la lógica, pero además se desarrolla al niño a nivel de motricidad.
La música que desarrolla los sentidos y la actividad intelectual es muy contundente, más aún en esas edades tempranas. Me parece fabulosa la manera en la que en muchos de nuestros pueblos de Venezuela los niños se vinculan con sus raíces. Los vemos tocando quitiplás, tambores, cuatro, maracas, bandola… y logran dominar géneros musicales bastante sofisticados.
Pero esta realidad está cambiando: es triste ver cómo las tradiciones que forman parte de nuestra esencia están siendo afectadas y nuestros niños están cambiando la música tradicional infantil, las nanas, los cuentos, los cantos folclóricos y esa creativa ingenuidad por “el perreo” y otras formas “extra-ordinarias” que, para más, también son importadas.
Nuestros niños se están viendo afectados por un entorno cargado de sexualidad y vulgaridad. Es probable que quien lea este post, donde estoy utilizando estos términos y calificativos, piense que soy un beato salido del San José de Tarbes o que soy muy puritano. Pero no: lo que pasa es que estoy hablando del futuro que nuestros hijos representan y sobre eso hay que hablar, como decimos en venezolano, claro y raspao. Porque, pensando con el corazón, me preocupa el futuro de la relación entre los niños venezolanos, la música y el contenido que están escuchando. Y las canciones que acompañan muchas de las fiestas infantiles de hoy en día son aberrantes.
Tengo un hijo pequeño, de año y medio. Entre muchas otras cosas quiero que crezca con una mejor educación, que tenga mejores oportunidades que las que yo tuve, que se críe rodeado de valores éticos en el buen sentido de la palabra, pero la música “mainstream” actual nos rodea de vacío, mediocridad, vulgaridad y chabacanería.
Todo lo que escuchamos en edades tempranas quedan en el inconsciente. Los niños son como esponjas capaces de absorberlo todo. Y uno puede tratar de educarlos de la mejor manera posible, pero si en su entorno hay discursos errados y cargados de antivalores, eso también quedará en sus cabecitas.
Vemos a padres que consideran “una gracia” que sus hijos pequeños hagan el famoso perreo. Vemos que hay escuelas primarias y preescolares donde utilizan música de reguetón para presentarlos en sus bailes (con perreo incluido) de los actos culturales, en los recreos y en las actividades especiales.
Hay progenitores que se enorgullecen porque sus niños varones frecuentemente ven “videos” con canciones poco pudorosas que estimulan la sexualidad. Quienes divulgan esta música para los niños no se dan cuenta de la irresponsabilidad tan grande que están cometiendo.
El inconsciente es una construcción colectiva y esta generación que está creciendo es perjudicada por quienes no se dan cuenta de su influencia en quienes hoy son adolescentes. Es obvio que temas como la responsabilidad del embarazo precoz, el sexo en la preadolescencia y la actitud vaga y vacía de muchos de nuestros jóvenes no se le puede adjudicar a la música con exacerbado contenido sexual de estos tiempos, pero es sin duda “una mala influencia”, como diría mi abuela: es una puerta a la sexualidad temprana, al no-pensamiento.
Siempre ha habido música mediocre e inapropiada, pero al menos en tiempos pasados no estábamos tan expuestos como hoy en día y, sin duda alguna, había una mayor conciencia a nivel de contenido. ¡Todo esto es tan loco que hacen que uno extrañe a Popy!
Hay que tomar en cuenta que todo tiene su momento y su espacio. Imaginen lo siguiente: que alguien le diera bebidas alcohólicas a niños de tres años. Es impensable, ¿no? Como les comentaba, por ser padre voy a muchas fiestas infantiles y en casi todas hay un punto en común: música inadecuada para niños.
Hace como un mes fui a un cumpleaños de un amiguito de mi hijo y quedé sorprendido por las letras de las canciones que estaban sonando. Esos “poemas urbanos” decían cosas como “Serrucho, serrucho, esta noche te doy con mi serrucho” para luego  exclamar: “¡Clava! ¡Clava! ¡Clava!” y después escuché otra que decía: “Te voy a dar por el cú…” mientras que la siguiente canción repetía reiteradas veces: “A ti te va a caer el hacha porque eres una sexy muchacha”, continuando con “¡Machete afilao!”
Mi paciencia en un momento colapsó. Fui donde el chico con audífonos que tenia actitud de DJ y se encargaba de la música. Le pregunté quién decidía cuáles eran las canciones que se oían en esa fiesta y el muchacho me respondió de muy de mala gana: “La dueña de la fiesta”, a lo que  le respondí muy en criollo algo que me salió desde muy adentro:
– ¿Tú crees que yo soy pendejo? Eso es lo que tú oyes y no es apropiado para una fiesta de niños.
El chico volteó la mirada: era como si yo no existiera. Y confieso que me sorprendió ver el vacío en sus ojos, la actitud tan apática y desafiante, así como la sorpresa ante mi pregunta. Estas cosas están sucediendo, aunque parezcan salidas de un cuento de Stephen King, con una cantidad de zombis tratando de controlar la mente de las personas. Y quizás aquel chico que hacía de DJ es uno de esos zombis que se ha transformado en autómata y, sencillamente, pone esa música de manera mecánica, sin pensarlo. Quizás nunca alguien le había reclamado por poner ese tipo de música. Y eso me dejó pensando, haciéndome muchas interrogantes que quiero compartir con ustedes: ¿qué hace una canción con una letra como ésa en una fiesta de niños entre uno y siete añitos?. ¿Qué significa esto a nivel de contenido? ¿Cuál es el desarrollo intelectual que pueden dejar letras como ésas? Si la música tiene que tener un espacio formativo”, ¿dónde está lo didáctico? ¿Dónde está la música?
Medité un poco antes de molestarme realmente: creo que ese muchacho es una consecuencia y un ejemplo de cómo esta música puede afectar a algún individuo. ¿Pero cómo cambiarle la mentalidad a alguien que lo que ha escuchado son géneros musicales mediocres y cuyos referentes son música de un solo acorde y el pum-pum en las frecuencias bajas?
Nos hemos habituado a la contaminación visual y auditiva, sin tomar en cuenta que esto también afecta a nuestros niños, sumándole a eso el excesivo volumen que hace que el niño se acostumbre a altos decibeles. Sin querer ser profeta del desastre, es probable que cuando estos niños lleguen a ser “adultos contemporáneos” habrán perdido una buena parte de su audición. Incluso uno sale con su “pitíco” en el oído y ronco de tener que gritar para poder hablar, así que los padres también debemos estar perdiendo la audición y las cuerdas vocales.
Un niño lo que quiere es jugar, no quedarse sordo. Después de una cierta cantidad de decibeles, el ruido se considera contaminación sónica y genera varios tipos de penalidades. En otros países existen regulaciones del volumen cuando puede ser nocivo para la salud, desde conciertos en vivo, shows musicales en Broadway y fiestas.
Pero si ese chico encargado de poner la música no tiene otras referencias, ¿cómo va a entender que esa música es inapropiada para una celebración llena de niños? Un autómata aturdido por la mediocridad sónica no puede hacerlo. Y lamentablemente he visto a muchos de estos muchachos que andan en automático.
Señores, esto es grave.
Salimos a la calle y en cualquier restaurante exponen en pantallas enormes videos con música a elevados decibeles y un alto contenido sexual, tanto en lo visual como en lo auditivo. Lo más irónico es que estos restaurantes se autodenominan como “Ambiente Familiar”.
Si alguien en sus plenas condiciones y de manera adulta decide ver pornografía, ésa es una responsabilidad personal. Pero ir a un restaurante y que lo que se vea en los televisores sean videos que podrían ser considerados “soft-porn” es algo terrible para nuestros niños, que empiezan a ver la sexualidad enmarcada en una realidad deformada y llena de antivalores, en lugar del hermoso encuentro entre dos personas.
Además, el contenido que relatan las historias detrás de estos videos son fórmulas patéticas donde esas “mamitas” aparecen como amantes de unos mafiosos o narcotraficantes, pero ellas están enamoradas de los cantantes y sus típicos “chocolaticos” con quienes le “montan cacho” a sus maridos. Impresionante el mensaje, ¿no les parece? Es lo más parecido a una cátedra dictada por Calígula o Nerón. Nos vemos sumergidos en una dictadura visual y auditiva que genera efectos negativos y no nos damos cuenta de eso. Y acá también hay una gran responsabilidad de las autoridades locales, porque este tipo de videos definitivamente no son aptos para todo público.
Vivimos en una realidad compleja. Ser padres implica muchas cosas y no es fácil: hay que tener tenacidad, astucia, sacrificio, pero sobre todo es una gran responsabilidad. Hablando como padre, tengo una gran frustración porque veo un entorno lleno de “malas influencias”. Y es nuestra obligación como padres, tíos, abuelos y seres pensantes hacer algo al respecto. Tenemos un argumento que moralmente es muy contundente: pensar en nuestros hijos, que son el mayor patrimonio que tenemos. Por supuesto que sé muy bien que esto sería luchar contra una gran industria que posee muchos tentáculos, pero cada uno de nosotros puede ayudar a buscar soluciones.
En Venezuela, acá mismo, tenemos música infantil de muchísima calidad. Apenas por nombrar a algunos de los muchos artistas y creadores, piensen y busquen la música de Rosario Anzola, Henry Martínez, Conny Méndez, Edgar Ojeda, Fabby Olano, entre tantos otros que han dejado un repertorio fabuloso que para muchos es prácticamente desconocido.
Discos de música infantil como los de Ilan Chester, María Teresa Chacín, Serenata Guayanesa, Las Ninas, o El Chamario, con poemas de Eugenio Montejo interpretados por con Bartolomé Díaz y Andrés Barrios, tienen que ver con nuestra identidad y son referentes de la música infantil hecha en Venezuela.
Hay quienes  ponen en sus fiestas infantiles discos como estos (o al menos con contenido infantil), pero lamentablemente no son la mayoría. Les pido por sus hijos a quienes son padres. Y a quienes no lo son por sus sobrinos, primos, ahijados o simplemente por la esperanza de tener un mejor futuro, que seamos conscientes y entendamos que hay música que pueda afectar a nuestros niños.
Los niños son la esperanza: no podemos sino darles amor y educación. Debe ser una prioridad, una necesidad. Cada vez que estén en un lugar con niños donde haya música que tenga contenido inapropiado para ellos, ejerzan su derecho a reclamar a la persona responsable. Es nuestro deber y es nuestro compromiso con ellos y con su formación.
Ése puede ser nuestro granito de arena. Tenemos que cuidar el mañana.

Ella es.

Marga Canalejo     Ella es, ante todo y sobre todo una profesional, y sabe....que los globos son, sólo eso, Globos. Blufh$$$$ que, o bien ...

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