¿Qué
ocurre cuando se combina el talento de un bailarín profesional —Sergei
Polunin—, la canción Take me to church (Llévame a la iglesia) del músico
irlandés...
jueves, 12 de marzo de 2015
martes, 10 de marzo de 2015
Mi mejor amante Cuerpos, Entrevista
María Llopis
10/03/2015
5 Comentarios
crianza natural, Deseo, lactancia, María Llopis, Maternidad, parto, Relatos Marranos, Sexo, Tabúes
Publicamos el diálogo
sobre maternidad y sexualidad que mantuvieron Helen Torres y María
Llopis para el libro ‘Relatos marranos’. Entre otros temas, charlan
sobre el placer y el erotismo durante el embarazo, el parto, la
lactancia y la relación corporal con el bebé.
Traducción de un skype entre María Llopis1 y Helen Torres. María es una artista multimedia que desarrolla una visión alternativa de la identidad sexual y de género a partir de la deconstrucción del sujeto del feminismo, para acercarse al feminismo pro sex o al transfeminismo. Sus vídeos, performances, charlas, talleres y libros se mueven alrededor del orgasmo y la violencia, la sexualidad de las personas mayores, el sexo virtual y la performatividad de género. Actualmente lleva un proyecto alrededor de las maternidades subversivas y los partos orgásmicos. Las notas al pie son comentarios a la conversación de Aida I. de Prada, coeditora de ‘Relatos marranos’.
Helen Torres: Cuéntame sobre tu proyecto de maternidades subversivas.
María Llopis: Estoy a tope con el tema de maternidad y sexualidad2.
Acabo de hacer un taller sobre maternidades subversivas en Olba, un
pueblo de Castellón, y me vinieron todas las madres punkis y hippies
neo-rurales con sus criaturas y sus partos orgásmicos, sus lactancias
orgásmicas, sus embarazos orgásmicos… ¡todo orgásmico! A mí me apetecía
hacer así como en coña una especie de guía para el parto orgásmico (digo
de coña porque es mucho más complejo que seguir unos pasos determinados
para conseguir un objetivo), y, aunque lo hicimos, fue muy diferente a
lo que me había imaginado. Por otro lado, estoy haciendo entrevistas
sobre parto y orgasmo y me están saliendo muchas lactancias orgásmicas.
Yo ahora mismo estoy en período de lactancia y lo estoy disfrutando
muchísimo.
Llopis: “Prefiero hablar de parto extático que
orgásmico. El parto no tiene que llegar al orgasmo para ser una
experiencia sexualmente satisfactoria”
H: A mí lo que me chirría de lo
orgásmico es que no todas tenemos esa experiencia, por mil motivos que
no dependen sólo de nosotras. Mi parto, por ejemplo, estaba
superpreparado, estaba pariendo en casa y por eso sé que es verdad lo
del orgasmo porque lo viví, pero acabé en un hospital y de orgásmico no
tenía nada. Mientras estuve en casa, las primeras contracciones me
sorprendieron porque nunca había tenido dolor de regla y no entendía qué
pasaba, de dónde venía, qué hacer con eso. Entonces empecé a respirar
como había aprendido haciendo kundalini y desaparecí, volé, de repente
estaba en otro lugar donde no había dolor ni ruido. Sabía que había
gente y sonidos, pero yo no estaba allí. Supongo que esa sensación abre
la posibilidad del orgasmo, de que el dolor devenga placer. Por eso, lo
que me resulta frustrante al escuchar hablar del parto orgásmico es que
se viva casi como una obligación.
M: Sí, entiendo, parece que fuera una obligación, como si no fueses suficientemente cool si
cuando pares no te corres. Si lo ves de esta manera, es como que tienes
que ser la Superwoman, y cada vez que follas te tienes que correr, y si
te corres tienes que eyacular. Esto lo hablamos en el taller, y una de
las cosas que hicimos fue cambiarle el nombre: “parto extático” en lugar
de “parto orgásmico”. De hecho, hay muchos partos en los que las
mujeres no llegan a experimentar un orgasmo, pero que durante todo el
proceso están en un estado de éxtasis, de placer, que las mantiene en el
umbral del dolor3.
Sería como echar un polvo de puta madre sin correrte. ¿Ha sido un mal
polvo? ¡En absoluto! Por eso, estoy considerando cambiar el nombre al
libro. El parto no tiene que llegar al orgasmo para ser una experiencia
sexualmente satisfactoria. Quizás está bien quitarnos la presión del
orgasmo, pero no sólo en los partos, también en las relaciones.
H: Lo importante es subrayar que en
el parto, al igual que en una relación sexual, hay placer, y la
percepción del dolor, si se dan las condiciones para que sea un parto
extático, no tiene nada que ver con la percepción del dolor en otro
estado. En ese momento tienes otra sensibilidad, hueles diferente, ves
diferente, con otra intensidad… Por eso para mí lo necesario es definir
el parto como un acto sexual4, más allá (y más acá) del orgasmo.
M: Exacto. Entender que es parte de
tu sexualidad. En mi parto, toda la parte de la dilatación fue
maravillosa, conecté con esa sensualidad, esa sexualidad. Estaba a
cuatro patas como una osa, con el Dani abajo, en la cama, y yo encima
mordiéndole, chupándole, disfrutando, dilatando… Pero luego me contaron
que él iba saliendo para coger aire y refrescarse la cara, porque yo
tenía la calefacción a tope y a él inmovilizado en la cama. Había leído
que es bueno dilatar la mandíbula porque así se abre la vagina, el útero
y el cuello del útero, entonces yo allí venga morderle. En fin, toda
esta parte la gocé muchísimo, aunque no me acuerdo de nada.
Pero hubo un momento, que llaman “Caja de Pandora”,
que es cuando estás completamente dilatada y entras en la fase del
expulsivo. Por lo visto, ese es el momento en que salen los leones, las
fieras, las mariposas o lo que sea que guardas y no sabías que
guardabas. En ese momento, tuve la visión de un hombre, a lo lejos, que
era el Hombre malo. Entonces empecé a decir: “Ha venido el Hombre malo”.
Y Dani me contó que las comadronas, que estaban muy seguras de sí
mismas, se quedaron en plan “¡Uy! ¿Ahora qué hacemos? Esto no estaba en
los manuales…” Suerte que había también una doula súper hippy y
fantástica, que vino y me dijo: “Bueno, ahora vamos a sacar al Hombre
malo”. Y con el Hombre malo vino el dolor, un dolor extremo, alucinante…
El dolor ese de “ya toca la cabecita del niño”, y tú “¡¿pero qué me
estás contando?! ¿qué niño ni que ocho cuartos? ¡Socorro!”. Pero fue el
expulsivo final, no fue muy largo, una o dos horas como mucho, y ya
nació Roc.
Torres: “A partir del (no)parto cambié
completamente mi manera de vivir la sexualidad: me refiero a cómo sentía
mi cuerpo y qué era un orgasmo. Unos tres años después empecé a
eyacular como una fuente”
Ahora estoy entrevistando a muchas mujeres que han
tenido partos extáticos con mucho placer, como me hubiera pasado a mí si
no hubiera venido el Hombre malo, que yo interpreto como el Sr.
Patriarcado. Hay mujeres que han llegado a correrse de placer, pero no
correrse así nomás, ¡es la corrida del siglo! Y eso les ha cambiado la
sexualidad y la vida, fue un antes y un después.
H: Ahora que dices esto, pienso que
yo, a pesar de que no parí, fue a partir del (no)parto que cambié
completamente mi manera de vivir la sexualidad. Y no digo con quién
follaba o con quién no, no hablo de una cuestión identitaria (eso vino
después) sino de cómo sentía mi cuerpo y qué era un orgasmo. Fue unos
tres años después de haber (no)parido que empecé a eyacular como una
fuente. Al principio no sabía ni lo que era, con el tiempo me di cuenta
de que me pasaba en la adolescencia pero, por verguenza, lo había
anulado. Entonces salió lo que podríamos llamar mi lesbianismo oculto,
porque me enrrollaba con tías pero políticamente no me sentía lesbiana,
no lo sentía como una cuestión mía, estaba fuera de mi jurisdicción. En
realidad lo que estaba haciendo era aplacar mi sexualidad, porque no la
vivía como realmente quería. Pero entonces no lo sabía.
M: Qué interesante lo que me estás
diciendo porque esta es una de las cuestiones que surgieron en el taller
y que me parece clave: el hecho de que ser madre, haber pasado por esa
experiencia (ya sea pariendo o no), hace que folles distinto.
H: Es que la relación que tienes con
tu cuerpo, o mejor, la manera en que lo sientes, cambia completamente.
Yo ya sabía hasta en qué polvo me había quedado preñada. A la semana,
todo mi cuerpo había empezado a cambiar. No sólo las tetas, todo… los
fluidos, cómo se movía la sangre… Parto orgásmico no tuve, pero mi
embarazo fue un orgasmo permanente… follaba todos los días… Igual con la
lactancia. El primer año del bebé, yo no quería follar. No podía. Al
principio me frustré, no entendía, nunca me había pasado. Hablaba con
otras madres y me decían: “Bienvenida al club”. Entonces me di cuenta de
que no quería follar porque ya estaba follando… con el bebé. ¡Y era una
relación monógama! Las tetas no me las podía tocar ni dios. Estaba
completamente enamorada. Me quedaba horas extasiada mirándolo. Cuando
ahora veo las fotos de cuando era bebé, no lo reconozco. Yo veía a un
ser que abarcaba todo con su belleza y su fragilidad… Es como si
estuvieras con alguien con quien has follado, porque es otro cuerpo pero
es tu cuerpo5, es una sensación que tampoco puedes entender muy bien.
Una amiga, a los pocos meses de parir, cuando nos
vimos por primera vez después de su parto, nos abrazamos largo y fuerte
hasta que ella me separó, me buscó los ojos detrás de sus lágrimas y me
dijo: “Es devastador”. Durante el primer año, esa compenetración, esas
miradas, ese entenderse, crea momentos en los que si hay padre es un ser
aparte, fuera de esa relación… muchos padres se sienten desplazados,
porque es como que tú pasas de él y el bebé tampoco le necesita a él
como a ti, como a tu cuerpo… pero bueno, yo estaba en mi globo. Y así
estuve durante tres años…
M: Claro, el período de lactancia.
H: Cuando se me pasó empecé a
follarme hasta a las piedras… Y entonces supe que esto es lo que nos
ocultan: que cuando pares tienes una relación sexual con la criatura.
Llopis: “Una costumbre que se ha perdido y es
importante, es la de compartir la lactancia. En mi grupo de madres del
pueblo lo hacemos. Pero, al igual que hay la monogamia en las relaciones
sexuales, hay la monogamia de la teta”
M: Una relación sexual placentera. Una relación sexual con amor infinito6…
H: ¡Infinito, sí!
M: Tú estás enamoradísima, el placer
es máximo, la otra persona está flipando contigo más, ¡es la relación
perfecta! A mí me hizo reflexionar mucho sobre las relaciones románticas
que había tenido en mi vida. Y pienso, ¡cuánto tiempo he perdido con el
amor romántico, con esas relaciones! ¡Cuando era esto! ¡Esta sensación
de plenitud!
H: ¡Ese es el amor!
// ¡pum! un golpe en el teclado //
M: ¡Que se nos va la olla, Helen, que se nos va la olla! ¡Nos va a llamar biomadres! ¡Nos van a colgar todas las etiquetas!
// ¡pum! ¡pum! ¡pum! ahora es un libro sobre el escritorio //
H y M: ¡¡¡¡jajajajaja!!!!
M: Siguiendo con el tema de la
lactancia, hay una costumbre que se ha perdido y que es muy importante, y
es el compartirla. Nosotras lo hacemos con el grupo de madres que nos
hemos juntado en el pueblo. A mí me hicieron una operación cuando Roc
tenía cuatro meses y no tenía acceso al nano, entonces pensé,
¡que le dé la teta otra! Pero, al igual que hay la monogamia en las
relaciones sexuales, hay la monogamia de la teta.
H: Antes había las nodrizas…
M: Pero era diferente. Las señoras
ricas que no querían dar la teta contrataban a las nodrizas, sí. Esto
era trabajo sexual, eran mercenarias del amor y de la leche. La señora
que no quería tener esa relación con su bebé porque era muy virginal y
muy victoriana, contrataba a una puta que le daría cariño, sexo, placer y
leche. Es un tipo de trabajo sexual que ha caído en desuso. Ahora en
vez de contratar a la nodriza, le das un biberón lleno de leche nestlé.
H: // Lo que sigue no lo pongo porque más que marrano es políticamente incorrecto7.
En resumen, conversamos acaloradamente sobre la negación de la
lactancia materna como un acto sexual placentero, como un derecho y no
un deber, como una posibilidad y una elección que no todas pueden o
quieren escoger //
H: Yo creo que esa relación amorosa
tan intensa de la que hablamos es la base para lo que vendrá luego, pero
poder empezar a separarte. Porque no vas a estar toda la vida así, eso
sería un daño para todos. Pero esa conexión inicial, si fue muy fuerte,
no se diluye sino que se transforma. Aprendes a soltar. Y de ahí
deberíamos aprender que ese amor es verdadero porque ya no necesitas
estar con la otra persona: ya estás con ella. Y la posibilidad de
soltarte y soltarle está en esa conexión. Y ahí está también esa
comprensión que sólo tienes con quienes has tenido una relación muy
intensa, y te entiendes más allá y más acá de las palabras. Si hubo esa
conexión tan fuerte, luego no es sólo que tú, como madre, le entiendes,
la otra persona también te entiende, ella también te conoce.
M: Eso no lo había pensado yo…
H: Es que yo lo estoy viviendo ahora…
// snif a dos bandas //
M: Cuidado también con esto que
dices porque entonces pareciera que una mujer que no quiera o no pueda
ser madre no llegaría a saber qué es el amor… Quizás la reflexión aquí
sería que cada quien en su vida encuentra las cosas de una forma u otra,
y que la maternidad puede llevar a esto, como puede que no. Se trata de
no negar ninguna realidad. Es importante respetar las decisiones de las
personas, pero por respetarlas no vamos a negar otras realidades.
H: Exacto. Igual que con el parto
orgásmico, no estamos planteando modelos ni guías de acción, sino
posibilidades, experiencias… No todas las madres tienen que amar a sus
hijos o hijas. Pueden criarles con cariño y no estar perdidamente
enamoradas. Puede que te pase o puede que no, no hay que negar de
ninguna de estas posibilidades. Los modelos siempre son frustrantes.
Siempre dejan algo fuera. ¿Qué pasa si le rechazas, si no soportas esa
criatura berreante, si odias tu tripa gigante, los pasos pesados y los
culos por limpiar? Te machacan como machacan a la que le da el pecho
hasta los 3 años…
M: Pero es que los modelos estándar
de crianza, al menos en la España del Mediterráneo, parten de la
negación de la posibilidad de ese enamoramiento. Estos modelos de
crianza plantean que como tarde al año empiecen la guardería. Y la
escolarización, cuanto más pronto mejor. Como si se tratara de que,
cuanto antes te quites la criatura de encima, mejor8.
Es un tema muy delicado. Yo creo que todos los problemas de crianza y
maternidad vienen de la relación de pareja estable y monógama que no
funciona en la maternidad. Hay sociedades que tienen otras formas de
relaciones que funcionan mejor con la maternidad.
H: Y es ese modelo relacional de
pareja estable monógama el que necesita negar la sexualidad durante la
maternidad, pero no sólo en ese momento, sino que luego está la negación
de la sexualidad durante la infancia. Fíjate que, cuando te preguntan
cuándo has tenido tu primera experiencia sexual, te están preguntando
por el coito, por un polvo con alguien, ya que antes de eso se supone
que la sexualidad no existe. Pero, ¡si hasta los bebés se hacen pajas! Y
luego está ese explorar de los cuerpos entre la madre y la criatura…
tocarse, mimarse, descubrirse…
De Prada: “Todo el mundo me toca, y me gusta, pero
todas estas interacciones las siento totalmente desexualizadas. No soy
un cuerpo deseable, lo bueno es qué espantados están los babosos de
turno, pero también se hace difícil vincular maternidad y sexualidad
M: Eso causa mucho terror… Tengo una
colega que es terapeuta, hace medicina china, y tiene un crío, y me
contaba sobre estas interacciones sexuales con su hijo en que deja que
él le explore su cuerpo, le toque el coño, en fin… Ella decía que la
gente no hace diferencia entre que yo satisfaga mis deseos sexuales
sobre una criatura pese a ella, sin tenerla en cuenta, y el permitir que
esa criatura explore la sexualidad ayudada por mí. Entre esas dos
posiciones hay un mundo. La diferencia sería la misma que la que hay
entre una relación sexual consentida en la que todas las partes se
tienen en cuenta entre ellas y una satisfacción del propio deseo sexual
pasando por encima de todas las voluntades que no son la mía. Eso se
llama violación.
H: También es importante no perder
nunca de vista el contexto. Es decir, cuando la situación se complica
porque tanto la madre como la criatura viven en una sociedad en la que
ese acompañamiento en el descubrir de la sexualidad es considerado una
aberración. Entonces tienes que parar, o tener cuidado, porque esa
persona a la que acompañas es muy pequeña como para ir por el mundo
diciendo que se quiere follar a su madre y que el mundo no piense que
eso es una perversión imperdonable.
M: Hay una autora muy interesante
sobre crianza que se llama Aletha Solter, que a mí me gusta mucho, que
trata este tema. Ella dice que si estás con tu hijo o hija, y sientes
deseos de abusar sexualmente de él o ella (y digo abusar, que no es de
lo que estábamos hablando), no tienes que tener miedo sino pedir ayuda.
Porque es muy probable que hayas sido abusada de niña. De lo que se
trata es de eliminar el tabú, porque entonces hay el ocultamiento, la
mentira, el silencio que se perpetúa.
Esta autora también dice que, si en medio de una
rabieta, lo que te sale es levantar la mano, no te flageles. Punto 1: no
le pegues; punto 2: pide ayuda. Es probable que a ti te hayan pegado de
pequeña. Imagínate qué diferente sería el mundo si pudieras ir al bar y
decir: “Hoy he tenido el impulso de pegar a mi nene… tengo que currarme
esto”.
Yo creo que el abuso sexual, la violencia sexual en
general están muy extendidos en la infancia, y que sería muy diferente
si, en lugar de ocultarlo, lo sacáramos a la luz9.
H: Por eso es tan importante tu libro, porque se trata de visibilizar experiencias…
M: ¡Ay! qué linda esta especie de
entrevista o como se llame… tenía un día de esos de dentista, comida,
calor… nada glamouroso… ahora ya se me ha cambiado el día…
H: Podríamos ponerle este nombre: “Cómo cambiar un día no glamouroso hablando de tus mejores amantes”.
M: ¡Jajaja! ¡Sí! ¡Mi mejor amante! ¡Ese es el título!
H: ¿Tú crees?
M: No tengo ninguna duda. Venga, me voy a dar la tetita.
H: Adiós, preciosa.
M: Chau10.
—-
Notas al pie de Aida I. de Prada
2Mientras
hacemos este libro, un embrión, que ahora ya se puede llamar feto,
crece en mi útero. Es un embarazo deseado, punto de partida importante, y
por suerte no siento nada de los malestares diagnosticados de antemano,
ni físicos ni anímicos. Al principio esperaba anhelante el anunciado
éxtasis hormonal, como cuando pruebas una droga por primera vez y
esperas ansiosa el subidón, pero el subidón que imaginaba no terminaba
de llegar, porque esto es otra cosa, una cosa muy diferente a lo que
había vivido hasta ahora. No me siento colocada ni eufórica, sino que
tengo una feliz gustera oleosa a modo de cápsula protectora, como en los
videojuegos. Me siento monstruosa, miro y toco mi cuerpo más que nunca,
porque convertirme en un monstruo me produce una sensación grata y
extrema: ahora tengo dos cabezas, dos corazones, 40 uñas y quizás hasta
tenga un micropene. También tengo dos sistemas nerviosos y, no sé si es
por esto, pero todo se potencia. La percepción es diferente.
No quiero vivir el parto como si fuese una
intervención quirúrgica de alto riesgo y estoy preparando el terreno
para evitar que así sea, pero tampoco quiero hacerme ilusiones, pues ya
me han contado que no depende de cómo yo quiera que sea, ni siquiera
aunque ocurra en casa. Y me pregunto, ¿y si no llego ni al placer y me
invade ese desconocido dolor? ¿Puede ese dolor ser también
satisfactorio?
3Por
lo que decís, entiendo que ese peculiar dolor siempre estará presente,
sea extático o no. Sin embargo, lo que cambia en una u otra situación es
la percepción de este. Si la percepción de ese dolor no tiene nada que
ver con la percepción del dolor en otro estado, me imagino que ocurre lo
mismo con el placer… y me pregunto ¿podría ocurrir que sea el cóctel de
dolor y hormonas lo que me lleve a un estado de éxtasis, lo que haga
del parto una experiencia sexual extrema? Lo que me ocurre es que me
quedo mucho tranquila haciendo un pacto con el dolor. Si mi útero está
reprimido por una sociedad patriarcal que me dificulta correrme al
expulsar un cuerpo por mi coño, asumiré esa construcción… y si el placer
no llega ¿podría conseguir que el dolor sea mi aliado y no un castigo
divino? Por ahora, he empezado a comer muchas manzanas.
4En
las visitas al centro de salud de la Seguridad social me tratan como si
estuviese en un estado de alto riesgo, ¡peligro! peligro! Por suerte,
la comadrona que visito paralelamente me lo explica como parte de mi
sexualidad y no como parte de una enfermedad, lo que cambia totalmente
el panorama. Tener presente que lo que va a generar mi cuerpo durante el
parto es lo mismo que podría generar en un polvo lleno de felicidad
(estrógenos) y amor (oxitocina), es muy diferente a pensar que van a
secuestrar mi cuerpo y que mi única salvación serán inyecciones de
hormonas prefabricadas y anestesia inyectada por la médula.
5A
veces siento que “Tengo un pasajero”, como cantaba Parálisis
Permanente. Por otra parte, sé que no es otro cuerpo, es el mío. Por
ahora no quiero pensarme como dos, pues me parece que este planteamiento
además de favorecer las lógicas mal llamadas “provida”, también podría
sostener la desvinculación entre maternidad y sexualidad, porque si no
se entiende que ese cuerpo es o ha sido parte del tuyo, es fácil ver esa
sexualidad como algo perverso… Pero aquí se abre un tema que me queda
grande ¿qué ocurre con las maternidades que no han pasado por un proceso
de embarazo? ¿cómo lo viven las madres que no paren, las madres que no
engendran? Estos argumentos ya no sirven… tiene que haber otros… ¿no?
6Esto
por ahora me queda lejos, lo que sí veo es que ya desde la gestación
hacer el vínculo entre maternidad y sexualidad es una lucha. Todo el
mundo me toca, y me gusta, aunque normalmente se centran en la barriga y
es un poco raro que te hablen mirándote el ombligo. Las sonrisas de las
personas desconocidas, aunque me hacen sentir un poco incubadora, no me
desagradan. Ahora, eso sí, todas estas interacciones las siento
totalmente desexualizadas. No soy un cuerpo deseable, lo bueno es qué
espantados están los babosos de turno, pero también se hace difícil
vincular maternidad y sexualidad. La belleza de lo monstruoso queda
tipificada en esas pegatinas de lo extraño que te dan preferencia de
asiento, en que resulte más fácil encontrar un sujetador para la
lactancia en una ortopedia que en una lencería. Y, además, muy a mi
pesar, tengo un branding marca nacionalcatolismo. Hay muchos más
referentes para pensar la maternidad desde la abnegación, la pureza y el
decoro, que desde la sexualidad y el placer. Suerte de los feminismos
que me sirven para resquebrajar prácticas y discursos hegemónicos.
7Últimamente
me suelo quedar atrapada viendo dar la teta. He observado que, con
frecuencia, las criaturas buscan la otra teta con la manito y que, en
ocasiones, con el dedo pulgar e índice… retuercen el pezón!!! Esta
imagen me remite a otra, y sí, me hace cortocircuitar… porque aunque la
leche de las tetas pueda ser un fetiche sexual, siento que las tetas
dejan de ser algo sensual para convertirse en un dispensador de
alimento, y que de lo contrario, sería algo perverso. Quizás si no
hubiese este tabú, si la articulación entre sexualidad y lactancia fuese
políticamente correcta, no me saltarían chispas al ver a un bebe
pellizcar un pezón, y quizás tampoco me plantearía que me pueda llegar a
dar grima el que una criatura esté enganchada a mi teta. Por otra
parte, pienso que a mí no siempre me gusta que me toquen las tetas…¿y si
me pasa lo mismo cuando dé de mamar? Ya sé que está la oxitocina de por
medio, pero esto de las hormonas no lo acabo de entender…
8Ya
antes de que nazca‐porque en cuanto te quedas embarazada parece que tu
cuerpo se hace público y todo el mundo tiene derecho a opinar y juzgar –
me ha llegado esta advertencia con frases del tipo: “¿Vas a llevar
mochila? Le vas a malcriar, es mejor acostumbrarle a que no esté siempre
contigo” “¿Lactancia sin programación de horas? Le convertirás en un
tirano!” “¿Va a dormir contigo? ¡Uy! ¡Qué consentido1” Leer vuestras
reflexiones me hace pensar que quizás estas reacciones son lastres de
esa forma hegemónica de entender el amor desde la confrontación y la
competición, en lugar desde la complicidad y la cooperación.
9Desde
luego cambiaría todo, y también poder sacarlo a la luz tranquilamente
sin que tengas como respaldo el que te haya ocurrido de pequeña, porque
ni todas las personas que abusan han sido abusadas, ni todas las
abusadas abusan.
10Un
gusto haber leído vuestra conversación, no para no dar vueltas de
tuerca, sino más bien para cambiarlas, para construir nuevos sistemas
con los que fijar tornillos.
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miércoles, 4 de marzo de 2015
La impactante reacción de tu cerebro cuando dejas el azúcar
La impactante reacción de tu cerebro cuando dejas el azucar
*Este artículo fue originalmente escrito por Jordan Gaines Lewis, una joven neurocientífica conocida por sus escritos sobre temas relacionados a la ciencia.
Todos los que me conocen saben que tengo una adicción por lo dulce. Siempre la he tenido. Mi amigo y compañero de clase Andrew tiene la misma adicción, y el hecho de vivir en Hershey, Pennsylvania –la “Capital Mundial del Chocolate”– no nos ayuda mucho.
Pero Andrew es más valiente que yo. El año pasado, inició una cuarentena sin azúcar. No puedo asegurar que seguiré sus pasos este año, pero si durante 40 días te abstienes de comer dulces, esto es lo que puedes esperar:
1. Azúcar: recompensa natural, dosis artificial
En la neurociencia, la comida es algo que llamamos “gratificación natural”. Para poder sobrevivir como especie, las actividades tales como comer, tener sexo y criar deben ser placenteras para el cerebro para que estos comportamientos se refuercen y se repitan.
No todos los alimentos son igual de gratificantes, por cierto. La mayoría de nosotros preferimos lo dulce por sobre lo ácido y lo amargo porque, con el tiempo nuestro cerebro ha reafirmado la idea de que las cosas dulces proveen de una saludable fuente de carbohidratos. Cuando nuestros ancestros buscaban frutos, por ejemplo, lo ácido indicaba “no está maduro aún” mientras que lo amargo significaba “¡Alerta! ¡Veneno!”.
La fruta es una cosa, pero las dietas modernas son el producto de años de transformaciones. Hace una década, se estimaba que el estadounidense promedio consumía 22 cucharaditas de azúcar añadida al día, aumentando la dieta en unas 350 calorías. Hace unos meses, un experto sugirió que el británico promedio consumía 238 cucharaditas de azúcar a la semana –34 cucharaditas por día aproximadamente–.
Ahora que las personas están mostrando un mayor interés y cuidado respecto a la alimentación saludable, son más los que notan que es casi imposible toparse con alimentos procesados o preparados que no contengan azúcar añadida, ya sea para darle más sabor, conservación o para ambos. Y de la misma manera en que las drogas secuestran la vía de la gratificación del cerebro y nos hacen dependientes, la evidencia indica que el azúcar es adictivo y provoca exactamente lo mismo en tu cerebro que los cigarrillos, el alcohol y la cocaína hacen al cerebro de un adicto.
2. La adicción al azúcar es real
“Los primeros días son difíciles”, me dijo Andrew respecto a su aventura sin azúcar el año pasado. “Casi se siente como si te estuvieras rehabilitando de una adicción a las drogas. Me descubrí comiendo muchos carbohidratos para compensar la falta de azúcar”.
Hay cuatro componentes principales de una adicción: “atracón” –de drogas o dulces en este caso–, abstinencia, ansiedad y la “sensibilización cruzada” –la noción de que una sustancia adictiva predispone a alguien a hacerse adicto a algo–. Un experimento común funciona así: las ratas son privadas de alimento por 12 horas al día, entonces se les da 12 horas de acceso a una solución azucarada y alimento regular. Luego de un mes de seguir este procedimiento, las ratas experimentan un comportamiento similar a aquellos adictos a las drogas. Se atracan de la solución azucarada en poco tiempo, demostrando mucho más interés por esta que por su alimento regular. Además muestran signos de ansiedad y depresión durante el periodo de privación.
Al igual que las drogas, el azúcar gatilla la liberación de dopamina en el núcleo accumbens. A largo plazo, el consumo regular de azúcar cambia la expresión génica y la disponibilidad de receptores de dopamina en el lóbulo frontal y mesencéfalo. En resumen, esto significa que un consumo repetido de azúcar a lo largo del tiempo lleva a una señalización de dopamina prolongada, una mayor excitación de las vías de gratificación del cerebro y la necesidad de aún más azúcar para activar todos los receptores de dopamina del mesencéfalo, como antes. El cerebro se vuelve tolerante al azúcar, y por ende se requieren mayores cantidades para lograr el mismo efecto.
3. El síndrome de abstinencia al azúcar también es real
Aunque estos estudios fueron ejecutados en roedores, no es descabellado afirmar que los mismos procesos primitivos ocurren en el cerebro humano. “Las ansias nunca se fueron, pero quizá era algo psicológico”, me dijo Andrew. “Pero fue más fácil después de la primera semana”.
En un estudio realizado en 2002 por Carlo Colantuoni y sus colegas de la Universidad de Princeton, las ratas sometidas a un protocolo de dependencia al azúcar luego experimentaron el síndrome de abstinencia al azúcar. Este fue facilitado ya sea por la privación de alimento o por el tratamiento con naloxona, una droga utilizada para tratar la adición a los opiáceos. Ambos métodos de tratamiento de la abstinencia conducen a problemas físicos, incluido el castañeteo de dientes, temblores en las patas, y sacudidas de cabeza. El tratamiento con naloxona también demostró que ponía a las ratas más ansiosas, ya que pasaban menos tiempo en lugares elevados que carecían de paredes a ambos lados.
Experimentos de abstinencia similares llevados a cabo por otros científicos también demostraron comportamientos parecidos a una depresión en tareas tales como la prueba de nado forzado. Las ratas que pasaban por el periodo de abstinencia al azúcar mostraban comportamientos más pasivos (como flotar) que activos (como tratar de escapar) al ponerlas en el agua, sugiriendo un sentimiento de desamparo.
Un nuevo estudio publicado por Victor Mangabeira y colegas en Physiology & Behavior informa que la abstinencia al azúcar está también relacionada con el comportamiento impulsivo. Al principio, las ratas eran entrenadas para recibir agua empujando una palanca. Luego del entrenamiento, los animales volvían a sus jaulas y tenían acceso a una solución de azúcar y agua, o sólo agua. Después de 30 días, cuando a las ratas se les dio nuevamente la oportunidad de empujar la palanca para obtener agua, aquellas dependientes de azúcar empujaban la palanca muchas más veces que los animales de control, sugiriendo así un comportamiento impulsivo.
Estos son experimentos extremos, por supuesto. Nosotros los seres humanos no solemos pasar por 12 horas de privación de alimento, así como tampoco nos atiborramos de bebidas y pasteles al final del día. Pero estos estudios en roedores sin duda nos dan una idea de los apuntalamientos neuroquímicos de la dependencia del azúcar, síndrome de abstinencia, y comportamiento.
¿Sigues motivado en hacer una cuarentena sin azúcar? Quizá te preguntes cuánto tardará tu cuerpo en liberarse de las ansias y los efectos colaterales, pero no hay respuesta para ello. Cada persona es diferente y no hay estudios sobre esto en humanos. Pero después de 40 días, está claro que Andrew ya superó la peor parte, incluso ha revertido algunas de sus alteradas señalizaciones de dopamina. “Recuerdo que cuando comí mi primer alimento azucarado, lo encontré demasiado dulce”, dijo. “Tuve que reconstruir mi tolerancia”.
Y como clientes regulares de una pastelería local en Hershey, les puedo asegurar, mis queridos lectores, que lo ha hecho tal cual.
martes, 3 de marzo de 2015
Las mujeres hicieron la mayoría de las pinturas rupestres
Arte
Las mujeres hicieron la mayoría de las pinturas rupestres
Un estudio reciente analiza el sexo por las medidas de quienes dejaron dibujadas sus manos en los muros de las cuevas
Un arqueólogo de la Universidad de Pennsilvania, Dean Snowha realizado un estudio en las cuevas con pinturas rupestres de España y Francia que arroja una conclusión sorprendente: la mayoría de las impresiones fueron realizadas por mujeres. ¿Cómo pudo saberlo?
Ha comparado el tamaño de los dedos
que aparecen donde los hombres de hace muchos miles de años (de 12,000
hasta 40.000 años de antigüedad) dejaron pintados en los muros de las
cuevas. Lo hicieran como amuleto, o como marcas de su paso por el mundo,
lograron que sus pinturas perdurasen gracias a una sencilla técnica: espurreaban los pigmentos desde la boca sobre la mano apoyada en la pared y el hueco que dejaban aparece retratada.
Snow ha comparado la longitud de los dedos (sobre todo la proporción entre el índice y el anular, y también frente al meñique)
y el volúmen de la mano, de forma que, utilizando un sencillo
algoritmo, esos datos arrojan conclusiones sobre si la mano perteneció a
un hombre o una mujer. Snow le otorga a su estudio una exactitud del 60
%.
Parezca mucho o poco, lo cierto es
que el resultado es sorprendente: 24 de las 32 manos analizadas eran
femeninas. Se da la circunstancia de que las diferencias por sexos son
mucho más marcadas que en las manos de los hombres que hoy poblamos la
tierra. Es decir que la conclusión es que el 75 % de las manos que estudió Snow son de mujer. El estudio aún no ha salido en revistas científicas de pares, pero National Geographic ha publicado un adelanto. Aunque aún es pronto para aceptar todas sus conclusiones, el debate científico ya ha comenzado.
En la revista aportan una reflexión
evidente: el hecho de que las más antiguas y llamativas pinturas
rupestres realizadas por el hombre en las cuevas representasen animales y escenas de caza ha llevado a suponer que los primeros artistas fueron hombres.
El hombre era el cazador en las sociedades primitivas. Snow piensa que
"cuanto más sabemos de estas pinturas más tenemos que replantearnos
nuestro conocimiento de aquellas sociedades". Las mujeres se
involucraban en la caza para transportar y despiezar y cocinar los
animales. Ahora, además, se puede concluir que tuvieron un gran protagonismo en las pinturas de las cuevas.
Las más importantes cavernas con manos pintadas son las de El Castillo y Maltravieso en España
y las de Gargas, Tibiran y Pech-Merle. Pero hay improntas en muchas más
cuevas: en España Atapuerca, Altamira, El Pindal, Santián y la Pasiega.
En Francia se encuentran en Le Portel, Badeilhac, Ganties-Montespan,
Trois-Freres, Rocadour, Cap Blamc, Sergeac, Font-de-Gaume, Bernifal,
Combarelles, Beyssac, Arachambeau, Bara-bahau, Baume-Latrone, Collias y
Grotte du Bison. También hay manos pintadas en cuevas de Argentina,
Borneo, África y Australia.
lunes, 2 de marzo de 2015
Consigue tu bienestar emocional en 10 pasos
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Psicológicamente, las emociones alteran tu atención, hacen subir de rango algunas de tus conductas y activan redes asociativas relevantes de tu memoria.
Fisiológicamente, las emociones organizan rápidamente tus respuestas. Los distintos sistemas biológicos, incluidas las expresiones faciales, los músculos, la voz, la actividad del Sistema Nervioso Autónomo y la del Sistema Endocrino, establecen un medio interno óptimo para el comportamiento más efectivo.
Conductualmente, las emociones sirven para establecer tu posición con respecto a tu entorno, y te impulsan hacia ciertas personas, objetos, acciones, ideas, y nos alejan de otros.
"Las emociones actúan también como depósito de influencias innatas y aprendidas, y poseen ciertas características invariables y otras que muestran cierta variación entre individuos, grupos y culturas" (Levenson, 1994).Las emociones son:
- Una señal para nosotros mismos.
- Nos preparan para la acción.
- Vigilan el estado de nuestras relaciones.
- Evalúan si las cosas nos van bien.
- Sirven de señales a los demás.
1. Elige los pensamientos positivos frente a los negativos
Si eliges los pensamientos negativos, te generarán malestar. Si por el contrario te inclinas por pensar de manera positiva, estos producirán en ti bienestar. Esto no resulta fácil si estás habituado a hacer lo contrario. Para ti, pensar de manera negativa se ha podido convertir en un hábito. Romper este hábito para implementar otro hábito es difícil, pero no imposible. Tendrás que decirte a ti mismo (autoinstrucción) valoraciones positivas de ti y de tus comportamientos: "yo puedo", "me gusta como soy", "soy capaz", "qué bien lo he hecho", etc. La persona con la que más vas hablar a lo largo del día eres tú. Por ello, cuida de decirte a ti mismo cosas positivas. Tienes que animarte a ti mismo, y esto hará que te encamines hacia lo que quieres.
2. Centra tu atención en lo que tienes no en lo que te falta
Tú, como todo ser humano, tiendes a centrar tu pensamiento en exceso en aquello que te hace falta, y esto hace que no te des cuenta de las cosas positivas que te ocurren en el día a día. No pierdas el tiempo pensando lo que te ocurrirá en el futuro, por inmediato que sea. Trata de centrarte en lo que puedes hacer hoy para llegar a aquello que quieres mañana. Desmenuza tus objetivos futuros en aquello que puedas hacer presente para acercarte a lo que quieres en el futuro.
3. Maneja tu actitud frente a las circunstancias
En muchas ocasiones, las circunstancias que vives influyen en tu vida y no son favorables. Esto no lo puedes cambiar, pero sí tu actitud frente a ello. Tienes que aceptar la parte injusta que tiene la vida. Potencia una actitud positiva frente a la adversidad. Esta actitud igual no hace que se resuelvan tus problemas, pero hará que busques alternativas como solución, y que además, te sientas mejor. Pensar negativamente hará que baje tu autoestima, y como consecuencia, tu seguridad.
4. Actúa positivamente
Si piensas de un modo positivo, por sí solo no te solucionará la vida. Si piensas en positivo, no creas que todo se va a solucionar sin que hagas nada. Si piensas de un modo positivo, es para movilizarte, para actuar. Si piensas en positivo, es para ver qué hay que hacer para solucionar los problemas o superar las adversidades. Sería trivializar el pensamiento positivo si crees que con dificultades soy feliz, si consideras que los inconvenientes se solucionan por sí mismos. Tienes que no solo pensar positivamente tienes que además actuar de manera positiva.
5. Abandona ya tu zona de confort
Es dónde te sientes cómodo, aunque probablemente instalado en la queja, pero no siendo feliz. Y me preguntarás: ¿cómo salir de la zona de confort? Exponte a nuevas experiencias, deja que la vida te sorprenda. Trata de perder el miedo a descubrir nuevas realidades y busca experiencias que te aporten nuevos aprendizajes. El crecimiento es aprendizaje, y se aprende experimentando.
6. Quiérete
No puedes depositar la llave de tu felicidad en las manos de otro. No dependas única y exclusivamente de las opiniones positivas o negativas de los demás. Acéptate tal y como eres, valorando tus cualidades y siendo consciente de tus defectos. Premia tus logros, sean pequeños o grandes. Recuerda que tus experiencias positivas son únicamente tuyas. ¡Disfrútalas!
7. Confía en ti
Toma una actitud de "YO PUEDO HACERLO". Ten confianza en ti y en tus posibilidades. Cuida de ti mismo, nadie va a cuidar mejor de ti que tú mismo. Eres el mayor responsable de tu bienestar, ponte a ello. Genera y disfruta del sentido del humor.
8. Cambia o acepta
En la vida sufrirás dolor, el dolor forma parte de la vida, es imposible obviarlo. Cuando intentas hacerlo, al final siempre sale por algún sitio. Se trata de que lo vivas y lo superes. Acepta las situaciones que no puedes modificar y, si está en tu mano, trata de hacer lo posible para cambiarlas.
9. Haz lo que te gusta
No esperes al momento ideal para hacer aquello que te hace sentir bien y estar satisfecho. Disfruta de las cosas cotidianas que te gustan.
10. Expresa lo que sientes
Para consolidar tu bienestar emocional comunica tus sentimientos, tanto las alegrías como las tristezas, dificultades... Es una buena fórmula para establecer un verdadero diálogo con las personas con las que convives. No esperes a que adivinen lo que tú quieres o cómo estás. Trata de ser coherente entre lo que dices y lo que expresas de una manera no verbal.
Para concluir, quería hacer mías las palabras de Leslie Greenberg, que es psicoterapeuta, y cuyas investigaciones se centran principalmente en la terapia focalizada en las emociones: "La lección, en la vida actual, es que la inteligencia emocional implica que nuestras emociones nos movilicen y que nuestra razón nos guíe. Integrar la cabeza y el corazón supone que la acción incitada por la emoción sea razonada".
La mujer y la cultura cambiaron en los 60
La mujer y la cultura cambiaron en los 60
En su nuevo libro, el historiador relata los avances logrados en esa década, no solo en Colombia sino en Latinoamérica.
Foto:Santiago Aguirre
El pasado jueves se llevó a cabo en el Salón de Honor de la Universidad Andina Simón Bolívar la presentación del libro Los años sesenta. Una revolución en la cultura, del historiador colombiano Álvaro Tirado Mejía. En la mesa estuvieron Enrique Ayala Mora, el excanciller José Ayala Lasso y el escritor Jaime Marchán, quienes leyeron breves textos para contextualizar a los asistentes, sobre historia, política y literatura en los años sesenta. No faltó la mención a la relación que Ecuador ha mantenido con el país del norte, y de uno de los grupos emblemáticos de la época, los tzántzicos.
Al final, Tirado Mejía, habló brevemente sobre el papel de la memoria y el contexto en la elaboración de este tipo de libros. En una entrevista con EL TELÉGRAFO, amplió estas afirmaciones.
Usted señalaba que la memoria política era un poco susceptible de ser ‘mentirosa’ y por eso construyó este libro desde lo que había vivido. ¿Es posible sustraerse del contexto político?
En primer lugar, este libro tiene mucho de memoria pero no memoria clásica. No estoy ahí en primera persona, pero todo lo que está ahí lo viví, no porque lo protagonizara sino porque lo vi por televisión o lo supe por otros medios. Segundo, actúo como historiador, así, en vez de acudir a la memoria, pongo los respectivos pies de página, pero sí me sirvió la memoria para saber cosas que un historiador dentro de 200 años no sabría porque no está en las bibliotecas. Tercero, decía que desconfío -aunque las leo mucho y me parecen muy útiles- de las memorias de los políticos, porque, en general, y eso es humano, quien las escribe lo hace para mostrar la importancia que tuvo, el valor de sus actos o a veces incluso para tapar o dar su versión sobre cuestiones controvertidas. Me viene a la mente lo que dijo Winston Churchill: “Nosotros ganamos la guerra, pero yo la gané sobre todo porque yo la escribí”.
Por supuesto, todo es político, porque esto es una visión del mundo. Seguramente, otro contemporáneo mío dirá que los sesenta fueron un horror, porque la familia se disgregó por la minifalda, inmoral. En ese sentido, todos tenemos nuestra visión política. De lo que sí abomino, sobre todo en literatura, es de la literatura política que no tenga un valor literario importante.
Hablaba sobre los cambios que protagonizaron las mujeres en aquella época. ¿Se ha avanzado realmente?
Sí creo que hemos avanzado pero aún falta mucho. Cuando hablo de avances, me refiero a algunas partes del mundo. Hay sociedades que tienen una valoración de la mujer muy diferente y atrasada. Pero indudablemente, de lo que pasó en los sesenta ha habido avances, como el uso de los anticonceptivos en forma masiva. Desde entonces, la mujer puede disponer de su cuerpo y su sexualidad. Existen aún tabúes sobre el sexo, pero la vida de las parejas cambió, definitivamente, ya no hay ese misterio, prohibición.
Luego, la mujer logró el acceso masivo a la educación. En este país, entiendo que el 80% puede acceder a la educación, en mi país el 60%. Hubo una apertura para ocupar cargos de importancia. En los sesenta fue la primera vez que una mujer ocupó un puesto en la Bolsa de Nueva York. Cuando se dieron las conversaciones sobre la guerra de Vietnam, los vietnamitas encargaron a una mujer que presidiera la delegación. Es decir, contribuyó todo a un avance.
Cuando menciona la contextualización de los hechos históricos, ¿no se pierde un poco su objetividad al ser el narrador?
La objetividad absoluta no existe, por la visión propia del mundo. Ayuda mucho realmente el acudir a fuentes, siempre citar, tratar de ubicar referencias. Sobre el asunto de la objetividad, es una cuestión de profesionalismo, por eso es un libro de historiador. El método es muy importante, pero es imposible sustraerse a cierta subjetividad.
¿Es la cultura un motor sobre lo económico para movilizar una sociedad?
Hay una correspondencia, no mecánica. Por ejemplo, hay una inmensa cultura en India a pesar de su pobreza. Pero en el mundo moderno hubo correspondencia aunque los fenómenos en general fueron universales, como el Mayo francés. Todo tuvo una repercusión universal. En los sesenta se consolida la descolonización y surge el Tercer Mundo, pero ahora esos pequeños países son los que piden cambios al FMI. Por eso vinculo culturalmente el boom. No solo un fenómeno literario, por primera vez en el mundo del norte se reconoce como superior una muestra cultural de estos países ‘subdesarrollados’.
¿Por qué son tan importantes los años sesenta y no otros?
Nunca se había dado una ruptura tan grande entre hijos y padres, porque fue un quiebre en la cultura. En el conjunto de la sociedad. Hubo otros acontecimientos importantes en el siglo XX, pero ninguno tuvo la trascendencia de lo que ocurrió en los sesenta. De la Revolución soviética ya no queda nada, las 2 guerras mundiales no dejaron sino muertos. Los sesenta siguen marcando.
Por ejemplo: inmediatamente cambió el vestido, las relaciones entre hombres y mujeres. Hablando de política, pensemos en el movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos, el movimiento hippie, los acercamientos a la naturaleza que derivaron en los grupos ecológicos de hoy en día. Uno de los efectos políticos allá es que hayan elegido un presidente negro. Cuando yo era joven, en esa época, había novelas de ciencia ficción que hablaban sobre un presidente negro.
En los sesenta se iniciaron los problemas entre Cuba y Estados Unidos y recién hoy los están solucionando.
Retomando esto del boom, muchos consideran que este fue más una maniobra editorial que una emergencia literaria…
De todo hay. Primero la calidad. Si los escritores hubiesen seguido en las condiciones anteriores, no se hubiesen dado a conocer. Sí, se universalizó la literatura, hubo marketing, que no lo veo malo, igual para los procesos políticos, como lo de Cuba, que tuvo también una influencia enorme en la juventud en todos lados. Quienes marchaban, por ejemplo, en París o en Berkley exhibían las efigies del Che Guevara o de Ho Chi-Minh. Pero por mucho marketing que se haya hecho, sino hubieran sido escritores del tamaño que fueron, no hubiesen llegado tan lejos.
¿Hemos superado el boom en Latinoamérica?
Está superado. Fue un momento glorioso de la literatura universal, pero por ejemplo, en Colombia ya nadie escribe como García Márquez. Si bien todavía hay imitadores, son pálido reflejo. Ya eso dejó su huella, para otras expresiones.
En cuanto al cine, que hoy en día parece agonizar, ¿fue importante dentro de estos cambios o acontecimientos que usted anota dentro de los años sesenta?
Realmente, el cine colombiano nunca ha sido muy importante. Hubo algunas películas que tuvieron su mérito, pero nada más. Para nuestra generación fue muy importante el cine, por tener la posibilidad, por ejemplo, la Nueva Ola francesa, el Nuevo Realismo italiano, lo que nos enriqueció culturalmente. Incluso en el medio estrecho colombiano, donde la Iglesia mandaba, fue más importante, pues ir al cine era casi una transgresión.
En los años sesenta se dan estos movimientos globales, ¿se empezaron a desdibujar las fronteras culturales?
Sí. Las culturas del llamado Tercer Mundo tuvieron presencia en Norteamérica y Europa. En Norteamérica, por ejemplo, el boom tuvo una presencia importante. Eso contribuyó a la creación de departamentos de Literatura latinoamericana en las universidades.
Pero en el sentido político, no. El mundo estaba repartido. La Unión Soviética se fue desmoronando y las nuevas realidades aparecieron, con las consecuencias vistas, las guerras y conflictos.
Con esto de las fronteras que se desdibujaron, ¿qué le parece esto de que García Márquez haya ido a dar clases a la Universidad de Denver?
Natural. La verdad, si están bien cuidados, pues qué bien. Yo soy nacionalista, pero en otras cosas.
Le preguntaba esto por la relación tensa entre el Gobierno de EE.UU. y García Márquez…
Digamos que a él le pasó lo que al Campeador, ganó una batalla después de muerto.
resentaba la modernidad Rosalía de Castro, una mujer en la sombra que rep
resentaba la modernidad
Rosalía de Castro, una mujer en la sombra que rep
Autor
Licenciada en ciencias de la Documentación en la Universidad de Granada. Escribe en MUNDIARIO.
Cantares Gallegos de Rosalía de Castro.
Escribía
en castellano y gallego, pero fue una gran defensora de la lengua
gallega. Valoró mucho la literatura en este idioma, en una época en la
que carecía de importancia a nivel cultural.
El 24 de febrero hizo 178 años del nacimiento de Rosalía de Castro, todos nos despertamos con el doodle de Google a esta gran escritora, hoy yo le hago un pequeño homenaje desde aquí, quizás no sea un gran texto, ya que se ha escrito mucho sobre ella, pero lo hago con toda la admiración que me procesa esta gran mujer. Rosalía de Castro nació en Santiago de Compostela el 24 de febrero de 1837, hija de una noble María Teresa Castro y de un sacerdote, fue una niña no deseada, en su partida de nacimiento se puede leer "hija de padres incógnitos".
No fue aceptada por la familia materna, por eso, durante sus primeros años fue criada por sus dos tías paternas, pero hay estudios que dicen que vivió siempre con su madre, sea como fuese, si que hay constancia de que vivió con su madre a partir de los quince años, con la que tenía un vínculo especial y a la que se sentía muy unida.
En 1858 se casa con Manuel Murguía la principal figura del llamado rexurdimento galego, él hizo una crítica del primer poemario de Rosalía "La flor" y a raíz de esto estrecharon su relación, hasta terminar en boda. Manuel Murguía la apoyó mucho en su carrera literaria , siendo un gran refuerzo intelectual para ella, de hecho su poemario Cantares Gallegos, el más importante en su obra, fue editado por su marido, sin el permiso de ella, un 17 de mayo de 1863 en Vigo. El día de las letras gallegas se celebra ese día en homenaje a Rosalía y a este poemario por suponer el renacimieto de la literatura gallega.
Escribía en castellano y gallego, pero fue una gran defensora de la lengua gallega. Valoró mucho la literatura en este idioma, en una época en la que carecía de importancia a nivel cultural. A orillas del Sar es su primer libro en lengua gallega.
Madre de sietes hijos( uno nació muerto) de la que se dice que nunca fue feliz en su matrimonio, supongo que ella al ser diferente a la mayoría de las mujeres de aquella época, buscaba algo más que ser madre y mujer y quizás de ahí su infelicidad matrimonial. La muerte de uno de sus hijos la marcó muchísimo y la hizo caer en una profunda tristeza, de la que no se recuperaría nunca. Aquí el principio del poema que dedicó a su hijo muerto.
"Era apacible el día
y templado el ambiente
y llovía, llovía,callada
y mansamente;
y mientras silenciosa
lloraba yo y gemía,
mi niño, tierna rosa,
durmiendo se moría.
Al huir de este mundo, ¡qué sosiego en su frente!
Al verle yo alejarse, ¡qué borrasca la mía!."
Hizo en su obra un gran retrato de Galicia, de su paisaje y de sus gentes. Es considerada junto con Gustavo Adolfo Bécquer como la precursora de la poesía española moderna.
La obra de Rosalía, se mueve también entre una preocupación de tipo social. La emigración de los gallegos, las duras condiciones de los pescadores y de los campesinos, le importaban mucho, de hecho en Cantares gallegos, hay un cantar "Castellanos de Castilla", en el que podemos leer, una gran denuncia por las condiciones de trabajo de los agricultores gallegos en Castilla.
"Castellanos de Castilla,
tratade ben ós gallegos,
cando van, van como rosas;
cando véná vén como negros."
Rosalía de Castro fue una gran defensora de la libertad de la mujer, una gran feminista y transgresora para aquella época, donde los que escribían eran hombres y donde no estaba bien visto que las mujeres expresasen sentimientos de deseo, ella era muy pasional y en parte de sus escritos podemos leer esa pasión y esa búsqueda del amor. Abrirse en el mundo de las letras, para ella, en ese siglo era algo casi imposible, y eso la hizo permanecer en la sombra. "Porque todavía no les es permitido a las mujeres escribir lo que sienten y lo que saben". (prólogo de su primera novela, La hija del mar.)
Si Rosalía existiese y viviese en la actualidad estaría defendiendo a los menos favorecidos, protestando y luchando por una sociedad más igual, porque ella era una mujer muy activa y estoy segura que no se quedaría inerte.
Yo pienso lo que daría ella por vivir en el SXXI, poder ser libre y escribir sobre lo que quisiese, sin los prejuicios ni límites de ser mujer, poder expresar todos sus deseos sin ser censurada, probablemente seguiría siendo una gran transgresora, llevando también su modernidad a este siglo, pero sin estar en la sombra. Que grande eres Rosalía, siempre te leeré con admiración.
Negra sombra, cantada por Luz Casal
Muchos
cantantes son los que cantan por la voz de Rosalía: os dejo el vídeo de
Luz Casal, otra gran mujer gallega, con su Negra sombra.
Vídeo de Luz Casal junto a Carlos Núñez.
viernes, 27 de febrero de 2015
¿Cuál es la música que acompaña la vida de nuestros niños?; por Aquiles Báez
¿Cuál es la música que acompaña la vida de nuestros niños?; por Aquiles Báez
Por Aquiles Báez
| 27 de enero, 2015
Fotografía: Talleres infantiles de cultura popular de la Fundación Bigott
La música para los niños es fundamental.
Diferentes estudios psicológicos coinciden en que los niños que
escuchan música con contenido (como el jazz, la música clásica o la
música folclórica) desarrollan habilidades tanto físicas como
intelectuales que tienen que ver con la creatividad y la imaginación.
Además, los infantes que estudian algún
instrumento musical, desarrollan habilidades matemáticas como la
capacidad de abstracción, y al estar utilizando los dos hemisferios del
cerebro se estimulan la parte creativa y la lógica, pero además se
desarrolla al niño a nivel de motricidad.
La música que desarrolla los sentidos y
la actividad intelectual es muy contundente, más aún en esas edades
tempranas. Me parece fabulosa la manera en la que en muchos de nuestros
pueblos de Venezuela los niños se vinculan con sus raíces. Los vemos
tocando quitiplás, tambores, cuatro, maracas, bandola… y logran dominar
géneros musicales bastante sofisticados.
Pero esta realidad está cambiando: es
triste ver cómo las tradiciones que forman parte de nuestra esencia
están siendo afectadas y nuestros niños están cambiando la música
tradicional infantil, las nanas, los cuentos, los cantos folclóricos y
esa creativa ingenuidad por “el perreo” y otras formas
“extra-ordinarias” que, para más, también son importadas.
Nuestros niños se están viendo afectados
por un entorno cargado de sexualidad y vulgaridad. Es probable que
quien lea este post, donde estoy utilizando estos términos y
calificativos, piense que soy un beato salido del San José de Tarbes o
que soy muy puritano. Pero no: lo que pasa es que estoy hablando del
futuro que nuestros hijos representan y sobre eso hay que hablar, como
decimos en venezolano, claro y raspao. Porque, pensando con el
corazón, me preocupa el futuro de la relación entre los niños
venezolanos, la música y el contenido que están escuchando. Y las
canciones que acompañan muchas de las fiestas infantiles de hoy en día
son aberrantes.
Tengo un hijo pequeño, de año y medio.
Entre muchas otras cosas quiero que crezca con una mejor educación, que
tenga mejores oportunidades que las que yo tuve, que se críe rodeado de
valores éticos en el buen sentido de la palabra, pero la música
“mainstream” actual nos rodea de vacío, mediocridad, vulgaridad y
chabacanería.
Todo lo que escuchamos en edades
tempranas quedan en el inconsciente. Los niños son como esponjas capaces
de absorberlo todo. Y uno puede tratar de educarlos de la mejor manera
posible, pero si en su entorno hay discursos errados y cargados de
antivalores, eso también quedará en sus cabecitas.
Vemos a padres que consideran “una gracia” que sus hijos pequeños hagan el famoso perreo. Vemos que hay escuelas primarias y preescolares donde utilizan música de reguetón para presentarlos en sus bailes (con perreo incluido) de los actos culturales, en los recreos y en las actividades especiales.
Hay progenitores que se enorgullecen
porque sus niños varones frecuentemente ven “videos” con canciones poco
pudorosas que estimulan la sexualidad. Quienes divulgan esta música para
los niños no se dan cuenta de la irresponsabilidad tan grande que están
cometiendo.
El inconsciente es una construcción
colectiva y esta generación que está creciendo es
perjudicada por quienes no se dan cuenta de su influencia en quienes hoy
son adolescentes. Es obvio que temas como la responsabilidad del
embarazo precoz, el sexo en la preadolescencia y la actitud vaga y vacía
de muchos de nuestros jóvenes no se le puede adjudicar a la música con
exacerbado contenido sexual de estos tiempos, pero es sin duda “una mala
influencia”, como diría mi abuela: es una puerta a la sexualidad
temprana, al no-pensamiento.
Siempre ha habido música mediocre e
inapropiada, pero al menos en tiempos pasados no estábamos tan expuestos
como hoy en día y, sin duda alguna, había una mayor conciencia a nivel
de contenido. ¡Todo esto es tan loco que hacen que uno extrañe a Popy!
Hay que tomar en cuenta que todo tiene
su momento y su espacio. Imaginen lo siguiente: que alguien le diera
bebidas alcohólicas a niños de tres años. Es impensable, ¿no? Como les
comentaba, por ser padre voy a muchas fiestas infantiles y en casi todas
hay un punto en común: música inadecuada para niños.
Hace como un mes fui a un cumpleaños de
un amiguito de mi hijo y quedé sorprendido por las letras de las
canciones que estaban sonando. Esos “poemas urbanos” decían
cosas como “Serrucho, serrucho, esta noche te doy con mi serrucho” para
luego exclamar: “¡Clava! ¡Clava! ¡Clava!” y después escuché otra que
decía: “Te voy a dar por el cú…” mientras que la siguiente canción
repetía reiteradas veces: “A ti te va a caer el hacha porque eres una
sexy muchacha”, continuando con “¡Machete afilao!”
Mi paciencia en un momento colapsó. Fui
donde el chico con audífonos que tenia actitud de DJ y se encargaba de
la música. Le pregunté quién decidía cuáles eran las canciones que se
oían en esa fiesta y el muchacho me respondió de muy de mala gana: “La
dueña de la fiesta”, a lo que le respondí muy en criollo algo que me
salió desde muy adentro:
– ¿Tú crees que yo soy pendejo? Eso es lo que tú oyes y no es apropiado para una fiesta de niños.
El chico volteó la mirada: era como si
yo no existiera. Y confieso que me sorprendió ver el vacío en sus ojos,
la actitud tan apática y desafiante, así como la sorpresa ante mi
pregunta. Estas cosas están sucediendo, aunque parezcan salidas de un
cuento de Stephen King, con una cantidad de zombis tratando de controlar
la mente de las personas. Y quizás aquel chico que hacía de DJ es uno
de esos zombis que se ha transformado en autómata y, sencillamente, pone
esa música de manera mecánica, sin pensarlo. Quizás nunca alguien le
había reclamado por poner ese tipo de música. Y eso me dejó
pensando, haciéndome muchas interrogantes que quiero compartir con
ustedes: ¿qué hace una canción con una letra como ésa en una fiesta de
niños entre uno y siete añitos?. ¿Qué significa esto a nivel de
contenido? ¿Cuál es el desarrollo intelectual que pueden dejar letras
como ésas? Si la música tiene que tener un espacio formativo”, ¿dónde
está lo didáctico? ¿Dónde está la música?
Medité un poco antes de molestarme
realmente: creo que ese muchacho es una consecuencia y un ejemplo de
cómo esta música puede afectar a algún individuo. ¿Pero cómo cambiarle
la mentalidad a alguien que lo que ha escuchado son géneros musicales
mediocres y cuyos referentes son música de un solo acorde y el pum-pum
en las frecuencias bajas?
Nos hemos habituado a la contaminación
visual y auditiva, sin tomar en cuenta que esto también afecta a
nuestros niños, sumándole a eso el excesivo volumen que hace que el niño
se acostumbre a altos decibeles. Sin querer ser profeta del desastre,
es probable que cuando estos niños lleguen a ser “adultos
contemporáneos” habrán perdido una buena parte de su audición. Incluso
uno sale con su “pitíco” en el oído y ronco de tener que gritar para
poder hablar, así que los padres también debemos estar perdiendo la
audición y las cuerdas vocales.
Un niño lo que quiere es jugar, no
quedarse sordo. Después de una cierta cantidad de decibeles, el ruido se
considera contaminación sónica y genera varios tipos de penalidades. En
otros países existen regulaciones del volumen cuando puede ser nocivo
para la salud, desde conciertos en vivo, shows musicales en Broadway y
fiestas.
Pero si ese chico encargado de poner la
música no tiene otras referencias, ¿cómo va a entender que esa música es
inapropiada para una celebración llena de niños? Un autómata aturdido
por la mediocridad sónica no puede hacerlo. Y lamentablemente he visto a
muchos de estos muchachos que andan en automático.
Señores, esto es grave.
Salimos a la calle y en cualquier
restaurante exponen en pantallas enormes videos con música a elevados
decibeles y un alto contenido sexual, tanto en lo visual como en lo
auditivo. Lo más irónico es que estos restaurantes se autodenominan como
“Ambiente Familiar”.
Si alguien en sus plenas condiciones y
de manera adulta decide ver pornografía, ésa es una responsabilidad
personal. Pero ir a un restaurante y que lo que se vea en los
televisores sean videos que podrían ser considerados “soft-porn” es algo
terrible para nuestros niños, que empiezan a ver la sexualidad
enmarcada en una realidad deformada y llena de antivalores, en lugar
del hermoso encuentro entre dos personas.
Además, el contenido que relatan las
historias detrás de estos videos son fórmulas patéticas donde esas
“mamitas” aparecen como amantes de unos mafiosos o narcotraficantes,
pero ellas están enamoradas de los cantantes y sus típicos
“chocolaticos” con quienes le “montan cacho” a sus maridos.
Impresionante el mensaje, ¿no les parece? Es lo más parecido a una
cátedra dictada por Calígula o Nerón. Nos vemos sumergidos en una
dictadura visual y auditiva que genera efectos negativos y no nos damos
cuenta de eso. Y acá también hay una gran responsabilidad de las
autoridades locales, porque este tipo de videos definitivamente no son
aptos para todo público.
Vivimos en una realidad compleja. Ser
padres implica muchas cosas y no es fácil: hay que tener tenacidad,
astucia, sacrificio, pero sobre todo es una gran responsabilidad.
Hablando como padre, tengo una gran frustración porque veo un entorno
lleno de “malas influencias”. Y es nuestra obligación como padres, tíos,
abuelos y seres pensantes hacer algo al respecto. Tenemos un argumento
que moralmente es muy contundente: pensar en nuestros hijos, que son
el mayor patrimonio que tenemos. Por supuesto que sé muy bien que esto
sería luchar contra una gran industria que posee muchos tentáculos, pero
cada uno de nosotros puede ayudar a buscar soluciones.
En Venezuela, acá mismo, tenemos música
infantil de muchísima calidad. Apenas por nombrar a algunos de los
muchos artistas y creadores, piensen y busquen la música de Rosario
Anzola, Henry Martínez, Conny Méndez, Edgar Ojeda, Fabby Olano, entre
tantos otros que han dejado un repertorio fabuloso que para muchos es
prácticamente desconocido.
Discos de música infantil como los de Ilan Chester, María Teresa Chacín, Serenata Guayanesa, Las Ninas, o El Chamario,
con poemas de Eugenio Montejo interpretados por con Bartolomé Díaz y
Andrés Barrios, tienen que ver con nuestra identidad y son referentes de
la música infantil hecha en Venezuela.
Hay quienes ponen en sus fiestas
infantiles discos como estos (o al menos con contenido infantil), pero
lamentablemente no son la mayoría. Les pido por sus hijos a quienes son
padres. Y a quienes no lo son por sus sobrinos, primos, ahijados o
simplemente por la esperanza de tener un mejor futuro, que seamos
conscientes y entendamos que hay música que pueda afectar a nuestros
niños.
Los niños son la esperanza: no podemos
sino darles amor y educación. Debe ser una prioridad, una necesidad.
Cada vez que estén en un lugar con niños donde haya música que tenga
contenido inapropiado para ellos, ejerzan su derecho a reclamar a la
persona responsable. Es nuestro deber y es nuestro compromiso con ellos y
con su formación.
Ése puede ser nuestro granito de arena. Tenemos que cuidar el mañana.
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